1Ensaladilla rusa Hacendado
La ensaladilla rusa de Hacendado fue durante años el salvavidas de los veranos españoles: una tarrina fría, lista para abrir y llevar a la playa o al chiringuito, que la OCU coronó como la mejor del mercado con 72 puntos sobre 100 en su análisis comparativo de platos preparados. Su fórmula, fabricada por Nueva Cocina Mediterránea para Mercadona, no escondía secretos: un 40% de patata, un 21% de mayonesa, un 16% de atún, un 10% de zanahoria, un 6% de huevo cocido y un 3% de aceitunas y guisantes. Una composición tan reconocible que replicaba la de las cocinas de toda la vida y que se vendía en tarrinas de 250 gramos por unos 1,69 euros y en formato familiar de 500 gramos por unos 2,80. Su despedida de los lineales se produjo en dos actos: la retirada del verano de 2021 para «mejorar la receta» y, más tarde, la eliminación de las tarrinas mini junto a las patatas ali-oli, cuya ausencia la propia compañía confirmó en redes sociales.
El disgusto fue mayor porque esta ensaladilla tenía pedigrí. El plato nació en 1860 en el restaurante moscovita El Ermitage, donde el chef belga Lucien Olivier presentó su famosa ensalada con caviar, lengua de ternera y trufa, rebautizada en España como ensaladilla rusa. La versión de Hacendado, con atún y aceitunas, convirtió aquella exquisitez aristocrática en un producto democrático y de andar por casa, y su hueco en la sección de refrigerados resulta difícil de llenar. Además, la cadena reformuló la receta: eliminó la acidez de la mayonesa y apostó por verdura fresca, un cambio de envase y de sabor que, según las quejas recogidas desde el verano pasado, no terminó de convencer a los clientes. Entre quienes la buscan y no la encuentran, muchos confían todavía en un regreso, como ya ocurrió con otros clásicos que Mercadona devolvió a los pasillos tras las peticiones.
