9La banda de terciopelo en tono negro
El terciopelo negro es uno de esos materiales que la industria ha ligado durante décadas a los tocados de alta gama, y esta banda de Parfois juega exactamente esa baza. Su superficie opaca pero ligeramente reflectante cambia según la luz, un efecto que en moda se lee como caro y que las casas parisinas explotan en sus colecciones de pelo: Alexandre de Paris vende diademas de terciopelo negro por unos 129 euros y otras firmas de accesorios no bajan de los 30. Aquí no hay herrajes ni logos que delaten el precio real; solo un negro profundo y una textura aterciopelada que remite al mismo registro retro-chic que las francesas llevan con abrigos largos, ese aire de pieza heredada y no comprada que ahora se conoce como lujo silencioso. La propia web de Parfois señala que, para otoño e invierno, conviene optar por diademas de terciopelo porque armonizan con las texturas de la temporada.
En pleno entretiempo, cuando ni el abrigo de invierno ni la chaqueta ligera terminan de convencer, esta banda resuelve la parte superior del look en segundos: recoge el pelo en días de viento o de lavado pospuesto y, de paso, enmarca la cara con un punto de volumen que favorece. Al tratarse de una pieza de banda ancha y tejido elástico, se adapta sin apretar detrás de las orejas, de modo que aguanta jornadas largas sin dejar marcas ni dolor, algo que la diferencia de los aros rígidos que acaban molestando. En negro combina con gabardinas, blazers, jerséis de punto y vestidos de media estación sin discutir con el resto del armario, lo que la convierte en un comodín más que en un capricho. Y todo por un desembolso mínimo: piezas similares de Parfois, como su diadema turbante lisa en negro, rondan los 5,99 euros, una fracción de lo que cuesta cualquier tocado firmado.

