La asociación profesional Independientes de la Guardia Civil (IGC) denuncia que la Benemérita sigue sin garantizar chalecos antibalas individuales para todos sus agentes y alerta de un grave déficit de medios de protección. La asociación denuncia que, por ejemplo, la Comandancia de Huelva ha ordenado compartir chalecos antibalas de talla S por falta de material y reclama a la Dirección General medidas urgentes para garantizar la seguridad de los guardias civiles, especialmente de los alumnos en prácticas. Tras realizar un sondeo entre 200 guardias civiles jóvenes los datos arrojaron que más de la mitad no tiene chaleco antibalas propio, pero además el 37,8%, casi el 38%, no ha recibido un chaleco antibalas nunca. Sin embargo, los guardias alumnos se enfrentan a diario a los mismos riesgos que el resto de sus compañeros.
IGC denuncia que la Guardia Civil continúa sin disponer de los medios materiales necesarios para garantizar que todos sus agentes cuenten con un chaleco antibalas individual, una situación que compromete la seguridad de los efectivos y evidencia las graves carencias logísticas que la asociación viene denunciando desde hace años. La situación ha quedado nuevamente de manifiesto en la Comandancia de Huelva, donde se ha ordenado la redistribución de los chalecos antibalas externos de talla “S” que hasta ahora estaban asignados individualmente a distintos agentes. A partir de esta decisión, dichos chalecos pasarán a utilizarse de forma compartida por el personal destinado o comisionado en las diferentes unidades afectadas.
Para IGC, esta medida supone una prueba evidente de la insuficiente dotación de equipos de protección individual en la Guardia Civil. Además del evidente perjuicio para la seguridad de los agentes, el uso compartido de chalecos genera importantes problemas operativos, al obligar a coordinar su intercambio entre turnos de servicio, pudiendo afectar a la disponibilidad inmediata del material cuando resulta necesario.
A ello se suman las implicaciones higiénico-sanitarias derivadas del uso continuado de un mismo chaleco por distintos profesionales durante una misma jornada laboral, una circunstancia impropia de un equipo de protección individual diseñado precisamente para un uso personal.
Más de la mitad de los guardias alumnos carecen de chaleco antibalas individual
Ante las numerosas incidencias recibidas desde distintos puntos de España, IGC realizó un sondeo nacional en prácticamente la totalidad de las Comandancias españolas para conocer la situación real del material asignado.
En este sondeo participaron más de 200 guardias alumnos de las promociones 131 del Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro y 172 de la Academia de Cabos y Guardias de Baeza, una muestra suficientemente amplia y representativa para evaluar la situación existente.
Conscientes de que esta problemática afecta de manera especial al personal en formación, IGC trasladó el pasado 7 de julio un escrito a la Dirección General de la Guardia Civil exponiendo las graves deficiencias detectadas en la dotación de material policial que reciben los guardias alumnos durante su periodo de prácticas.
La asociación recuerda que el periodo de prácticas no constituye una mera fase académica. Los guardias alumnos prestan servicio operativo real en las unidades territoriales, participan en patrullas, dispositivos de seguridad, intervenciones policiales y atención directa a la ciudadanía, enfrentándose a los mismos riesgos que cualquier otro guardia civil.
Los resultados del sondeo de IGC pusieron de manifiesto una realidad especialmente preocupante: Solo el 46,6 % de guardias alumnos dispone de un chaleco antibalas individual. De quienes sí tienen chaleco asignado, únicamente el 30 % afirma que corresponde con su talla. El 37,9 % de los guardias alumnos no ha recibido ningún chaleco y el 15,5 % debe compartirlo con otros compañeros. Es decir, el 53,4 % de los guardias alumnos participantes no dispone de un chaleco antibalas individual, pese a desarrollar funciones policiales reales.
Déficit de tallas pequeñas en los chalecos antibala
El estudio interno realizado por IGC también evidencia un importante déficit de chalecos en tallas pequeñas. Entre los hombres, las tallas más demandadas son la S y la M, mientras que entre las mujeres existe una clara concentración en las tallas XS y S, precisamente las que presentan mayores carencias.
Para IGC, estos datos evidencian la falta de una política homogénea de dotación material. Mientras algunas comandancias entregan prácticamente todo el equipamiento necesario, otras mantienen importantes carencias, obligando incluso al uso compartido de equipos que deberían ser estrictamente individuales.
«Esta desigualdad provoca que guardias alumnos pertenecientes a una misma promoción, que desempeñan exactamente las mismas funciones, afronten su servicio con niveles de protección completamente diferentes dependiendo exclusivamente de la unidad territorial donde realizan las prácticas», asegura IGC.
El chaleco antibalas no puede ser un recurso compartido
IGC recuerda que el chaleco antibalas constituye un equipo de protección individual cuya finalidad es preservar la integridad física del agente. Su uso compartido no solo dificulta su disponibilidad inmediata, sino que compromete aspectos fundamentales como el ajuste a la complexión del usuario, la comodidad, la higiene, la conservación del material y, en definitiva, su capacidad protectora.
La asociación considera inadmisible que la protección de un guardia civil dependa de la provincia donde preste servicio o de la disponibilidad puntual de material en cada unidad.
Medidas propuestas
Con el objetivo de corregir esta situación, IGC ha solicitado formalmente a la Dirección General de la Guardia Civil la adopción de varias medidas estructurales:
1. Dotación mínima obligatoria desde las academias. Que todos los guardias alumnos reciban, antes de incorporarse a las unidades de prácticas, una dotación individual mínima compuesta por chaleco antibalas, defensa extensible, grilletes, funda reglamentaria del arma y portacargadores.
2. Carácter estrictamente individual de los chalecos antibalas. IGC considera imprescindible que estos equipos de protección dejen de tratarse como material compartido de unidad y sean asignados de forma individual, adaptados a la talla y características físicas de cada agente.
3. Sistema de control y seguimiento de la dotación. La asociación propone implantar un registro que permita controlar el material entregado a cada guardia alumno, realizar verificaciones antes del inicio de cada periodo de prácticas y efectuar una evaluación final que permita detectar carencias por unidades, tipos de material y tallas, mejorando así la planificación logística de futuras promociones.
La seguridad no puede depender del destino
IGC considera que «resulta incompatible con los principios de prevención de riesgos laborales que agentes que desempeñan idénticas funciones cuenten con niveles de protección distintos en función de la comandancia donde prestan servicio. La reciente decisión adoptada en la Comandancia de Huelva constituye un ejemplo más de un problema estructural que afecta a numerosas unidades de la Guardia Civil y que exige una respuesta inmediata por parte de la Dirección General».
El presidente de IGC, Daniel Fernández, considera que “la protección de quienes garantizan la seguridad de los ciudadanos no puede quedar condicionada por la falta de medios materiales ni por criterios de disponibilidad logística. Garantizar que cada guardia civil disponga de un chaleco antibalas individual, adaptado a su talla y disponible desde el primer día de servicio, no constituye una reivindicación corporativa, sino una obligación de seguridad y de protección laboral que no admite más demora.”
