Barcelona invierte 3,5 millones en el refuerzo de Bombers tras un julio con solo 0,48 hectáreas quemadas

El Ayuntamiento destina 3,5 millones a modernizar la flota de Bombers tras un verano de baja siniestralidad. Las restricciones en Collserola se mantienen por la peste porcina y se pide prudencia ante el riesgo de agosto.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A los residentes de Barcelona, especialmente a los barrios de montaña colindantes con Collserola y a los distritos con calles estrechas (Ciutat Vella, Gràcia).
  • ¿Cuándo ocurre? La nueva flota está operativa desde finales de julio. La campaña forestal, activa desde abril, se prolonga hasta octubre.
  • ¿Qué cambia hoy? Se refuerza la capacidad de primera intervención con siete autobombas ligeras y se recuerda que agosto es el mes de mayor riesgo de incendio. Las restricciones de acceso al parque de Collserola por la peste porcina africana siguen vigentes.

El Ayuntamiento de Barcelona hizo público ayer el balance de la campaña forestal: apenas 0,48 hectáreas quemadas en dos incendios hasta el 31 de julio. Para mantener esa tendencia, el consistorio ha invertido 3,5 millones de euros en la renovación de la flota de Bombers, con siete nuevas autobombas especialmente diseñadas para distritos de trazado antiguo como Ciutat Vella o Gràcia.

El tercer teniente de alcalde de Seguridad, Albert Batlle, y el jefe de guardia de Bombers de Barcelona, Gerard Pradas, atribuyeron estos buenos resultados a ‘la prevención y la planificación’. Desde el 22 de abril —cuando arrancó el dispositivo— se han realizado 208 recorridos preventivos por el macizo de Collserola y las zonas de interfaz urbano-forestal.

Campaña forestal: 208 recorridos y apenas media hectárea quemada

Los recorridos han servido para revisar accesos, caminos e hidrantes, garantizando una respuesta rápida en caso de incendio. En paralelo, el Servicio de Protección Civil ha activado 42 prealertas meteorológicas por viento y altas temperaturas, diez de las cuales escalaron a nivel crítico. La combinación de vigilancia terrestre y coordinación con los avisos ha permitido contener los conatos en su fase inicial.

Publicidad

Las condiciones de sequía acumulada y el calor extremo mantienen, sin embargo, la alerta en el parque natural. El acceso a Collserola continúa restringido por la alerta sanitaria de peste porcina africana (PPA). Batlle agradeció el cumplimiento ciudadano: ‘La responsabilidad de la gente nos ayuda a flexibilizar las medidas más adelante.

Inversión en flota: vehículos adaptados a Ciutat Vella y Gràcia

La partida de 3,4 millones de euros ha permitido la adquisición de siete autobombas urbanas ligeras, cuatro vehículos tipo pick-up y una ambulancia de soporte vital avanzado. Los nuevos camiones, de seis metros de longitud, incorporan cisternas de 1.400 litros de agua y bombas con caudales de hasta 2.000 litros por minuto a baja presión. Su diseño compacto los hace ideales para barrios como Ciutat Vella o Gràcia, donde el entramado de calles exige una gran maniobrabilidad.

Según la nota de prensa del Ayuntamiento, la renovación se enmarca en el plan de modernización del cuerpo, que busca reducir los tiempos de respuesta en intervenciones urbanas y forestales. La ambulancia forestal está preparada para transitar por terrenos abruptos a los que otros vehículos asistenciales no podrían llegar.

El riesgo de agosto y las restricciones en Collserola

En este contexto las autoridades piden no bajar la guardia. Batlle recordó que los meses de agosto y septiembre concentran históricamente el mayor número de incendios forestales en el área metropolitana. El consistorio mantiene activos todos los dispositivos de vigilancia y ha reforzado la coordinación con las asociaciones de vecinos de los barrios de montaña, a las que agradeció su implicación directa en el cuidado de las franjas de protección.

La peste porcina africana añade una capa de complejidad. Con Collserola cerrado al público, los bomberos tienen garantizados los accesos sin tráfico recreativo, pero el riesgo biológico obliga a extremar las medidas sanitarias en las intervenciones. El Ayuntamiento confía en que, si se mantiene la responsabilidad ciudadana, las restricciones puedan relajarse antes del otoño.

La prevención es el cortafuegos más eficaz, y Barcelona lo ha demostrado en un julio prácticamente sin hectáreas perdidas.

Mirando hacia el resto del verano, la clave estará en la meteorología. Con pocas lluvias a la vista y un monte seco, la diferencia entre un conato y un gran incendio la marca la rapidez de la primera intervención. Barcelona ha puesto los medios. Ahora le toca a la naturaleza no ponerlo demasiado difícil.

Publicidad