Felipe VI inicia viaje oficial a Perú para toma de posesión de Fujimori

El monarca acudirá a la ceremonia de transmisión del mando en Perú acompañado por la secretaria de Estado de Cooperación ante la ausencia del ministro Albares. El viaje, a pocos meses de la Cumbre Iberoamericana en Madrid, refuerza el papel de la Corona en la diplomacia regional.

Felipe VI volará a Lima en los próximos días para asistir a la toma de posesión de Keiko Fujimori como nueva presidenta de Perú, en la que será la vigesimotercera ocasión en que el monarca representa a España en un traspaso de mando iberoamericano. La ceremonia, prevista para el martes 28 de julio, subraya el compromiso de la Corona con la región en un año clave: España acoge en noviembre la Cumbre Iberoamericana.

El viaje, confirmado por la Casa del Rey y el Ministerio de Asuntos Exteriores, mantiene una tradición que arrancó en 1996, cuando Felipe VI, aún Príncipe de Asturias, recibió el encargo de su padre, el rey Juan Carlos I, de asumir este papel diplomático de primer orden. Desde entonces, el monarca ha tejido una red de contactos personales con los líderes latinoamericanos que trasciende los ciclos políticos. La Casa del Rey ha subrayado que la visita responde a una invitación formal del Ejecutivo peruano y se enmarca en la larga tradición de participación de España en estos actos.

Un representante de Estado con peso propio

La agenda oficial prevé que el Rey mantenga encuentros bilaterales con el presidente saliente, José María Balcázar, y con la mandataria entrante, Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori y vencedora de los comicios del pasado 7 de junio por un margen ajustado. Asimismo, el monarca participará en la ceremonia oficial de transmisión del mando en el Congreso peruano, donde pronunciará unas palabras de cortesía. Estos contactos permiten a España tender puentes en un momento de reconfiguración política en la región.

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La presencia de Felipe VI en Lima va más allá del protocolo. En cada toma de posesión, el Rey actúa como un vector de continuidad institucional y de imagen de España. No es casualidad que en esta ocasión el viaje coincida con la recta final de los preparativos de la Cumbre Iberoamericana de Madrid, prevista para los días 4 y 5 de noviembre, un foro que el Gobierno español aspira a revitalizar tras varias citas marcadas por el absentismo.

Albares se ausenta por cuarta vez consecutiva

En el plano político, el viaje ha estado marcado por la decisión de Exteriores de no enviar al ministro, José Manuel Albares. En su lugar, acompañará al jefe del Estado la secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Eva Granados. Desde el Ministerio justifican la ausencia por la coincidencia con el último Consejo de Ministros del curso, en el que Albares debe presentar puntos del orden del día.

Sin embargo, esta es la cuarta ceremonia de transmisión de mando en Iberoamérica a la que Albares falta en lo que va de año: no estuvo en las tomas de posesión de António José Seguro en Portugal, Sebastián Kast en Chile —ambas en marzo— ni de Laura Fernández en Costa Rica en mayo. La repetición del esquema ha suscitado lecturas sobre hasta qué punto el ministro de Asuntos Exteriores delega en la Corona la primera línea de la diplomacia ceremonial en América Latina.

El Rey acumula 23 tomas de posesión iberoamericanas y una red de relaciones que ningún otro dirigente español puede igualar.

A la delegación oficial se sumará también el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, quien felicitó a Fujimori tras su victoria y destacó que su experiencia será ‘clave’ para la estabilidad peruana. La presencia del jefe de la oposición en un acto de esta naturaleza subraya el consenso de Estado que la Corona sigue representando en el exterior.

La asistencia de Feijóo no es casual: el PP ha mantenido una línea de colaboración con la Corona en estos escenarios, consciente del rédito que supone mostrarse unido en el exterior. Para el Gobierno, la reiterada ausencia de Albares empieza a convertirse en un flanco de ruido que la oposición no dejará de señalar.

La hoja de ruta diplomática: antesala de la Cumbre

Este viaje a Perú se inserta en un calendario diplomático intenso para la Casa del Rey. Apenas diez días después, el 7 de agosto, Felipe VI tiene previsto desplazarse a Colombia para la toma de posesión de Abelardo de la Espriella. Dos viajes consecutivos que refuerzan la apuesta de Zarzuela por Iberoamérica como una de las prioridades del reinado. Los dos desplazamientos, además, servirán para pulsar el ambiente previo al foro iberoamericano y alinear posiciones.

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La estrategia resulta evidente: en un contexto global de repliegue de algunos actores, la Corona apuesta por un multilateralismo de proximidad. La presencia del Rey en Lima y Bogotá permite a España mantener un canal abierto al más alto nivel, por encima de los ciclos electorales y las diferencias partidistas. Una ventaja que pocos países pueden exhibir.

Mientras otras monarquías europeas limitan su presencia en tomas de posesión extranjeras a casos muy concretos, la Casa del Rey ha hecho de Iberoamérica un eje permanente. La apuesta por la región no es solo cuestión de afectos históricos: estos viajes activan mecanismos de cooperación económica y política que redundan en los intereses de España. Y, además, proyectan una imagen de estabilidad institucional que Zarzuela cultiva con mimo.

A pocos meses de la Cumbre, el Gobierno confía en que el capital diplomático acumulado por el monarca ayude a garantizar la asistencia de los mandatarios a Madrid. No se trata de un detalle menor: la última cita en Santo Domingo (2023) registró importantes ausencias, y la de Andorra (2024) apenas logró reunir a una decena de jefes de Estado. Revitalizar el foro iberoamericano se ha convertido en un objetivo prioritario de la política exterior.

La victoria de Fujimori, hija del controvertido expresidente, ha sido leída en clave de continuidad de las políticas económicas que han estabilizado el país. Para España, contar con un interlocutor estable en Lima resulta crucial, dada la fuerte inversión de empresas españolas en sectores como las telecomunicaciones o la energía.

Claves del Protocolo y Estado

  • Contexto del acto: Felipe VI asistirá a la toma de posesión de Keiko Fujimori el 28 de julio en Lima, en su 23.ª representación en un traspaso de mando iberoamericano. El viaje refuerza la estrategia de la Corona en la antesala de la Cumbre Iberoamericana de Madrid.
  • El detalle de protocolo: La ausencia del ministro Albares, por cuarta vez consecutiva, sitúa al Rey como el rostro visible de España en estas ceremonias. La secretaria de Estado Eva Granados acompañará al monarca, mientras el líder del PP, Feijóo, también acudirá al acto.
  • Próximos pasos: El 7 de agosto, Felipe VI viajará a Colombia para la investidura de Abelardo de la Espriella. La agenda de la Casa Real prevé intensificar los contactos bilaterales de cara a la Cumbre Iberoamericana del 4 y 5 de noviembre.