El diario El Salto ha publicado este lunes un análisis en el que sostiene que Vox y Aliança Catalana, pese a su enfrentamiento público, comparten un discurso nativista. El artículo se apoya en un estudio del Institut de Ciències Polítiques i Socials (ICPS) de la Universitat Autònoma de Barcelona que compara los programas electorales de ambas formaciones para las elecciones catalanas de 2024. Ante estas afirmaciones, fuentes de la dirección nacional de Vox consultadas por Moncloa.com han calificado la equiparación de «forzada y descontextualizada».
La respuesta de Vox: defensa de la soberanía nacional y rechazo a las acusaciones de xenofobia
Desde la sede de Bambú se insiste en que la formación que lidera Santiago Abascal no comparte ningún marco ideológico con un partido independentista como Aliança Catalana. «Vox defiende la unidad de España, la legalidad constitucional y la identidad cultural de todos los españoles sin distinción. Nuestra posición sobre la inmigración se basa en el control de fronteras y en la prioridad nacional en el acceso a ayudas y servicios, algo perfectamente legítimo y común en muchos países europeos», han señalado las mismas fuentes.
El argumentario de Vox, según recalcan, no se fundamenta en el rechazo étnico sino en la defensa de la soberanía y en la necesidad de garantizar la seguridad. «La inmigración masiva e ilegal genera problemas de orden público, satura los servicios públicos y tensiona la convivencia. No se trata de excluir a nadie por su origen, sino de aplicar la ley y proteger a los ciudadanos», añaden.
Esta postura, reiterada en numerosas intervenciones parlamentarias, sitúa a Vox dentro de una corriente de derecha nacionalista que prioriza los intereses de los españoles —con independencia de su procedencia— frente a los flujos migratorios descontrolados. La formación rechaza de plano cualquier etiqueta que la vincule con racismo o xenofobia, y recuerda que entre sus filas hay personas de orígenes muy diversos que comparten el proyecto de España como nación.
Los puntos de coincidencia que destaca el estudio del ICPS
El análisis de El Salto, basado en el trabajo de Javier Martínez Cantó y Julià Tudó Cisquella, subraya que Vox y Aliança Catalana coinciden en aspectos como la asociación entre inmigración y delincuencia, la propuesta de expulsión de inmigrantes en situación irregular y el endurecimiento del Código Penal. En materia económica, ambos defienden rebajas fiscales, rechazo a impuestos redistributivos y oposición a la regulación de alquileres. También comparten una visión crítica del gasto público y una defensa de la propiedad privada frente a la okupación.
El estudio también apunta a una alineación en política exterior, destacando el respaldo de ambos partidos al Gobierno de Israel, con menciones a reuniones de Abascal con Netanyahu y a declaraciones de Sílvia Orriols. Asimismo, señala que los dos recurren a un discurso de «chauvinismo del bienestar», culpando a la inmigración de la saturación de hospitales y escuelas mientras defienden un modelo económico neoliberal.
La lectura que hace Vox del estudio es clara: el intento de equiparar a un partido constitucionalista y nacional español con uno independentista responde a una operación de desprestigio de la derecha.
Diferencias fundamentales que Vox considera insalvables
Más allá de las semejanzas detectadas por el ICPS, Vox pone el acento en las diferencias que considera capitales. La primera y más obvia es la cuestión territorial: Aliança Catalana propone una declaración unilateral de independencia, algo que Vox califica de «sedicioso» y contrario a la Constitución. La formación de Abascal ha convertido la defensa de la unidad nacional en su principal bandera, y cualquier acercamiento, por mínimo que sea, a formaciones secesionistas resulta absolutamente imposible desde su óptica.
En segundo lugar, Vox subraya sus discrepancias en materia de género y derechos LGTBI+. Mientras la formación de Orriols utiliza un discurso que los investigadores llaman «homonacionalista» para justificar su rechazo al islam, Vox mantiene una posición crítica hacia las leyes de violencia de género y las políticas de género en general. «Nuestra lucha es contra las ideologías que fragmentan la sociedad, no contra las personas», apuntan desde la dirección nacional.
Por último, en lo que respecta al medioambiente, Vox niega el cambio climático de origen humano y se opone a las energías renovables como política prioritaria, mientras que Aliança Catalana sí reconoce el fenómeno. Ambos defienden la energía nuclear, pero el enfoque general difiere notablemente.
Fuentes de la formación consultadas por Moncloa.com consideran que el análisis del ICPS «omite deliberadamente el contexto político y jurídico en el que actúa cada partido». «Vox es un partido de ámbito nacional con representación en toda España, que defiende la igualdad de todos los españoles. Aliança Catalana es un partido regional que pretende romper esa igualdad y construir un Estado propio. Forzar paralelismos basándose en medidas concretas es un ejercicio de manipulación», insisten.
Con todo, el debate generado por el estudio pone de relieve una vez más la estrategia de ciertos sectores de la izquierda y de medios afines —según la lectura de Vox— de tratar de estigmatizar a los partidos que abogan por un control migratorio más estricto. La formación de Abascal, lejos de sentirse concernida, reafirma su compromiso con las políticas que considera de «sentido común» y su firme oposición al separatismo.
