La polémica por la contratación de Guinadell Orriols, hija de la alcaldesa de Ripoll, Sílvia Orriols, como agente interina de la Policía Local ha provocado un nuevo movimiento político: Junts per Ripoll ha exigido este lunes a la regidora que traspase las competencias de la Concejalía de Seguridad a otro edil de su gobierno para evitar un conflicto de intereses.
La líder de Aliança Catalana niega cualquier trato de favor. ‘No he colocado a nadie a dedo’, insistió en el pleno municipal. Su hija, de 19 años, obtuvo la mejor puntuación en un proceso de urgencia que arrancó con 24 aspirantes, 15 admitidos y solo 5 finalistas. Pero los detalles administrativos han vuelto el caso contra ella.
Un decreto firmado… y una abstención que llegó tres días tarde
El punto más espinoso está en la cronología. La alcaldesa firmó el 30 de junio un decreto clave en el que fijaba el tribunal calificador, las pruebas y los criterios de evaluación. Tres días después, el 3 de julio, delegó formalmente las competencias en otro concejal. La contratación de la hija se hizo efectiva el 17 de julio.
Junts per Ripoll considera que Orriols debería haberse abstenido desde el minuto cero, como exige la normativa cuando un familiar directo está implicado. El portavoz del grupo, Ferran Raigon, ha anunciado que pedirá acceso al expediente completo para comprobar si se cumplió el deber legal de abstención. “Este asunto no va sobre una hija; va sobre una alcaldesa”, dijo.
La bandera del ‘no enchufismo’ se vuelve contra ella
Orriols ha basado buena parte de su discurso en denunciar los “enchufes” y el partidismo de las instituciones. Esa retórica hace que cualquier sombra de favoritismo sea un proyectil político de primer orden. Junts ha sabido explotar la contradicción: “Las instituciones no solo deben ser imparciales; también deben parecerlo”, remachó Raigon.
En la la sesión plenaria, el portavoz de Junts pidió aplicar los mismos estándares de exigencia que Orriols ha reclamado para otros. Y fue más allá: reclama que la alcaldesa traspase ya la concejalía de Seguridad, porque mantener el control sobre la Policía Local mientras su hija figura en la plantilla es “una situación de conflicto de intereses, real y potencial”.
Cuando el discurso se basa en denunciar los ‘enchufes’ del sistema, cualquier sombra de favoritismo —real o percibida— se convierte en un proyectil político de primer orden.
Lectura política: por qué Ripoll sí importa en el tablero catalán
El caso trasciende la política local por lo que simboliza. Orriols es la única alcaldesa de Aliança Catalana, un partido que aspira a competir con Junts y ERC por el voto independentista más radical. La formación ha logrado representación en varios municipios y sueña con el Parlament. Un tropiezo por nepotismo en su feudo principal debilita su discurso antisistema y ofrece munición a sus rivales directos.
Junts, que en Ripoll está en la oposición, ha elegido un tono quirúrgico: no cuestiona la valía de la agente contratada, sino el procedimiento. Al centrar el tiro en la abstención tardía y en la firma del decreto, evitan un choque personal y elevan el debate a la falta de transparencia. Es una estrategia que puede calar en un electorado sensible a la ética pública.
La mayoría de los casos de conflicto de intereses se evita si se actúa con transparencia. Pero en Ripoll la secuencia de hechos —alcaldesa firma, delega tres días después, hija contratada— resulta difícil de vender como casualidad. A ello se suma la justificación del secretario municipal, quien llegó a afirmar que en un procedimiento de urgencia “ni siquiera era necesario hacer un proceso de selección”. La frase, pronunciada en pleno, ha agravado la sensación de opacidad.
De fondo, planea una pregunta incómoda para el independentismo: ¿qué estándares de limpieza institucional se exigen a los cargos públicos? Orriols ha atacado con dureza a Junts y ERC por sus pactos y concesiones. Ahora es ella quien está bajo el microscopio. Si no se produce una delegación clara de funciones —o si el expediente arroja irregularidades—, el efecto sobre su credibilidad será difícil de reparar.
La pelota está en el tejado del gobierno municipal. Orriols mantiene que se abstuvo “absolutamente” durante la evaluación de los candidatos y que su hija accedió a la plaza “por méritos propios”. Junts insiste en la delegación de competencias como medida de buen gobierno y no descarta nuevas iniciativas políticas. El choque, lejos de apagarse, amenaza con escalar en las próximas semanas.
