Illa cumple dos años de Govern entre críticas de Junts y caída en encuestas

Junts acusa al president de haber 'hundido' Cataluña por el colapso de Rodalies, la sanidad y la educación. Las últimas encuestas muestran un desgaste del PSC a mitad de la legislatura.

Dos años después de que Salvador Illa tomara posesión como presidente de la Generalitat, la oposición de Junts le reprocha un balance de “hundimiento” de Cataluña, mientras las encuestas muestran una erosión del PSC en plena mitad de la legislatura. El principal partido de la oposición ha coincidido su ofensiva con la publicación de sondeos que reflejan un desgaste acelerado del Govern, una estrategia que evidencia la fragilidad del tripartito y las expectativas de Junts de capitalizar el descontento.

Junts acusa a Illa de haber ‘hundido’ Cataluña en dos años de Govern

Mònica Sales, presidenta del grupo parlamentario de Junts en el Parlament, ha comparecido este viernes para hacer un balance demoledor de la primera mitad de la legislatura. “Illa ha hundido a Cataluña”, ha sentenciado. Según Sales, el Govern del PSC ha embarrancado en los temas que vertebran la autonomía catalana: infraestructuras, movilidad, vivienda y educación. “Cuando los catalanes lo necesitan, este Govern no está”, ha añadido.

La dirigente independentista ha cargado contra el colapso de las infraestructuras —Rodalies y la AP-7 como ejemplos centrales— y ha calificado el servicio ferroviario de “ruleta rusa”. “Rodalies ya no es un servicio público, es una ruleta rusa”, ha dicho, refiriéndose a las incidencias recurrentes que afectan a miles de usuarios. En el ámbito educativo, ha vaticinado que el próximo curso escolar “empezará como terminó, con huelgas”, y ha denunciado un aumento de las listas de espera sanitarias y de la dependencia.

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En el discurso de Junts, la crítica va más allá de la gestión: acusa a Illa de ser “la voz del PSOE en Cataluña, no la voz de Cataluña en Madrid”. Han puesto cifras a la desigualdad de inversión estatal: 162 euros por habitante en Cataluña frente a los 452 euros en la Comunidad de Madrid, un argumento que busca agitar el debate territorial y presentar al president como subordinado a los intereses de Pedro Sánchez.

Las encuestas reflejan la caída del apoyo al PSC en pleno ecuador del mandato

El ataque de Junts encuentra eco en los sondeos. Según los últimos datos que publica Ara, la intención de voto del PSC ha descendido de forma constante desde el inicio de la legislatura. La mayoría de los sondeos sitúa a los socialistas catalanes en torno al 28-29%, lejos del 34% que cosecharon en las autonómicas de 2024. Junts, por su parte, se consolida como principal alternativa, con un apoyo estimado que ronda el 22%, y con expectativas de crecimiento si se confirman las tendencias.

Este deterioro en las encuestas se produce en un contexto de creciente malestar ciudadano por los problemas de movilidad y vivienda, dos de los flancos que más castigan al Ejecutivo. Además, la fragmentación del independentismo parece haberse atenuado en favor de Junts, que desde la oposición ha logrado aglutinar el voto del descontento, mientras ERC, socio de Illa, pierde fuelle.

La lectura política es clara: a mitad de mandato, el Govern ya no está en su mejor momento de popularidad, y Junts se perfila como la fuerza capaz de disputar los votos del centro y del electorado indeciso. “Cataluña se cae a trozos e Illa se lo mira en silencio desde su despacho sin pedir nada a Madrid”, ha sentenciado Sales.

El Govern de Illa afronta el ecuador con la oposición de Junts pisando el acelerador y unas encuestas que reflejan un desgaste más rápido del esperado. La legislatura se adentra en un territorio de alta incertidumbre.

El Govern resiste con la aprobación de presupuestos pero afronta un otoño de alta tensión

Pese a los ataques, el Ejecutivo de Illa cuenta con un activo notable: los Presupuestos de la Generalitat para 2026 ya están aprobados, lo que ofrece estabilidad financiera y margen político para los próximos meses. Sin embargo, fuentes del Govern consultadas por Moncloa.com admiten que la presión de Junts ha calado en sectores hasta ahora afines al PSC y que el otoño será crucial para revertir la percepción de inacción en áreas como Rodalies y la AP-7.

El Govern ha defendido su gestión en los últimos meses con comparecencias centradas en la ejecución presupuestaria y la captación de fondos europeos. También ha tratado de desvincularse de los problemas de Rodalies atribuyendo la responsabilidad a la falta de inversión estatal. Pero la oposición ha logrado colocar el foco en la gestión cotidiana, y Illa, que en campaña se presentó como garantía de buena administración, enfrenta ahora la paradoja de que los catalanes perciben un empeoramiento de los servicios públicos.

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En este escenario, la posibilidad de un adelanto electoral no es descartable, aunque en el PSC insisten en que la legislatura agotará su calendario. La clave estará en si Illa consigue reconducir el relato en los próximos meses, cuando se reactivará la actividad parlamentaria y se pondrán sobre la mesa proyectos legislativos como la nueva ley de vivienda o la reforma fiscal prometida. Mientras, Junts espera el regreso de Carles Puigdemont para reforzar su perfil de alternativa.

Lo que observamos es que el ecuador de la legislatura ha situado al Govern ante su momento más delicado. Con unas encuestas adversas y una oposición que ha vuelto a encontrar un discurso afilado, Illa necesita resultados tangibles que frenen el desgaste. Si no llegan, el fantasma del ‘Illa, presidente en funciones’ puede volverse más real de lo que quisieran en el Palau de la Generalitat.