Amazon lanza red satélite móvil global en 2028: 5.105 satélites para competir con Starlink

La compañía de Jeff Bezos busca acuerdos con operadoras móviles para ofrecer cobertura en zonas sin señal, replicando el modelo de Starlink con T‑Mobile. El despliegue comenzará en 2028 tras la aprobación de la FCC.

Amazon ha presentado ante la FCC una solicitud para desplegar una constelación de 5.105 satélites de órbita baja (LEO) y ofrecer servicios directos a dispositivos móviles —voz, mensajería, datos y emergencias— a partir de 2028. El movimiento convierte la pugna por la conectividad móvil desde el espacio en un duelo de titanes: Amazon contra Starlink, la red de Elon Musk que ya trabaja con T‑Mobile.

Claves de la operación

  • Inversión masiva en infraestructura orbital. La constelación supera las 5.000 unidades y exigirá miles de millones de dólares. Amazon ya ha adquirido la red de Globalstar para acelerar el despliegue.
  • Competencia directa con el servicio de Elon Musk. Starlink ha demostrado la viabilidad del modelo «direct‑to‑device» con T‑Mobile. Amazon replicará la fórmula buscando acuerdos con operadoras móviles.
  • España, un mercado estratégico. Grandes zonas rurales aún carecen de cobertura móvil de calidad. La constelación de Amazon podría convertirse en un aliado para Telefónica o Vodafone en la España despoblada.

La constelación, que aún debe ser aprobada por el regulador estadounidense, comenzaría a operar en 2028 y contaría con una red de gateways terrestres. Amazon asegura que los servicios funcionarán con teléfonos móviles estándar, sin necesidad de hardware adicional, igual que el proyecto de Starlink con T‑Mobile. La compañía de Andy Jassy se sube así a la ola de las comunicaciones por satélite, un mercado que la consultora Euroconsult valora en 25.000 millones de euros anuales para finales de la década.

La operación se apoya en la reciente adquisición de la red de Globalstar, que ya presta servicios de emergencia por satélite al iPhone de Apple. Con esta compra, Amazon no solo hereda una infraestructura probada, sino también el contrato con la firma de Cupertino. El doble movimiento —constelación propia más red heredada— sitúa a Amazon en una posición única para ofrecer cobertura universal tanto a operadoras como a fabricantes de dispositivos.

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El desafío de replicar el modelo Starlink con operadoras

Starlink ha demostrado que el modelo funciona. Su asociación con T‑Mobile permite enviar mensajes de texto y, en un futuro próximo, realizar llamadas de voz desde lugares sin cobertura. A principios de 2026 el servicio ya cubre más del 90% del territorio de Estados Unidos, y la compañía de Musk planea extenderlo a Europa con socios como Deutsche Telekom y Vodafone.

Amazon, por su parte, quiere construir algo parecido desde cero. La solicitud ante la FCC detalla una constelación que operará en la banda de frecuencias de 1,9 GHz y que requerirá cientos de estaciones terrenas. La gran diferencia es la integración vertical: Amazon combina el negocio de satélites con AWS, lo que le permite ofrecer servicios de edge computing directamente desde el espacio, una ventaja que Starlink todavía no tiene.

Amazon no entra en el espacio para poner satélites bonitos. Entra para arrebatarle a Starlink el contrato de las operadoras móviles.

No obstante, el camino regulatorio no será sencillo. La FCC debe evaluar las interferencias con otras constelaciones ya aprobadas, y Bruselas vigila con lupa cualquier concentración de poder en el mercado de las comunicaciones. La presencia de Amazon en la nube ya ha generado tensiones con los reguladores europeos, y esta nueva pata espacial no pasará desapercibida para la DG Competition.

Los retos regulatorios y la apuesta por el mercado español

En España, la conexión directa por satélite al móvil tiene un encaje casi natural. La orografía y la dispersión de la población dejan amplias zonas sin cobertura 4G o 5G. Telefónica, a través de su filial Hispasat, opera satélites de comunicaciones, pero se trata de plataformas geoestacionarias, con mayor latencia y sin capacidad para conectar directamente a un teléfono. La constelación LEO de Amazon resolvería ese problema y podría integrarse con la red de fibra y móvil de los grandes operadores españoles.

La mayoría de los operadores españoles tiene en cartera algún proyecto de conectividad rural —ya sea con repetidores, pequeñas celdas o satélites—, pero ninguna solución ha alcanzado escala comercial. Movistar ya prueba con AST SpaceMobile una tecnología similar, por lo que la llegada de Amazon añadiría más competencia al ecosistema y, previsiblemente, mejores precios para los consumidores.

El regulador español, la CNMC, tendrá que decidir si autoriza el uso de frecuencias que actualmente están reservadas para los operadores terrestres. Cualquier cambio normativo requeriría un consenso europeo, dado que el espectro se gestiona a nivel comunitario. El despliegue de los satélites de Amazon en Europa no será posible sin un marco armonizado, algo que Bruselas está empezando a debatir en el contexto de la Directiva de Ciberseguridad y el Espacio.

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¿Qué significa para el inversor y para el ciudadano?

Para los accionistas de Amazon, la incursión en el mercado de la conectividad móvil por satélite refuerza la tesis de que la compañía puede convertir infraestructuras propias —AWS, la logística y ahora el espacio— en nuevas líneas de ingresos recurrentes. Si la constelación consigue acuerdos con una docena de operadoras mundiales, los márgenes podrían superar a los del comercio electrónico en menos de una década, según los analistas de Morgan Stanley.

Para el ciudadano de a pie, especialmente en zonas rurales, la promesa es sencilla: un teléfono que nunca pierda cobertura. Amazon pretende eliminar las zonas de sombra que hoy obligan a caminar hasta la loma más cercana para enviar un WhatsApp. En países como España, donde la despoblación es un desafío nacional, un servicio así tendría un impacto social y económico inmediato.

Cabe recordar que Amazon ya está invirtiendo 17.000 millones de euros en centros de datos en Aragón. Combinar esa potencia de computación en la nube con una constelación de satélites que cubra todo el territorio podría convertir a España en un laboratorio perfecto para el internet ubicuo. El desenlace no está escrito, pero las piezas empiezan a encajar sobre el tablero. La FCC tiene ahora la palabra.