Santiago Abascal ha denunciado este martes que el acuerdo UE-Reino Unido sobre Gibraltar ignora por completo la macrourbanización Eastside, un proyecto que gana terreno al mar sobre aguas que España reclama como propias. El líder de Vox acusa al Gobierno de Pedro Sánchez y a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, de negociar la soberanía a espaldas de los españoles.
La denuncia de Vox: el pacto omite una ampliación territorial que España considera ilegal
Abascal hizo pública su denuncia tras conocerse los detalles del tratado, firmado el pasado 14 de julio. En su intervención, advirtió de las consecuencias: ‘Si no lo impedimos, harán lo mismo en Ceuta y Melilla’. Para el presidente de Vox, el silencio del documento sobre Eastside equivale a una renuncia de facto a la soberanía española sobre esas aguas, y marca un precedente peligroso para las plazas norteafricanas.
Eastside no es un proyecto menor. Promovido por el Gobierno de Gibraltar y adjudicado al grupo TNG Global Foundation, prevé una inversión de 330 millones de libras —unos 390 millones de euros— para levantar 1.400 viviendas, un puerto deportivo con capacidad para megayates, 400 amarres y un aparcamiento para 500 vehículos. Todo ello sobre más de 15 hectáreas ganadas al mar mediante el vertido continuo de rocas, parte de ellas extraídas de una cantera situada en Casares, Málaga.
El tratado que regula la nueva relación Gibraltar-UE tras el Brexit suma 1.018 páginas y no dedica ni una sola línea a Eastside. Sin embargo, el Ejecutivo español había calificado este proyecto como una ‘violación de la soberanía y de la integridad territorial de España’ en declaraciones anteriores. La contradicción, a juicio de Vox, no admite excusas.
Mientras el Ministerio de Asuntos Exteriores se limita a enviar notas verbales de protesta, las grúas y los camiones siguen depositando escollera sobre el fondo marino. La obra avanza sin que el pacto imponga ninguna restricción.
Para Vox, esta inacción constituye una dejación de funciones del Gobierno de Sánchez. Aunque Madrid alega que el Tratado de Utrecht de 1713 no cedió aguas territoriales a la colonia, la realidad es que Eastside se construye sobre un espacio que España reclama como propio y, además, sobre la Zona de Especial Conservación Estrecho Oriental, protegida por la Red Natura 2000. La Fiscalía de Algeciras abrió diligencias en abril de 2025 al apreciar indicios de ilícito penal en los rellenos, pero sin una voluntad política firme, el procedimiento judicial no basta para detener las máquinas.
El acuerdo sobre Gibraltar ignora deliberadamente la ampliación ilegal del Peñón mientras el Gobierno se escuda en protestas diplomáticas sin consecuencias prácticas.
El silencio del tratado beneficia a Gibraltar y expone la debilidad de la posición española
Que Eastside no aparezca en el texto del pacto supone, en la práctica, un aval indirecto a la estrategia del Peñón de modificar el terreno antes de negociar. Ningún apartado del acuerdo establece obligaciones para detener los rellenos o revertir la obra. Aceptar el marco sin resolverlo consolida las ganancias territoriales de facto.
La ausencia de compromisos concretos deja a España en una posición precaria: el discurso jurídico no frena las máquinas. La denuncia de Vox fuerza al Ejecutivo a explicar por qué permitió que un tema de esta envergadura quedase fuera de la negociación principal, precisamente cuando más necesario era fijar límites claros.
Abascal relaciona expresamente este silencio con la seguridad de Ceuta y Melilla, una línea argumental que conecta con uno de los temores históricos de la opinión pública española. En el tablero político, Vox pretende colocar al Gobierno ante una contradicción difícil de gestionar y deja expuesto al PP, que ha mantenido un perfil bajo sobre el acuerdo, a tener que definirse.
La estrategia de Vox: soberanía como bandera frente al Gobierno y presión al PP
Desde una perspectiva estratégica, la denuncia de Abascal no es un gesto aislado. Vox viene señalando desde hace años el abandono de las reclamaciones sobre Gibraltar y la falta de firmeza en la defensa de Ceuta y Melilla. La referencia al Eastside refuerza el perfil del partido como única fuerza política dispuesta a enfrentar la cesión de soberanía, coloca al PP en la tesitura de tener que elegir entre apoyar el silencio del Gobierno o alinearse con la denuncia, y moviliza a un electorado sensible a las cuestiones de integridad nacional.
El contexto electoral amplifica el impacto del mensaje. Vox quiere marcar distancias con el PP antes de que las negociaciones para futuras investiduras obliguen a cerrar acuerdos. Un asunto como Eastside permite al partido exhibir coherencia sin forzar el discurso. Además, el tratado deberá ser ratificado en los próximos meses, lo que abrirá oportunidades parlamentarias para preguntas e iniciativas que mantengan viva la denuncia. La dirección confía en que la constatación de los hechos —las grúas trabajando mientras el pacto calla— hará insostenible la defensa gubernamental.
