Semana de la Moda de Madrid estrena los jardines de Sabatini ante el Palacio Real el 7 de septiembre

Más de 60 diseñadores y 45 desfiles se repartirán por enclaves como la Puerta de Alcalá, el Retiro o el Museo Arqueológico. El Ayuntamiento articula todo bajo la marca Madrid Capital de Moda, con una inversión de dos millones de euros.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? Aficionados a la moda, diseñadores, comercios del sector y la imagen turística de Madrid. La programación está abierta al público general aunque varios desfiles requieren invitación.
  • ¿Cuándo ocurre? Del 7 al 19 de septiembre de 2026. El desfile inaugural en Sabatini es el día 7 a las 19:00.
  • ¿Qué cambia hoy? Madrid gana un escaparate internacional con 45 desfiles en una decena de enclaves patrimoniales. La inversión municipal alcanza los dos millones de euros y se espera un impacto cercano a los 100 millones.

Los jardines de Sabatini estrenarán el 7 de septiembre su condición de pasarela mayor de la Semana de la Moda de Madrid. El desfile inaugural, con el Palacio Real como telón de fondo, abrirá diez días de moda que reunirán a más de sesenta diseñadores y cuarenta y cinco desfiles por toda la ciudad.

La cita, organizada por la Asociación Creadores de Moda de España (ACME) con apoyo del Ayuntamiento, arrancará a las siete de la tarde en el estanque central de los jardines. El recorrido discurrirá entre árboles centenarios, flores y esculturas del siglo XVIII, inspirado en la luz de los atardeceres madrileños. No es la primera vez que la pasarela sale de los recintos feriales, pero sí la primera que el Palacio Real y su jardín histórico se convierten en el plató principal.

Por qué Sabatini y no Cibeles

La elección del conjunto monumental de Sabatini responde a la estrategia de Madrid Capital de Moda, la marca con la que el consistorio quiere reforzar la proyección internacional del sector. Sacar los desfiles de los pabellones y llevarlos a la plaza de España, la Puerta de Alcalá o el Museo Arqueológico busca generar una imagen de ciudad que vincula creación contemporánea y patrimonio.

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La decisión tiene también un cálculo de visibilidad mediática. Las imágenes del estanque de Sabatini con los modelos rodeando las esculturas del XVIII son material de agencias y redes sociales, un formato que en ediciones anteriores ya dio buenos resultados con la pasarela en la Puerta de Alcalá. La inversión municipal, algo más de dos millones de euros, aspira a un impacto económico que ronde los cien millones, entre hoteles, transporte, restauración y comercio.

El Ayuntamiento ha articulado esta edición en torno a dos grandes bloques: OMODA Madrid es Moda, del 7 al 10 de septiembre, y Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, del 14 al 19. La primera cita acogerá doce desfiles en espacios como el Claustro del Instituto San Isidro o el Hotel Wellington, y reunirá a firmas como Angel Schlesser, Dominnico, Oteyza o la primera colección de Dolores Promesas x Duyos. La segunda amplía los escenarios –el Invernadero de Arganzuela, el Palacio de Cibeles, el campus de la Universidad Nebrija– y marca el regreso de Moisés Nieto, Alvarno y Redondo Brand.

Madrid no se conforma con ser capital administrativa; quiere ser la capital de la moda en español y está dispuesta a pagar dos millones de euros por ese cartel.

El programa incluye además el décimo aniversario de Palomo, una de las firmas españolas con más eco internacional, y los desfiles de Juan Vidal, Adolfo Domínguez, Ernesto Naranjo o Acromatyx. La diversidad de escenarios es tal que el espectador podrá seguir desfiles en un claustro del siglo XVII, un invernadero de cristal de principios del XX o un museo arqueológico.

Para los vecinos y turistas, la cita promete convertir buena parte del centro y los barrios monumentales en una pasarela a cielo abierto. El paseo del Prado, el parque del Retiro o La Nave acogerán actividades paralelas, exposiciones y performances que aterrizan la moda más allá de los circuitos profesionales.

Madrid busca su sitio entre las capitales de la moda

Poner los jardines de Sabatini como escenario de apertura tiene un precedente cercano: Barcelona ya ensayó su 080 Fashion Week en la plaza del Rei o el Museo Marítimo, combinando patrimonio y desfile. Lo que Madrid intenta con el Palacio Real es llevar la apuesta al escalón superior: un emblema turístico de primer orden, reconocible por cualquier viajero internacional. La comparación no es ociosa; la capital compite con Barcelona por el título de ciudad de moda en España y este septiembre se juega buena parte de esa baza.

Ahora bien, la apuesta patrimonial no está exenta de riesgos. La logística de montar una pasarela en un Bien de Interés Cultural exige permisos y limitaciones que pueden encarecer el montaje y reducir la capacidad de aforo. Además, la previsión de impacto de cien millones es una cifra que el Ayuntamiento maneja desde ediciones anteriores sin que se haya auditado externamente, por lo que conviene tomarla con la prudencia de quien maneja datos propios.

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El calendario, en todo caso, ya está cerrado. La Semana de la Moda de Madrid echa a andar el 7 de septiembre a las siete de la tarde, y lo hace en un lugar que ninguna edición había pisado. Diez días después, cuando se apaguen los focos, se sabrá si la apuesta por Sabatini fue un acierto o solo una foto bonita.