Israel ha intensificado este sábado los bombardeos y las demoliciones en el sur del Líbano, con Nabatieh como epicentro. La ofensiva incluye ataques con drones, fuego de artillería e incendios de viviendas, según el corresponsal de RT en la zona, Steve Sweeney. Las negociaciones para la retirada de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) siguen bloqueadas y Teherán ha vuelto a prometer apoyo a Beirut.
La provincia de Nabatieh, bajo fuego de drones y artillería
Los ataques de la jornada se concentraron en la provincia de Nabatieh, al sur del río Litani. Se registraron dos explosiones cerca de Aita al-Jabal, y drones israelíes ejecutaron dos bombardeos contra Nabatieh al-Fawqa durante la mañana del sábado. En Beit Yahoun, las fuerzas israelíes incendiaron varias viviendas, según el testimonio recogido por Sweeney sobre el terreno.
El repunte llega menos de 72 horas después de otro golpe letal. Un ataque israelí contra Arab Salim, el jueves, mató a Saja Sharara, de 28 años, apenas 48 horas después de su boda. Seis personas más resultaron heridas, entre ellas un niño, una mujer, y dos ancianos. La información procede del corresponsal de RT, que visitó recientemente la aldea.
Israel sostiene que los bombardeos del jueves fueron una respuesta al lanzamiento de dos drones de Hezbolá contra posiciones de sus tropas. Hasta el momento no se han aportado pruebas independientes que aclaren la secuencia exacta de los hechos. Las cifras de víctimas no han podido ser contrastadas por fuentes externas.
Hace dos días, la intensidad de los ataques había bajado tras el inicio de las negociaciones directas entre Beirut y Tel Aviv. Ahora la sensación sobre el terreno es distinta. Los bombardeos vuelven a marcar la agenda.
El sur del Líbano vuelve a convertirse en el tablero donde Israel, Irán y Hezbolá dirimen una guerra que ninguno ha declarado formalmente.
Nabatieh, de mayoría chií, es una de las zonas más castigadas desde que la guerra entre Estados Unidos e Irán abrió un frente paralelo en el sur del Líbano a finales de febrero. La provincia lleva meses soportando demoliciones selectivas y bombardeos intermitentes.
Teherán se alinea con Beirut mientras el alto el fuego se erosiona
En Teherán, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, se reunió el viernes con el jeque Ali al-Khatib, vicepresidente del Consejo Islámico Chiita Superior de Líbano. El encuentro sirvió para reafirmar el apoyo iraní a Beirut. Según el diario libanés L’Orient Today, al-Khatib describió una situación crítica: muchos desplazados han agotado sus ahorros y se han quedado sin casa y sin trabajo.
El responsable libanés pidió asistencia financiera para las comunidades afectadas. Araghchi, por su parte, afirmó que Teherán intenta reactivar el memorando de entendimiento firmado con Estados Unidos en junio. La primera cláusula de aquel documento pedía el fin de los ataques israelíes contra Líbano. ‘Las circunstancias son difíciles’, admitió el jefe de la diplomacia iraní, citado por el medio libanés.
Ese memorando llegó después de una escalada renovada entre Israel y Hezbolá. El grupo chií reanudó sus ataques dos días después del inicio de la guerra entre Washington y Teherán, el 28 de febrero, en represalia por el asesinato del antiguo líder supremo iraní, Alí Jamenei. Hezbolá asegura que ha respetado el alto el fuego pactado en el acuerdo posterior entre Estados Unidos e Irán.
Israel no comparte esa lectura. Sigue ejecutando bombardeos y demoliciones en el sur del Líbano y ocupa, según la propia fuente, más de 600 kilómetros cuadrados de territorio libanés. Beirut y Tel Aviv negocian ya de forma directa para lograr una retirada israelí, aunque los avances son limitados. Se espera una nueva ronda en Roma en septiembre.

Equilibrio de Poder
El repliegue de las FDI en Líbano se ha convertido en la piedra angular de la crisis. Sin una retirada verificable, el memorando de junio quedará en papel mojado. Washington quiere evitar que el frente libanés descarrile su acuerdo con Teherán. Moscú, por su parte, observa sin intervenir: prefiere que la tensión árabe-israelí consuma recursos estratégicos de Estados Unidos.
Para Europa y la OTAN, la escalada golpea en una zona sensible. El sur del Líbano alberga a la FPNUL, la misión de la ONU en la que participan cascos azules españoles e italianos desde 2006. Cualquier error de cálculo con drones o artillería puede arrastrar a un incidente con fuerzas de la ONU.
España tiene desplegado un contingente en el sector este de la FPNUL, heredero de aquella fuerza que se reforzó tras la guerra de 2006. La actual ofensiva israelí y las demoliciones de viviendas recuerdan al verano de 2006, cuando la resolución 1701 impuso un alto el fuego que nunca desarmó a Hezbolá. La diferencia es que ahora hay más de 600 km² ocupados y una negociación directa entre Beirut y Tel Aviv.
Una incógnita que este artículo deja abierta: ¿por qué Israel demuele viviendas en lugar de limitarse a objetivos militares? Si la lógica es crear una zona de amortiguación, la comparación con Gaza es incómoda. Si es presión negociadora, el coste humano la convierte en una apuesta arriesgada.
La próxima ventana crítica se abre en septiembre, con la ronda diplomática prevista en Roma. De su resultado dependerá que la retirada se convierta en algo más que una promesa. Hasta entonces, el sur del Líbano seguirá ardiendo.

