Aniversario del atentado de La Rambla: el relato del superviviente argentino reabre la memoria del 17-A

El testimonio de Pablo Abecasis, un argentino que trabajaba en La Rambla, devuelve al presente la dimensión humana del ataque que dejó 16 muertos en Barcelona y Cambrils. Nueve años después, su relato interpela también a los mecanismos de atención a las víctimas del terrorismo en

Nueve años después del atentado de La Rambla, la memoria del 17-A vuelve a abrirse con el testimonio de un superviviente argentino. Pablo Abecasis trabajaba aquella tarde de agosto de 2017 en un quiosco de La Rambla, cerca de la fuente de Canaletas. Su relato, recogido por La Nación, devuelve al debate español la huella del peor ataque yihadista sufrido en España desde 2004.

Qué pasó aquella tarde en La Rambla

A las cinco de la tarde del 17 de agosto de 2017, Younes Abouyaaqoub condujo una furgoneta por el paseo central de La Rambla y atropelló deliberadamente a quienes encontró a su paso. El atentado formó parte de una célula yihadista radicada en Ripoll y continuó horas después con otro ataque en Cambrils. En total, los dos episodios dejaron 16 muertos y centenares de heridos.

La Rambla, el paseo que va desde Plaza Catalunya hasta el puerto, quedó marcada aquella tarde por los testimonios de auxilio y por la búsqueda del conductor. La huida no duró mucho: Younes Abouyaaqoub fue abatido por los Mossos d’Esquadra cuatro días después, tras un dispositivo que revisó controles y matrículas en toda Cataluña.

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La factura invisible de las secuelas en una víctima

Pablo Abecasis contó que aquel día el paseo estaba más calmo de lo habitual. Primero oyó un ruido y vio una furgoneta subida a la acera; después el vehículo aceleró hacia el quiosco. Cuando vi que la furgoneta se acercaba, empecé a gritarle a la gente que se corriera’, recordó. El impacto lo lanzó contra el parabrisas y lo dejó en el suelo, frente a un escenario que todavía repite en su memoria.

Las contusiones dieron paso a una factura más larga: dos hernias cervicales, tres lumbares y un estado de hiperalerta. Nueve años después, evita multitudes y sufre ataques de ansiedad cuando un ruido lo sorprende. ‘No soy la misma persona que era antes’, asegura. Vive en Nou Barris, recibe una ayuda estatal y sostiene que parte de sus reclamos se perdieron en los despachos.

La respuesta judicial llegó, pero sin devolverle una normalidad. En 2021 la Audiencia Nacional condenó a Mohamed Houli Chemlal, Driss Oukabir y Said Ben Iazza como integrantes de la célula yihadista; en 2023 el Tribunal Supremo confirmó penas de 43 y 36 años para los dos primeros, aunque no los consideró autores materiales de los 16 asesinatos. Pablo describe su camino asistencial como un abandono total: casi un año de espera para una resonancia y meses de disputas con la mutual de su empresa.

El peor ataque yihadista en España desde 2004 dejó una factura que las sentencias no terminan de reparar.

Del 11-M al 17-A: la memoria que no debe apagarse

Para entender por qué este testimonio interpela hoy, conviene volver a la fractura mayor del 11-M de 2004. Aquel atentado obligó a construir una red de memoria pública y de atención a las víctimas que el 17-A puso a prueba en circunstancias distintas: una célula de proximidad, radicalizada en Ripoll, y objetivos turísticos elegidos para golpear la imagen de una ciudad abierta. La cronología de los atentados en Cataluña en 2017 sitúa los hechos, pero no explica por qué a menudo la burocracia se convierte en la segunda herida de las víctimas.

El noveno aniversario no es solo una fecha de velas y ofrendas en el mosaico de Joan Miró. Es también un recordatorio de que la protección de las víctimas exige respuestas judiciales y acompañamiento continuo en la vida cotidiana. La memoria del 17-A se juega tanto en los grandes discursos como en la capacidad de escuchar a quienes, como Pablo, todavía miden cada movimiento antes de salir de casa. Y de acompañar a quienes perdieron la ilusión de caminar en calma.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: El 17 de agosto de 2017, una furgoneta atropelló a varias personas en la Rambla de Barcelona; el ataque se sumó al de Cambrils y dejó 16 muertos.
  • Datos importantes: Nueve años después, Pablo Abecasis relata secuelas físicas y psicológicas; la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo condenaron a tres miembros de la célula.
  • Resumen: La memoria del 17-A interpela a España en la atención integral a las víctimas, más allá de la respuesta penal.