EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Donald Trump ha ordenado a Pete Hegseth reducir ‘sustancialmente’ los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur.
- ¿Quién está detrás? La decisión parte de la Casa Blanca y del propio Trump, que invoca su relación personal con Kim Jong Un.
- ¿Qué impacto tiene? La alianza militar en Asia se reconfigura; para España la señal es relevante como socio de la OTAN, aunque no haya tropas en la península.
Donald Trump ha ordenado a Pete Hegseth reducir ‘sustancialmente’ los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur. La alianza de seguridad más antigua de Asia se reconfigura.
El recorte de los ejercicios y el gesto hacia Pyongyang
La instrucción, comunicada por la Casa Blanca en vísperas del inicio de las maniobras Ulchi Freedom Shield, no cancela los ejercicios. Trump reconoció que ‘es demasiado tarde para cancelarlos’ y pidió a Pete Hegseth que los reduzca de forma sustancial.
El anuncio llegó la noche antes del arranque de un ejercicio de once días en el que 18.000 soldados surcoreanos entrenan junto a fuerzas estadounidenses para prepararse ante un ataque norcoreano. Corea del Norte lanzó dos misiles balísticos en los últimos días, lo que convierte la orden en una señal difícil de ignorar.
Su argumento es triple. Los ejercicios son costosos, los paga Estados Unidos ‘como siempre’, y envían una señal ‘totalmente inapropiada y hostil’ hacia un país que, según él, no ha mostrado amenazas durante su presidencia. La referencia a su relación con Kim Jong Un es directa: ‘Basado en mi muy buena relación con Kim Jong Un, de Corea del Norte’.
La señal a los aliados y el ángulo español
Además, Donald Trump desveló un reproche bilateral: el presidente surcoreano Lee Jae Myung rechazó recientemente sumarse a la desnuclearización de Irán. Según el presidente estadounidense, la respuesta de Seúl fue un simple ‘No, gracias’. El desaire añade una capa de fricción a una alianza que atraviesa su momento más delicado en décadas.
La alianza entre Washington y Seúl es uno de los pilares de la disuasión frente a Pyongyang. Para España, el impacto directo es limitado: no hay tropas españolas en la península coreana. La lección estratégica es otra. Si Washington cuestiona ejercicios con un aliado por la relación personal con un líder autoritario, Europa toma nota.
La relación personal entre Trump y Kim Jong Un se ha convertido en un factor estructural de la seguridad en Asia, por encima de la rutina militar de la alianza.
La Lógica de Washington
En Washington, la lógica no es improvisada. Donald Trump se reunió tres veces con Kim Jong Un durante su primer mandato y exhibe la relación como un logro personal. Este sábado publicó una foto de ambos con una frase rotunda: ‘Kim Jong Un y yo nos llevamos GENIAL’.
La lectura estratégica es otra. Reducir ejercicios no es un gesto de debilidad: es una palanca para preservar la interlocución con Corea del Norte y mantener vivo el objetivo de la desnuclearización. La Casa Blanca considera que la rutina militar no ha frenado el programa norcoreano y que la diplomacia personal rinde más. El precedente está en 2018, cuando Trump suspendió las grandes maniobras conjuntas tras la cumbre de Singapur.
A eso se suma la dinámica interna. Pete Hegseth llega tras una semana turbulenta por por los informes sobre las condiciones a bordo del USS Abraham Lincoln. La orden reorienta la agenda del Pentágono y deja claro quién dicta la política de seguridad.
El riesgo es la contradicción: Pyongyang lanzó dos misiles balísticos en los últimos días, pese a la supuesta ausencia de amenaza que la Casa Blanca atribuye a Kim Jong Un. La próxima ventana es la respuesta de Seúl y el alcance real de la reducción, que se medirá en las maniobras en curso y en los contactos bilaterales de las próximas semanas.
Ficha del Caso
- El caso: Donald Trump ordena a Pete Hegseth reducir de forma sustancial los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur, en vísperas de las maniobras Ulchi Freedom Shield.
- Datos clave: Ejercicio de once días con 18.000 soldados surcoreanos. Trump invoca su relación con Kim Jong Un y reprocha a Seúl no sumarse a la desnuclearización de Irán.
- Para España: Sin presencia militar directa en la península coreana, el impacto es indirecto: refuerza el debate europeo sobre autonomía estratégica y el valor del paraguas de seguridad estadounidense.
