EE.UU. impone aranceles del 10% a India por trabajo forzado y la equipara a Pakistán y Bangladés

La medida reemplaza el arancel temporal del 10% que expiró el viernes 24 de julio y sitúa a Nueva Delhi al nivel de otras economías asiáticas bajo escrutinio por trabajo forzado. India modificó su política comercial para evitar un gravamen mayor del 12,5%.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? EE.UU. ha impuesto un arancel definitivo del 10% a todas las importaciones indias tras una investigación por trabajo forzado al amparo de la Sección 301 de la Ley de Comercio.
  • ¿Quién está detrás? La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) ha materializado la medida, que sustituye el gravamen temporal que expiró el pasado viernes.
  • ¿Qué impacto tiene? India queda equiparada a Pakistán, Sri Lanka y Bangladés y se suma a otras economías asiáticas y latinoamericanas bajo el mismo escrutinio. Nueva Delhi evitó un arancel mayor del 12,5% tras modificar su política de comercio exterior el 14 de junio.

Washington ha formalizado este lunes la imposición de un arancel del 10% sobre la totalidad de las importaciones procedentes de India, una medida que responde a una investigación por presuntas prácticas de trabajo forzado y que equipara a la gran economía asiática con vecinos como Pakistán o Bangladés. El nuevo gravamen, comunicado por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), reemplaza el arancel temporal del 10% que llevaba 150 días en vigor y que venció el pasado 24 de julio.

La decisión llega después de que la USTR abriera dos investigaciones separadas en el marco de la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 y tras una modificación preventiva de la política comercial india el 14 de junio, con la que Nueva Delhi prohibió la importación de bienes fabricados con trabajo forzado. Ese movimiento logró rebajar la propuesta inicial del 12,5% al 10% finalmente aplicado.

Una investigación bajo la Sección 301 que tensiona la relación bilateral

La Sección 301 es una herramienta de política comercial que permite a Washington investigar y sancionar prácticas consideradas desleales o que perjudican a la economía estadounidense. En esta ocasión, la USTR alegó la existencia de trabajo forzado en determinadas cadenas de suministro indias, aunque sin detallar sectores concretos más allá de las referencias a la producción textil y la manufactura de bajo coste.

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Las patronales indias y los representantes del Gobierno de Narendra Modi defendieron durante la investigación el historial del país en materia laboral y recordaron las reformas legislativas adoptadas en los últimos años. Sin embargo, la presión de la Administración estadounidense ha sido suficiente para desencadenar la activación de la tarifa definitiva, que se suma a una batería de medidas proteccionistas desplegadas por Washington desde 2025.

El ministro de Comercio indio, Piyush Goyal, ya había avanzado en junio que el objetivo de Nueva Delhi era garantizar una ventaja competitiva frente a países en el mismo estadio de desarrollo, mencionando expresamente a los miembros de la ASEAN y a vecinos como Bangladés. Con el arancel del 10%, India se sitúa en igualdad de condiciones con Pakistán, Sri Lanka, Filipinas y varias economías latinoamericanas.

La estrategia india para esquivar un arancel mayor

La enmienda de la política de comercio exterior del pasado 14 de junio fue la carta decisiva de Nueva Delhi para evitar que el arancel se disparase hasta el 12,5% propuesto inicialmente. Aquel cambio normativo prohibió la importación de cualquier producto fabricado con trabajo forzado, y se presentó como un gesto de buena voluntad hacia la Administración estadounidense.

No obstante, los exportadores indios continúan bajo presión. Además de la investigación por trabajo forzado, la USTR mantiene abierta otra indagación sobre el exceso de capacidad productiva de otros países que, según Washington, perjudica a la economía de Estados Unidos. Este segundo expediente podría traducirse en gravámenes adicionales para India, mientras que Pakistán, Sri Lanka y Filipinas —al no estar sujetos a esa investigación— quedarían exentos de cualquier recargo extra.

La industria farmacéutica india ha expresado su especial preocupación. Washington también evalúa aranceles sobre medicamentos genéricos, una medida que amenaza cuantiosos ingresos por exportación y deja en el aire la rúbrica del acuerdo comercial bilateral que ambas partes tenían prácticamente cerrado, según confirmó el Departamento de Estado el pasado miércoles tras la reunión entre el jefe de la diplomacia india, S. Jaishankar, y el secretario de Estado, Marco Rubio.

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India evitó el 12,5% a costa de reformar su política exterior, pero el riesgo de nuevos aranceles por exceso de capacidad sigue vivo.

Equilibrio de Poder

La activación de la Sección 301 contra India se inscribe en un contexto de endurecimiento de la política comercial estadounidense que va más allá del trabajo forzado. La Administración Trump ha utilizado de forma recurrente los aranceles como herramienta de presión geopolítica, desde el conflicto con China hasta las fricciones con la Unión Europea. La equiparación arancelaria de India con economías menos desarrolladas como Pakistán o Bangladés manda un mensaje claro: Washington no contempla tratos de favor por afinidad estratégica en el Indo-Pacífico, ni siquiera con un socio clave del Quad.

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Este movimiento coloca a Bruselas ante un espejo incómodo. La UE mantiene su propia batería de reglamentos sobre trabajo forzado —el Reglamento (UE) 2024/3015, aún en fase de despliegue— y podría verse arrastrada a una escalada normativa si Washington consolida este tipo de gravámenes como estándar. Para España, el impacto directo es limitado: las exportaciones españolas a India apenas superaron los 2.800 millones de euros en 2025, según datos del ICEX. Sin embargo, el efecto indirecto sobre las cadenas de suministro farmacéutico y textil sí podría notarse en márgenes y precios finales.

En el plano estratégico de largo plazo, lo que observamos es una reconfiguración de las reglas del comercio global que penaliza a los países emergentes a través de mecanismos unilaterales. Si la investigación por exceso de capacidad deriva en nuevos aranceles para India, Nueva Delhi podría intensificar su acercamiento a la Organización de Cooperación de Shanghái y a los BRICS+, erosionando aún más el sistema de comercio multilateral que ya pende de un hilo. El próximo hito será la resolución de la segunda investigación de la USTR, prevista para el último trimestre de 2026, que podría decidir si India mantiene su actual ventana exportadora o queda definitivamente descolgada frente a sus vecinos.