Las playas del Perelló, la Garrofera y Cullera han amanecido este verano con heridas de arena de hasta 1,5 metros. Los temporales han dibujado escalones casi verticales que complican el acceso al mar, especialmente para mayores, menores y usuarios con movilidad reducida. La imagen no es nueva, pero duele más por el contexto.
La inversión millonaria en regeneración de las playas valencianas no ha logrado frenar un fenómeno que se repite: el oleaje arrastra la arena aportada y deja desniveles que obligan a buscar rutas alternativas para tocar el agua. En el Perelló, el corte de más de un metro y medio se extiende durante unos 40 metros y ha convertido la orilla en una frontera abrupta entre el paseo y el Mediterráneo.
El Ayuntamiento de El Perelló apunta a una falta de mantenimiento por parte del Ministerio de Transición Ecológica y reclama a la Administración central que actúe. El consistorio asegura carecer de medios técnicos para determinar las causas del fenómeno y recuerda que la actuación fue ejecutada por otra administración. Pero la playa de El Perelló no es un caso aislado.
Un problema que vuelve a aparecer después de cada intervención
En Sueca, apenas un mes después de que otro gran escalón obligara a intervenir en la playa de Motilla, el desnivel ha vuelto a rondar el metro y medio. La repetición del problema ha encendido el debate entre administraciones. Los ayuntamientos reclaman a Costas una solución; Costas recuerda que el mantenimiento y la accesibilidad corresponden a los municipios.
La discusión se enreda aún más en las playas situadas al sur del Puerto de València. En la Garrofera, junto a El Saler, ha aparecido otro desnivel importante en una zona que formó parte de una de las mayores regeneraciones de playas realizadas en España. El Ministerio para la Transición Ecológica aportó más de 3,2 millones de metros cúbicos de arena a las playas de l’Arbre del Gos, El Saler y la Garrofera, con una inversión superior a 35 millones de euros para recuperar la línea de playa de los años sesenta.
El dinero público ha transformado temporalmente la costa, pero no ha consolidado una solución estable. Los escalones vuelven a aparecer. Y con ellos, una pregunta incómoda: ¿qué está alterando la dinámica natural de los sedimentos en las playas del sur?
La factura oculta de la ampliación del Puerto de Valencia
El estudio de impacto ambiental apunta al Puerto de València como uno de los causantes del proceso de regresión que sufren las playas del sur. La infraestructura condiciona el flujo de sedimentos y pone en riesgo el Parque Natural de la Albufera. A esto se suma un dato clave: el río Turia aporta menos sedimentos al litoral que en el pasado, por lo que las playas del sur reciben menos arena para compensar la que pierden por el oleaje y las corrientes.
Así, la ampliación del Puerto de València exigirá 35 millones más de dinero público para regenerar las playas del Saler y el Perelló. Una factura que se suma a la inversión ya ejecutada y que alimenta el debate sobre la sostenibilidad de la obra. Los ayuntamientos piden respuestas; los bañistas, en cambio, solo quieren bajar al mar sin riesgo.
Desde el Ayuntamiento de Sueca consideran que la enorme cantidad de sedimento aportado –hasta 700 mil metros cúbicos de arena– puede estar detrás de la formación de estos desniveles y reclama una respuesta ante un problema que, según denuncia, vuelve a aparecer después de cada intervención. En El Perelló, el consistorio ha anunciado actuaciones con sus propios medios para alisar algunas zonas, aunque insiste en que sus competencias y recursos son limitados.
Mientras la discusión competencial sigue abierta, los protocolos de accesibilidad en las playas se han convertido en una asignatura pendiente. La imagen de familias saltando escalones de arena para llegar al agua se repite en varios municipios valencianos este verano.
La regeneración sin mantenimiento termina en escalones de arena y en una costa que vuelve a retroceder.
El Escenario Valenciano
El pulso entre los ayuntamientos y Costas es una nueva vuelta de tuerca en la gestión del litoral valenciano. La inversión multimillonaria en regeneración ha convivido en los últimos años con una erosión que no cede, especialmente en las playas situadas al sur del Puerto de València. La oposición municipal y las asociaciones ecologistas vienen señalando la ampliación del puerto como un acelerador de la regresión costera, mientras la administración central defiende las aportaciones de arena como una solución temporal. A nivel nacional, el debate sobre la regeneración artificial y sus límites se repite en otras costas españolas, desde la Costa Brava hasta Huelva. En Valencia, la proyección es clara: los próximos temporales volverán a poner a prueba la estabilidad de estas playas regeneradas. Y sin un plan de mantenimiento sostenido, el dinero público se lo tragará el mar.
Ficha del Caso
- El caso: Las playas de El Perelló, la Garrofera y Sueca presentan escalones de arena de hasta 1,5 metros tras los temporales, pese a las inversiones millonarias en regeneración.
- Datos importantes: Más de 3,2 millones de metros cúbicos de arena y 35 millones de euros invertidos en regeneración. La ampliación del Puerto de Valencia exigirá 35 millones adicionales. Hasta 700 mil metros cúbicos de arena en Sueca.
- Resumen: La regeneración de playas valencianas no ha logrado evitar la erosión costera ni los escalones de arena, y enfrenta a ayuntamientos y administración central mientras el Puerto de Valencia concentra las críticas.

