Julio de 2026, el más cálido y seco de la serie histórica en España: 25,7°C y riesgo extremo de incendios en Galicia

España registra el mes más cálido y seco de su historia, con una temperatura media de 25,7°C, mientras Galicia afronta un riesgo extremo de incendios forestales y una sequía que amenaza al sector agrario.

España vivió en julio de 2026 un episodio climático sin precedentes: con una temperatura media de 25,7°C, 2,6°C por encima del promedio normal, se convirtió en el mes de julio más cálido desde el inicio de la serie histórica en 1961, según el avance de AEMET. Pero el dato aún más impactante es que ese mismo julio fue el mes más caluroso de todos los meses del año de toda la serie, no solo de un mes de verano. «Julio no fue simplemente un julio tórrido; fue el mes más caluroso jamás registrado en España, punto», resume un técnico de la agencia.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Julio de 2026 fue el mes más cálido y seco jamás registrado en España, con una temperatura media de 25,7°C y apenas 4,6 l/m² de lluvia.
  • ¿Quién está detrás? La AEMET y el servicio europeo Copernicus confirman el récord, vinculado al cambio climático.
  • ¿Qué impacto tiene? Galicia afronta un riesgo extremo de incendios forestales y una sequía que amenaza al sector agrario y ganadero.

El julio más extremo de la historia climática española

Las temperaturas rozaron lo insoportable en numerosas estaciones: Murcia registró 44,2°C el día 23, y Granada alcanzó 43,9°C. En el tercio norte peninsular, donde se sitúa Galicia, el carácter térmico fue extremadamente cálido, con anomalías que superaron los 5°C en algunas zonas del norte de Navarra y Aragón. Ocho de los diez julios más cálidos desde 1961 se han dado ya en el siglo XXI, una señal inequívoca de la aceleración del calentamiento.

A las temperaturas extremas se sumó una sequía histórica. La precipitación media nacional en julio fue de apenas 4,6 litros por metro cuadrado, el 26% del valor normal. Se trata del julio más seco desde que existen registros, según AEMET. Galicia no escapó de esa sequía, aunque Santiago de Compostela registró 52,2 l/m² en todo el mes, concentrados en el día 11. Sin embargo, esa lluvia fue una excepción insular: el resto de la comunidad mantuvo valores muy por debajo de lo habitual, y la persistencia de la sequía en los suelos ha dejado el monte gallego en situación crítica.

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El Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S) confirmó que a nivel mundial, julio de 2026 fue el segundo julio más cálido, solo por detrás del de 2023. Europa occidental registró temperaturas combinadas de junio y julio que batieron todos los récords, y la sequía se intensificó en Francia, España, Alemania y el Reino Unido. La agencia europea fue explícita: «Las prolongadas condiciones de calor y sequía en Europa occidental provocaron la propagación y la intensificación de incendios forestales extremos». Un aviso que en Galicia se lee con especial preocupación.

Galicia encara el resto del verano con los bosques más secos en décadas. El monte gallego, que cada año arde en miles de hectáreas, está este agosto más expuesto que nunca. La combinación de calor extremo y falta de lluvia ha llevado a que la Xunta de Galicia eleve el nivel de alerta por incendios en varias comarcas, según fuentes de la Consellería do Medio Rural.

Europa occidental encadena ya tres meses de calor excepcional, y Galicia se asoma a un verano en el que cada grado extra es un litro de agua menos en el suelo.

Galicia, ante un verano de fuego y sequía

El sector agrario gallego, especialmente el lácteo y el vitivinícola, sufre ya las consecuencias de un julio sin agua. Las reservas hídricas en embalses y acuíferos están bajo mínimos, y las previsiones para agosto no anuncian lluvias significativas. La sequía amenaza con recortar la producción de maíz forrajero, clave para la alimentación del ganado, y la vendimia en las denominaciones de origen como Rías Baixas o Ribeira Sacra se adelantará para salvar la cosecha.

El riesgo de incendios forestales es la mayor amenaza a corto plazo. Galicia ya ha sufrido este verano algunos conatos, pero la situación de julio y los primeros días de agosto hace temer una repetición de los grandes incendios de años pasados. La combinación de vientos del sur y temperaturas por encima de los 35°C en zonas del interior —Ourense y Lugo— puede convertir cualquier chispa en un desastre. La Euroregión Galicia-Norte de Portugal, que comparte ecosistemas y clima, también está en alerta máxima.

El Laboratorio Gallego

La gestión de los incendios y la adaptación al cambio climático son asuntos que colocan a Galicia en el centro del debate político nacional. Alfonso Rueda, presidente de la Xunta, defiende un modelo basado en la prevención y la movilización rápida de medios, un esquema que el PPdeG lleva años presentando como referencia para el resto de España. De hecho, el líder nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha citado en varias ocasiones la eficacia del operativo gallego como ejemplo de buena gestión autonómica.

Sin embargo, la oposición —BNG y PSdeG— sostiene que ese modelo es insuficiente y reclama más inversión en políticas forestales que atajen el abandono del rural y la expansión descontrolada del eucalipto, una especie que arde con facilidad. Con un verano que ya es el más cálido y seco, la presión sobre la Xunta se intensifica. La capacidad de respuesta ante un gran incendio será, sin duda, un termómetro político para Rueda y para la imagen nacional del PP gallego.

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La sequía, además, aviva el debate sobre la gestión del agua. La Consellería de Infraestruturas mantiene restricciones en varios municipios y estudia medidas de apoyo al sector agrario. El calendario electoral está lejos —las próximas autonómicas se celebrarán en 2028—, pero los resultados de este verano en el campo y en el monte influirán en la percepción ciudadana del gobierno autonómico.

Así, el julio más extremo de la historia española no es solo un dato meteorológico: es un golpe directo a la economía y al territorio gallego que obliga a repensar, desde una comunidad periférica hasta el conjunto de España, cómo prepararse para un clima cada vez más hostil. «Lo que pasa en Galicia no se queda en Galicia», repiten a menudo los dirigentes del PPdeG. Este verano, esa máxima es pura ciencia.

Ficha del Caso

  • El caso: Julio de 2026 batió todos los récords de temperatura y sequía en España, con consecuencias directas para el riesgo de incendios y la agricultura en Galicia.
  • Datos importantes: Temperatura media 25,7°C; precipitación nacional 4,6 l/m²; Galicia en alerta por sequía e incendios; Copernicus alerta de fuego extremo en Europa occidental.
  • Resumen: La combinación de calor y falta de agua pone a prueba el modelo de gestión forestal y de crisis de la Xunta, en un contexto en el que el PP gallego aspira a exportar ese modelo a toda España.