La Conselleria de Agricultura ha gastado 400.000 euros contra la plaga del cucat del arroz y no ha explicado qué ha fallado.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La Conselleria ha defendido su campaña contra el cucat tras las críticas de La Unió y Ava-Asaja, pero no responde si investigará ni compensará.
- ¿Quién está detrás? La directora general de Producción Agrícola y Ganadera, Mª Àngels Ramón-Llín, y las organizaciones agrarias de la Comunitat Valenciana.
- ¿Qué impacto tiene? Pérdidas estimadas entre el 20% y el 60% de la cosecha de arroz, con 400.000 euros invertidos en difusores.
La defensa de la Conselleria, entre los difusores y el control biológico
La Conselleria de Agricultura ha salido al paso de las críticas con un comunicado en el que asegura que la campaña de 2026 se ha desarrollado «como es habitual» en colaboración con la Federación de Cooperativas Agroalimentarias de la Comunitat Valenciana. Entre mayo y junio se instalaron cerca de 153.000 difusores de feromonas en más de 15.300 hectáreas de arrozal, concentradas en el entorno del Parque Natural de l’Albufera y en los marjales de Pego-Oliva y La Llosa-Xilxes.
El cucat es un insecto que ataca al arroz durante la fase de maduración y puede mermar la cosecha de forma notable si no se controla a tiempo. La Generalitat defiende que la técnica de confusión sexual reduce el uso de fitosanitarios un 99,2%: de 1,8 litros por hectárea a 15 gramos por hectárea. Según la Conselleria, este modelo permite minimizar el impacto ambiental en un cultivo sensible.
La directora general de Producción Agrícola y Ganadera, Mª Àngels Ramón-Llín, ha defendido la inversión y ha recordado que la Conselleria mantiene una red de 50 puntos de control distribuidos por todo el arrozal valenciano. En ellos se monitoriza la presencia del insecto mediante trampas específicas y se realizan prospecciones al finalizar la campaña, un esfuerzo que la Administración presenta como garantía de que el despliegue se ajustó a lo planificado.
Sin embargo, el comunicado no aclara si la Generalitat abrirá una investigación sobre lo sucedido este año ni si compensará a los agricultores por la inefectividad de la campaña. Las organizaciones agrarias estiman pérdidas de entre el 20% y el 60% de la cosecha, una horquilla que deja en evidencia la distancia entre los datos oficiales y la realidad del campo.
La inversión está defendida, los difusores están instalados, pero nadie ha explicado todavía por qué las pérdidas estimadas alcanzan el 60% de la cosecha.
Las organizaciones agrarias piden explicaciones y compensaciones
La Unió y Ava-Asaja, las dos principales asociaciones agrarias de la Comunitat Valenciana, denunciaron la falta de efectividad del control del cucat antes de que la Conselleria publicara su comunicado. Su principal crítica no es la inversión, sino la ausencia de información sobre cuándo y cómo se aplicó el control este año. La Unió ha denunciado la falta de transparencia sobre el calendario y el despliegue de los difusores, mientras Ava-Asaja ha insistido en que los productores no pueden asumir solos las pérdidas.
Las pérdidas calculadas por las asociaciones oscilan entre el 20% y el 60%, un intervalo que, de confirmarse, dejaría a muchos agricultores en una situación financiera muy delicada. Las dos organizaciones reclaman que se estudie qué ha podido fallar y si se compensarán las pérdidas por la inefectividad de la campaña antiplagas. El silencio sobre la investigación contrasta con la contundencia de la defensa pública de la Conselleria.
El Escenario Valenciano
La plaga del cucat no es solo un problema agronómico: toca a una de las zonas arroceras más reconocidas de España. El arrozal de l’Albufera y los marjales de Pego-Oliva y La Llosa-Xilxes concentran una parte sustancial de la producción arrocera nacional, con denominación de origen propia y presencia en mercados de todo el país. La producción arrocera está concentrada en estas zonas húmedas del litoral, lo que convierte la gestión de la plaga en una cuestión casi de soberanía productiva para la Comunitat Valenciana. En el plano autonómico, la controversia coloca a la Conselleria de Agricultura en una posición comprometida: defiende los datos de la campaña, pero no responde a la demanda de responsabilidades que plantean los productores.
En clave nacional, la efectividad de la confusión sexual es un debate que interesa al conjunto del sector agrario mediterráneo. Si el fallo se confirma, no sería solo una cuestión valenciana: afectaría a los protocolos de sanidad vegetal y a la credibilidad de las campañas de control biológico en otras comunidades autónomas. De hecho, la sanidad vegetal es una competencia compartida entre el Estado y las autonomías; por eso, cualquier fallo de control en Valencia interpela a los protocolos que coordina el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
La proyección inmediata pasa por la posible comparecencia de la directora general en las Corts Valencianes y por la decisión de la Conselleria sobre si abre una auditoría técnica del episodio. También queda por saber si el Consell articulará ayudas para unos productores que, con pérdidas de hasta el 60%, afrontan una de las campañas más difíciles de los últimos años.
Ficha del Caso
- El caso: La Conselleria de Agricultura defiende su campaña contra el cucat del arroz tras las críticas de La Unió y Ava-Asaja, pero no responde si investigará ni compensará.
- Datos importantes: 400.000 euros invertidos, 153.000 difusores en 15.300 hectáreas, 50 puntos de control y pérdidas estimadas entre el 20% y el 60%.
- Resumen: La técnica de confusión sexual reduce los fitosanitarios un 99,2%, pero los agricultores reclaman explicaciones ante daños visibles en la cosecha de 2026.

