El Ministerio del Interior cifra en 600 las narcolanchas que operan frente a la costa de Andalucía

El informe cataloga estas embarcaciones como una «vulnerabilidad» para las fronteras continentales. La misma ruta del Mar de Alborán registró 4.700 migrantes atendidos en 2025.

El Ministerio del Interior identifica 600 narcolanchas frente a la costa de Andalucía como una vulnerabilidad fronteriza de primer orden en su último Informe de Seguridad Nacional. La cifra convierte el litoral andaluz en el principal cordón umbilical del narcotráfico que entra en Europa.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha ocurrido? El Ministerio del Interior cifra en 600 narcolanchas las embarcaciones que operan frente a la costa andaluza en su último Informe de Seguridad Nacional.
  • ¿Dónde y cuándo? En el litoral de Andalucía y el Mar de Alborán, principal puerta de entrada del narcotráfico hacia la península.
  • ¿Qué resultado? 4.700 inmigrantes atendidos por Cruz Roja en 2025 y más de 60.000 entradas registradas desde 2019.

Un enjambre de 600 embarcaciones que alimenta el narcotráfico europeo

El informe cataloga ese «enjambre» de 600 narcolanchas como una «vulnerabilidad» para las fronteras continentales. No son embarcaciones aisladas, sino una flota estable que sostiene buena parte del tráfico de hachís y cocaína que desembarca en la península y prosigue después hacia el centro y el norte de Europa.

La Guardia Civil y la Policía Nacional mantienen un despliegue permanente en el Estrecho de Gibraltar y el Mar de Alborán para contener esa actividad. La presión operativa se concentra en la vigilancia de la ruta, la interceptación de las embarcaciones y la desarticulación de las estructuras que las abastecen de combustible, motores y tripulación.

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Las narcolanchas son embarcaciones semirrígidas de gran eslora y elevada potencia, diseñadas específicamente para burlar el control marítimo. Su velocidad y su capacidad de carga las convierten en una herramienta difícil de interceptar en aguas abiertas, lo que explica su presencia sostenida en el corredor andaluz.

El peso migratorio del Mar de Alborán

Al mismo tiempo, esa misma ruta concentra una presion migratoria constante. Solo en 2025, Cruz Roja atendió a 4.700 inmigrantes que cruzaron el Mar de Alborán, un trayecto que, en la mayoría de los casos, no termina en España.

Los datos oficiales reseñan más de 60.000 entradas desde que comenzaron los registros en 2019. Para buena parte de esas personas, el paso por la costa andaluza es solo una etapa intermedia de un proyecto migratorio que acaba en países como Bélgica, Francia y los Países Bajos.

El Informe de Seguridad Nacional sitúa las 600 narcolanchas como una de las principales vulnerabilidades fronterizas, con más de 60.000 entradas registradas desde 2019 en la ruta del Mar de Alborán.

La Administración afronta así una doble exigencia sobre el mismo territorio: la seguridad y la ayuda humanitaria, dos realidades que deben articularse sin perder de vista el riesgo operativo de una zona donde conviven el tráfico ilícito y el rescate en el mar.

El Contexto Institucional

El Ministerio del Interior viene señalando en sus informes anuales que la ruta del Mar de Alborán permanece como uno de los puntos de mayor tensión para la seguridad de las fronteras. La coincidencia de narcotráfico e inmigración irregular en un mismo corredor obliga a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a operar con recursos compartidos y en un entorno marítimo especialmente complejo.

La magnitud del dato —600 narcolanchas y más de 60.000 entradas desde 2019— confirma que el litoral andaluz sigue siendo la principal puerta de entrada del narcotráfico hacia Europa. El trabajo de la Guardia Civil y la Policía Nacional, coordinado con agencias como Europol, se orienta precisamente a reducir la capacidad operativa de las redes que actúan en el corredor.

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La cooperación internacional resulta determinante porque el fenómeno no se agota en la costa española. Las rutas que parten del Mar de Alborán se prolongan por carretera hacia Francia, Bélgica y los Países Bajos, de modo que la contención exige una respuesta coordinada entre los cuerpos policiales de varios Estados miembros.

El catálogo de vulnerabilidades que maneja el Ministerio del Interior no es una foto fija. Responde a un seguimiento continuo de las rutas marítimas y de los medios empleados por las organizaciones, que adaptan sus embarcaciones y sus puntos de desembarco para dificultar la respuesta policial.

El Informe de Seguridad Nacional mantiene así el foco sobre un corredor que combina dos amenazas simultáneas para las fronteras de la Unión Europea. La respuesta de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se apoya en la vigilancia permanente, la inteligencia compartida y la cooperación con Europol para cortar tanto el flujo de embarcaciones como las estructuras que las sostienen.