2Pastel de atún Hacendado
El pastel de atún Hacendado ocupaba un hueco fijo en la sección de platos preparados refrigerados de Mercadona, ese pasillo de soluciones rápidas que la cadena ha ido moldeando a su antojo. Se presentaba en una bandeja individual de 260 gramos con una composición reconocible de primeras: capas de pan de molde, atún en conserva (22%), mayonesa, tomate frito y huevo duro. Un bocado frío que solo pedía unos minutos fuera de la nevera antes de servirse y que valía tanto como primer plato, cena exprés, complemento de ensalada o recurso para un día de playa. Por unos 2,90 euros, alrededor de 11,15 euros el kilo, se llevaba a casa una ración generosa con sabor de fiambrería de toda la vida, esa mezcla de practicidad y contundencia que lo había convertido en un clásico de muchas cestas semanales.
Su salida del lineal deja un hueco difícil de sustituir, porque este tipo de referencias no suelen irse con ruido, sino con un vacío que los clientes notan al pasar la mirada por el expositor. La cadena rota constantemente su surtido y ningún producto tiene asegurada la permanencia, y en el caso del pastel de atún pesaba además un perfil nutricional alejado de la deriva actual de los refrigerados, cada vez más volcados hacia opciones proteicas y ligeras: Nutri-Score C, 291 kcal por cada 100 gramos y 20,7 gramos de grasa. Aun así, su encanto residía justo en esa generosidad sin aspavientos, en ese atún con mayonesa y tomate que funcionaba a cualquier hora y que explica por qué sigue apareciendo en la lista de productos que muchos echan de menos en los pasillos.
