Vox interrogará a Robles, Marlaska, Bolaños y Albares en las comparecencias por Ceuta en el Congreso

Los titulares de Defensa, Interior, Presidencia y Exteriores comparecerán en el Congreso a finales de agosto a petición propia. Vox presionará para que el Gobierno aclare la gestión de la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta.

Vox interrogará a partir del próximo 25 de agosto a las ministras de Defensa, Margarita Robles, y de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y a los titulares de Presidencia, Félix Bolaños, y de Exteriores, José Manuel Albares, en las comparecencias solicitadas por el Gobierno para dar cuenta de la crisis migratoria de Ceuta. La entrada masiva de inmigrantes del pasado 30 de julio ha convertido el fin del periodo estival en un examen parlamentario de la política de seguridad nacional.

El Ejecutivo registró las solicitudes de comparecencia esta semana, un día después de que el PP hiciera lo propio, y ha fijado un calendario que obliga a los cuatro ministros a rendir cuentas ante las comisiones correspondientes antes de que acabe agosto. El Gobierno optó por acudir al Congreso para ‘evitar duplicidades‘, según fuentes de Presidencia, aunque la decisión llega tras la presión conjunta de la oposición.

Las claves del interrogatorio que prepara Vox

Para el Grupo Parlamentario Vox, la crisis de Ceuta no es un accidente, sino la consecuencia de una política deliberada de puertas abiertas. Por eso, la formación de Santiago Abascal centrará sus preguntas en tres ejes: el fallo de los sistemas de vigilancia fronteriza, la gestión diplomática con Marruecos y la supuesta pasividad del Ministerio del Interior, al que ya ha exigido la dimisión.

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La portavoz adjunta Pepa Millán y los diputados que integran las comisiones de Interior y Exteriores preguntarán directamente si hubo connivencia con las mafias, por qué no se activó el plan de defensa de la valla y cuántos de los inmigrantes que forzaron la entrada permanecen aún en suelo español. Fuentes del partido consultadas por Moncloa.com confirman que se buscará que los ministros concreten el número de devoluciones ejecutadas hasta la fecha y el coste que la avalancha ha supuesto para los servicios públicos de Ceuta.

La gestión de Exteriores también estará en el punto de mira: Vox quiere saber si el Gobierno recibió alertas previas de Marruecos y qué contrapartidas se han negociado a cambio de la readmisión de inmigrantes. Las preguntas apuntarán a aclarar si la visita de Albares a Colombia en plena crisis esconde una cesión diplomática menos visible.

Calendario de las comparecencias y el pulso con el PP

La presidenta del Congreso ya ha distribuido las fechas: Margarita Robles comparecerá el lunes 25 de agosto; Félix Bolaños, el miércoles 27; y los ministros Grande-Marlaska y Albares, el jueves 28. Un formato concentrado que, en la práctica, convierte la última semana del mes en una sucesión de careos entre el Gobierno y la oposición.

Vox quiere que cada comparecencia sea un torniquete sobre la gestión de las fronteras, no una sesión de control al uso.

El Partido Popular fue el primero en registrar solicitudes, tanto en el Congreso como en el Senado, pero Vox evita cualquier competición de iniciativas. ‘Nosotros vamos a preguntar lo que el PP no se atreve a preguntar’, aseguran desde la dirección del grupo parlamentario. La táctica es clara: forzar al Gobierno a verbalizar datos concretos que evidencien su fracaso y, al mismo tiempo, subrayar que la derecha moderada se limita a una coreografía de reproche sin consecuencias.

El objetivo estratégico: marcar perfil soberanista ante el nuevo curso

El movimiento de Vox trasciende el control parlamentario. La dirección del partido lee la crisis de Ceuta como una oportunidad para recolocar el discurso migratorio en el centro del debate público justo antes de que arranque un otoño cargado de citas electorales autonómicas. El presidente Abascal ya anticipó en sede nacional que ‘la seguridad de nuestras fronteras es irrenunciable’, y las comparecencias permitirán convertir esa afirmación en batería de preguntas con destinatario concreto.

Además, la foto de un Ejecutivo que se ve obligado a dar cuentas en periodo extraordinario refuerza la narrativa de Vox: el Gobierno de Sánchez no controla ni el territorio ni la agenda legislativa. Frente a un PP que, según el análisis de Bambú, actúa más preocupado por no desgastarse que por fiscalizar al Ejecutivo, Vox aspira a consolidar su imagen de oposición real. Con las próximas citas electorales autonómicas en el horizonte, consolidar la imagen de partido que defiende sin complejos la soberanía nacional es una inversión política que la cúpula considera urgente.

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