La Comunidad de Madrid admite que Ayuso visitó el ático de Chamberí tras la compra de Planifica Madrid en abril. El consejero de Presidencia, Miguel Ángel García Martín, lo confirmó este miércoles en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno.
La visita no fue previa a la compraventa, sino posterior. Fuentes del Ejecutivo precisan que antes de cerrarse la operación el inmueble fue visto por el equipo de la Consejería, no por la presidenta. Ayuso acudió personalmente después para decidir qué hacer con su despacho durante las obras de la Real Casa de Correos.
Lo que el Gobierno de Ayuso admite ahora sobre la visita
El piso tiene casi 600 metros cuadrados, aunque el documento de venta fija la superficie construida en 481 metros cuadrados: 382 de vivienda y 99 de terraza. Planifica Madrid, el organismo público que gestiona el patrimonio según la web de la Comunidad de Madrid, pagó 6,3 millones de euros a la empresaria Astrid Gil Casares.
La versión de la Puerta del Sol es que aquella visita era para evaluar el traslado del despacho de Presidencia. ‘Fue a visitar una posibilidad. No una decisión’, señalan fuentes del Gobierno autonómico. Es la primera vez que admiten que la presidenta conocía de primera mano un inmueble cuyo uso no permite instalar oficinas.
Durante semanas, Ayuso se había desmarcado: dijo que Planifica Madrid ‘compra y vende’, que no era su competencia saberlo y que el ático no era ni para ella. ‘Yo ni cuento ni comunico todo lo que compra o vende Planifica Madrid’, declaró en agosto. Su último intento de zanjar la polémica: ‘Está en venta. Chao, pescao’.
Lo que en abril parecía una operación de patrimonio se ha convertido en una decisión que la presidenta conocía de primera mano.
La venta, el piso de su pareja y la ofensiva judicial
La venta del inmueble se anunció al día siguiente de destaparse la compra. El precio de salida se fijó en 6,7 millones de euros y la Comunidad prometió destinar los beneficios a la reconstrucción de la Sierra Oeste tras los incendios. Aún hoy sigue buscando comprador en el portal inmobiliario.
En paralelo, la vivienda de la pareja de Ayuso, Alberto González Amador, también en Chamberí, reapareció en los portales con un precio de 1,79 millones de euros. La oposición ha convertido la operación en el eje central de sus críticas: PSOE y Más Madrid denuncian falta de transparencia ante la negativa a entregar el expediente.
La mayoría de estas acciones se ha presentado pidiendo que se fiscalice el expediente y el eventual menoscabo económico. García Martín, por su parte, sostiene que la izquierda ‘ha estado mintiendo durante todo el mes de agosto’ y que la acusación de comprar un apartamento para la presidenta es ‘rotundamente falsa’.
Más Madrid presentó el lunes una acción pública ante el Tribunal de Cuentas para exigir responsabilidad contable por la compra. Un juzgado madrileño acumula cuatro denuncias, tres de particulares y una del PSOE, que se suman a una primera de Iustitia Europa.
Análisis: la visita rompe la versión de la operación a ciegas
En esta redacción entendemos que la admisión de la visita convierte la ‘operación de patrimonio’ en un asunto de credibilidad. Hasta ahora, el relato de la presidenta se sostenía en la idea de que el ático era un activo más de Planifica Madrid y que ella no tenía por qué saberlo. La visita posterior a la compra no altera la legalidad de la operación, pero sí desmonta el argumento de la presidencia ajena.
El precedente más directo está en la vivienda de Alberto González Amador, puesta a la venta por 1,79 millones casi al mismo tiempo. No es inhabitual que los gobiernos autonómicos vendan patrimonio, pero la implicación personal de la presidenta en la elección del inmueble es un matiz que la oposición va a explotar en la Asamblea.
Lo que está por ver es si el Tribunal de Cuentas aprecia méritos para abrir un expediente. Si lo hace, la Comunidad tendrá que explicar no solo la compra, sino por qué negó el acceso al expediente a los grupos de la oposición. La comparecencia de García Martín en la Cámara de Vallecas, a petición propia, será la próxima prueba de fuego.

