El déficit de zonas verdes en Ourense deja a 81.000 vecinos sin un gran parque y golpea al 92% de la renta más baja

El informe de Amigas da Terra y la Universidad Politécnica de Madrid detecta un sistema verde fragmentado y poco continuo. Propone intervenir en O Vinteún, A Carballeira, O Couto y San Francisco.

El déficit de zonas verdes en Ourense deja a 81.000 vecinos sin un gran parque próximo y convierte la sombra en un privilegio de renta.

Una ciudad a 40 grados y sin refugios verdes

En 2025, la ciudad alcanzó o superó los 40 grados en doce jornadas; en lo que va de 2026, ya se han registrado siete días con esa cota, sin tocar el récord absoluto de 44,1 grados del 14 de julio de 2022. La recurrencia del calor extremo ya no es un episodio aislado. El debate sobre la vegetación urbana ha dejado de ser estético para convertirse en una cuestión de salud pública y de adaptación climática.

Lo advierte un estudio de Amigas da Terra y del Grupo de Investigación en Arquitectura, Urbanismo y Sostenibilidad (GIAU+S) de la Universidad Politécnica de Madrid. Las autoras aplican la regla 3-30-300: tres árboles visibles desde casa, un 30% de cobertura vegetal en el barrio y un área verde de al menos una hectárea a no más de 300 metros del domicilio. No es una norma vinculante, pero funciona como indicador de calidad de vida urbana.

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Los resultados para Ourense son severos. El 78% de la población, unas 81.000 personas, no dispone de un gran parque cercano; solo el 9% del suelo residencial cuenta con cobertura vegetal, la cifra más baja de las diez ciudades analizadas. Según los datos que maneja el Concello de Ourense, la ciudad contabiliza 4.200 árboles censados de 74 especies y 415.515 metros cuadrados de parques y jardines, pero eso no garantiza proximidad ni masa verde suficiente.

El umbral de la hectárea deja fuera a espacios emblemáticos como el Parque de San Lázaro, con unos 7.000 metros cuadrados, o la Alameda do Bispo Cesáreo, que ronda los 9.000. El Xardín do Posío sí supera el corte con 1,4 hectáreas, aunque la última remodelación le restó masa arbolada y sombra.

La brecha social de la sombra

El informe introduce un factor de renta que convierte el problema verde en una desigualdad social. Mientras en el tramo de mayor renta el porcentaje de población sin una gran zona verde cercana es del 62%, en el tramo de menor renta la cifra se dispara hasta el 92%.

El acceso al refugio climático que ofrecen los árboles se ha convertido en un privilegio silencioso en una de las ciudades más calurosas de Galicia.

El estudio describe el sistema verde de Ourense como “fragmentado y poco continuo” y urge a intervenir en O Vinteún, A Carballeira, O Couto y San Francisco, cuatro áreas donde coinciden el déficit de vegetación y las rentas más bajas. Para revertir la situación, los expertos proponen corredores ecológicos que conecten la periferia, renaturalizar plazas y calles, diseñar itinerarios peatonales arbolados e incrementar de forma sustancial el arbolado viario.

El Laboratorio Gallego

Ourense no es una excepción dentro de Galicia, pero su caso concentra los dilemas de la adaptación urbana en la España interior y atlántica. La Xunta de Galicia (el gobierno autonómico gallego), gobernada por el PPdeG (el Partido Popular de Galicia, con mayorías absolutas autonómicas desde 2009), tiene competencias en ordenación do territorio y cambio climático, mientras el Concello de Ourense gestiona el día a día de los parques y el arbolado.

El informe interpela a ambas administraciones: no se trata solo de plantar árboles, sino de decidir dónde se plantan y para quién.

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La lectura nacional es inmediata. Las olas de calor ya no se debaten solo en clave mediterránea; ciudades como Ourense demuestran que el noroeste peninsular sufre la misma presión. La regla 3-30-300 puede ser una herramienta barata para medir la desigualdad ambiental antes de ejecutar fondos públicos de renaturalización. La cuestión de fondo es si el urbanismo gallego priorizará los barrios con menos renta o seguirá concentrando la sombra en los entornos ya acomodados.

El precedente existe: la ciudad fue incluida entre las peor paradas junto a Valencia y Badajoz. La proyección no pasa por una votación inminente, sino por la actualización de los planes municipales de zonas verdes y por el seguimiento de las cuatro áreas señaladas.

Según los registros de MeteoGalicia, la tendencia térmica acompaña la urgencia. El dato cuantitativo del informe es elocuente: 81.000 ourensanos sin un refugio de una hectárea cerca de casa.

Ficha del Caso

  • El caso: El déficit de zonas verdes en Ourense deja a 81.000 vecinos sin un gran parque de proximidad y revela una brecha ambiental ligada a la renta.
  • Datos importantes: Regla 3-30-300; 78% de la población sin área verde de una hectárea a 300 metros; solo 9% del suelo residencial con cobertura vegetal; 92% del tramo de renta baja sin gran parque cercano; 4.200 árboles censados y 415.515 m² de zonas verdes.
  • Resumen: La falta de refugios climáticos urbanos en Ourense se ha convertido en un problema de salud pública y desigualdad social que interpela a las administraciones local y autonómica, con ecos en las políticas urbanas del conjunto de España.