La ola de calor que azota Andalucía alcanza este miércoles 22 de julio su punto más crítico. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha activado avisos naranjas en Sevilla, Córdoba y Jaén — entre otras provincias — por máximas que llegarán a 43 grados en municipios como Montoro y Andújar, y ha extendido el nivel amarillo al resto de la comunidad. A esto se suman noches tropicales generalizadas, con temperaturas que apenas descenderán de los 25 grados en amplias zonas de la región.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La ola de calor ha llevado a la AEMET a activar avisos naranjas y amarillos en las ocho provincias andaluzas, con máximas de hasta 43°C en puntos del valle del Guadalquivir.
- ¿Dónde y quién? El aviso naranja afecta a comarcas de Sevilla, Córdoba, Jaén, interior de Málaga, cuenca del Genil en Granada y zonas de Almería. Las autoridades implicadas son la AEMET, el 112 Andalucía y la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? Riesgo extremo de golpes de calor para población vulnerable, noches tórridas que impiden el descanso y peligro máximo de incendios forestales, con el Plan INFOCA en situación de máxima alerta.
El mapa del calor extremo: ¿dónde apretará más este miércoles?
La jornada de este miércoles está marcada por el ascenso generalizado de las temperaturas. Según la AEMET, los termómetros superarán los 40 grados en todas las capitales andaluzas salvo Almería y Huelva, donde las máximas quedarán en torno a los 37-38 grados. El verdadero horno se concentra en el valle del Guadalquivir. La campiña de Córdoba roza los 42 grados, y municipios como Écija y Montoro — tradicionales ‘sartenes’ de Andalucía — alcanzan los 43 grados. En Jaén, Andújar y Linares registran valores similares.
En la provincia de Málaga, el interior es la zona más castigada. La comarca de Antequera y el valle del Guadalhorce viven máximas de 41 grados, con Cártama, Coín y Álora bajo aviso naranja. En Granada, la cuenca del Genil, Baza y Guadix también soportan temperaturas por encima de los 40 grados. Almería no se libra: el valle del Almanzora y Los Vélez, en el norte de la provincia, se mantienen en nivel naranja, con una sensación térmica agravada por la presencia de polvo sahariano en suspensión.
El calor no dará tregua durante la noche. La AEMET advierte de noches tropicales en todas las capitales andaluzas, con mínimas que en muchos puntos del interior no bajarán de los 25 grados. En Sevilla y Córdoba se esperan mínimas de 26-27 grados, mientras que en zonas de costa como Málaga o Cádiz las mínimas rondarán los 24 grados. Estas condiciones prolongan el estrés térmico y dificultan el descanso nocturno, lo que incrementa el riesgo para la salud de los más vulnerables.
El jueves 23 de julio continuará el calor extremo, aunque con un ligero retroceso en las máximas. A partir del viernes 24, la entrada de una masa de aire más fresco procedente del Atlántico provocará un descenso notable de las temperaturas. Las máximas caerán hasta los 35-37 grados en el valle del Guadalquivir, una tónica que se mantendrá el fin de semana. No obstante, las noches seguirán siendo cálidas, con registros que apenas bajarán de los 22-23 grados en muchas ciudades.
La Junta de Andalucía mantiene activado el protocolo de salud por altas temperaturas desde primera hora de la mañana, con especial vigilancia sobre los centros de atención primaria y las residencias de mayores. El 112 Andalucía recomienda limitar los desplazamientos innecesarios, evitar el ejercicio al aire libre en las horas centrales y mantener una hidratación constante. A su vez, el Plan INFOCA ha reforzado los efectivos en las sierras de Cádiz, Málaga y Granada, donde el riesgo de incendio forestal es extremo debido a la sequía acumulada y las altas temperaturas.
Esta ola de calor vuelve a poner a prueba la capacidad de respuesta de los servicios públicos andaluces, y es un recordatorio de que los veranos serán cada vez más intensos en el sur de Europa.
El impacto económico: del campo al turismo y el consumo eléctrico
El sector agrario es uno de los más afectados por las temperaturas extremas. En las campiñas de Sevilla y Córdoba, los agricultores adelantan las labores de riego durante la madrugada para evitar el estrés hídrico de los cultivos de verano, como el algodón y el tomate. En Almería, el calor obliga a los invernaderos a incrementar la ventilación forzada, lo que eleva los costes energéticos. Las organizaciones agrarias han solicitado a la Junta que agilice las ayudas para modernizar los sistemas de riego ante una primavera especialmente seca y un verano que se prevé muy cálido.
El turismo de interior también nota el impacto. Ciudades como Córdoba o Granada ven reducida la afluencia en las horas centrales del día, aunque los hoteles mantienen altos niveles de ocupación. La patronal hotelera andaluza confía en que las temperaturas nocturnas no disuadan a los visitantes. Por otro lado, el consumo eléctrico se ha disparado en toda la comunidad. Según Red Eléctrica, la demanda de energía alcanzó ayer su pico máximo del año, con un incremento del 12% respecto a la misma semana de 2025, impulsada por el uso intensivo del aire acondicionado.
La Lectura Andaluza
La ola de calor que vivimos este miércoles no es un fenómeno aislado. Andalucía encadena ya varios veranos con episodios de calor extremo cada vez más frecuentes e intensos. Los datos del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA) revelan que el número de noches tropicales se ha cuadruplicado en las últimas tres décadas, pasando de una media de 15 a más de 60 al año en ciudades como Sevilla y Córdoba. Esta tendencia no solo tiene consecuencias sobre la salud pública —los ingresos hospitalarios por golpe de calor se duplicaron en 2025 respecto a la década anterior—, sino que también condiciona la economía, el urbanismo y la vida cotidiana de los andaluces.
La Junta de Andalucía ha impulsado en los últimos años un plan de adaptación al cambio climático que incluye la creación de refugios climáticos en las ciudades, la renaturalización de espacios públicos y la implantación de sistemas de alerta temprana. Estas medidas, sin embargo, chocan con la realidad de unos municipios que envejecen y donde cada vez más mayores viven solos. La coordinación entre los servicios sociales y los ayuntamientos será clave para que nadie quede desatendido durante estas jornadas de calor asfixiante. El desafío es mayúsculo, pero también lo es la capacidad de respuesta de una comunidad que, históricamente, ha sabido convivir con los rigores del estío. De cara a las próximas semanas, los modelos meteorológicos anticipan un agosto con temperaturas por encima de la media, lo que obligará a mantener la guardia alta. Mientras tanto, los andaluces vuelven a demostrar que con sentido común y precaución se puede sobrellevar el calor. Porque en esta tierra, el calor no es solo una noticia: es parte de nuestra identidad.

