Ayuso mantiene el pulso a los 61 bomberos forestales en huelga en Madrid mientras la Sierra Oeste arde

El Gobierno regional se niega a negociar mientras dure la movilización y estudia acciones legales contra el colectivo. Los huelguistas reclaman el reconocimiento de su categoría laboral como bomberos.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? Vecinos de la Sierra Oeste, municipios afectados por el incendio forestal y cualquiera que frecuente los montes madrileños este verano.
  • ¿Cuándo ocurre? La huelga de los 61 bomberos forestales del Plan INFOMA sigue activa desde hace días, coincidiendo con el mayor incendio del año en la región.
  • ¿Qué cambia hoy? La respuesta al fuego cuenta con menos efectivos directos de ataque y la negociación laboral está bloqueada; el Gobierno regional estudia acciones legales.

Con 61 efectivos del Plan INFOMA en huelga y un incendio en la Sierra Oeste que ya ha calcinado cientos de hectáreas, la Comunidad de Madrid mantiene un pulso directo con el colectivo de bomberos forestales. El consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, ha dejado claro que no negociará mientras dure la movilización, y estudia emprender «todas las vías jurídicas y administrativas» contra los trabajadores. El conflicto, que arrastra años de reclamaciones, se ha convertido en una tormenta política en plena emergencia por fuego.

El veto a cualquier mesa de diálogo mientras dure la movilización

La Consejería insiste en que el sistema de asignación de destinos lleva 25 años funcionando y que los propios huelguistas aceptaron sus contratos temporales para la campaña 2026. Para el Gobierno regional, presentar la situación como falta de medios «supone alterar la realidad y generar alarma social» en un momento especialmente delicado. Por eso, la condición es taxativa: el comité de huelga debe desconvocar antes de que se reabra cualquier conversación.

Los 61 bomberos forestales forman parte del Plan INFOMA, pero su categoría laboral no es de bombero. Están contratados como «Técnico de Mantenimiento» o «Conductor, Especialidad Apoyo a la Extinción de Incendios Forestales». Sin embargo, llevan años realizando funciones de extinción directa. Según fuentes de la Consejería consultadas por este medio, cualquier mejora debe encajar en el marco legal actual, y la Comunidad sostiene que ya ha puesto sobre la mesa mejoras económicas.

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El comité, por su parte, sostiene que acudió a la última reunión sin encontrar ninguna propuesta nueva. El desencuentro ha sido total.

La doble vara de medir que encona el conflicto con los bomberos de INFOMA

Dentro del mismo dispositivo de emergencias madrileño conviven realidades muy distintas. El Cuerpo de Bomberos funcionarial trabaja todo el año con contrato estable y categoría de «bombero» reconocida por ley. Los Agentes Forestales, un cuerpo dedicado a la vigilancia y coordinación medioambiental, firmaron el pasado 16 de julio un acuerdo laboral hasta 2029 con subidas de complemento específico de hasta 5.031 euros anuales.

Mientras, los 61 trabajadores del INFOMA quedan limitados a una campaña de seis a ocho meses y tienen que volver a firmar cada año. Esa brecha es la que ha llevado a la huelga. Los huelguistas reclaman que su categoría laboral, ya reconocida por concurso público en 2023, disfrute de las mismas condiciones que otros cuerpos que han aprobado una oposición libre. El Gobierno regional, sin embargo, sitúa al colectivo en «menos del 1% de un dispositivo global de más de 6.000 profesionales y voluntarios» y recalca que su activación se hace desde los parques y retenes asignados.

Más de 6.000 profesionales y voluntarios integran el Plan INFOMA, pero la negativa a negociar con apenas 61 efectivos amenaza con cronificar un conflicto que ya se vuelve contra el ciudadano.

El espejo de los Agentes Forestales y la sombra de la vía judicial

No es la primera vez que la Comunidad de Madrid cede ante un colectivo en plena crisis de incendios. El 16 de julio, apenas unos días antes de la emergencia actual, el Consejo de Gobierno ratificó un acuerdo con los Agentes Forestales que incluía mejoras retributivas relevantes. Aquel movimiento, celebrado como un gesto de reconocimiento a su labor, contrasta ahora con la intransigencia hacia los huelguistas de INFOMA. En esta redacción entendemos que la decisión del Ejecutivo de Ayuso de condicionar la negociación a la desconvocatoria de la huelga es una maniobra de fuerza que, en lugar de resolver la crisis, puede enconar un conflicto laboral con repercusiones directas en la extinción de incendios.

El comité de huelga se mantiene firme y la Consejería descarta abrir vías de diálogo mientras dure la protesta. La situación se asemeja a un pulso de desgaste: el Gobierno regional busca aislar una movilización que, aunque pequeña, afecta a la credibilidad del operativo. Mientras, en la Sierra Oeste, los vecinos miran al cielo esperando ver avionetas, conscientes de que parte de la cadena de mando está atenazada por un pulso político.