Vox ha cargado este miércoles contra Fernando Grande-Marlaska tras desclasificarse que el CNI alertó de la entrada masiva a Ceuta antes del 30 de julio. La publicación de más de cuarenta documentos por parte de La Moncloa, recogida por La Vanguardia, da cobertura documental a la exigencia que el partido de Santiago Abascal mantiene desde la crisis migratoria: la dimisión del ministro del Interior.
El argumentario de Vox: avisos previos y responsabilidad de Marlaska
Para Vox, los informes desclasificados no describen un fallo de inteligencia, sino una cadena de avisos que no se tradujo en decisiones políticas a tiempo. El partido sostiene que las alertas emitidas el 29 de julio por el Centro Nacional de Inteligencia dejan sin margen el relato de la imprevisión. La lectura de la formación es directa: si el servicio secreto avisó, la responsabilidad de la gestión recae en el Ministerio del Interior y en su titular.
El primer documento sitúa la alerta del CNI a los servicios de inteligencia marroquíes DGST y DGED el 29 de julio a las 18:26 horas. En esa comunicación se hablaba de varias convocatorias para entrar a Ceuta a nado o por la valla durante la Fiesta del Trono. Un día después, más de 80.000 personas cruzaron por el espigón del Tarajal. Para Vox, ese desfase entre la advertencia y la respuesta convierte la crisis en un caso de responsabilidad política.
Otra comunicación recogida en el expediente muestra un aviso del CNI a la Delegación del Gobierno en Ceuta por WhatsApp a las 13:52 del mismo 29 de julio. El mensaje advertía de un llamamiento para asaltar la valla y el mar al día siguiente, aprovechando la Fiesta del Trono y la previsible distracción de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad marroquíes. En ese mismo aviso se precisaba que dos grupos sumaban 180.000 seguidores. El dato refuerza la tesis de que la amenaza no era marginal ni carecía de difusión.
La cadena de informes que advertía del riesgo
Los documentos desclasificados por La Moncloa muestran que la alerta no fue aislada. El Cenif, el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras de la Policía Nacional, elaboró el 28 de julio una nota que alertaba del aumento del riesgo de saltos masivos durante la Fiesta del Trono. Al día siguiente, sus analistas situaron como ‘riesgo muy alto’ los cruces a nado y detectaron un incremento de la venta de neoprenos y aletas. Con todo, la probabilidad del escenario más extremo se limitó a ‘media-baja’.
La cronología de la Guardia Civil detalla el desbordamiento operativo. A las 14:00 horas del 30 de julio se registraban ya 10.000 entradas y 6.000 personas esperando al otro lado. A las 15:45, las estimaciones de Cruz Roja alcanzaban las 30.000 personas. El mismo informe advertía de siete víctimas mortales y pedía apoyo de las Fuerzas Armadas. En las semanas previas, los intentos habían crecido un 201% y las entradas consumadas un 837% respecto a finales de junio.
Los avisos no faltaron: faltó capacidad de respuesta. Vox convierte ese desfase en responsabilidad política del ministro.
El propio CNI apuntó a las 21:20 del 30 de julio que no se había detectado una reacción proactiva de Marruecos más allá de unidades antidisturbios tres horas después. La Guardia Civil descartó el chantaje geopolítico marroquí, pero reconoció la complejidad del régimen alauita y su uso histórico de la presión migratoria. Vox no centra su ofensiva en Rabat: la responsabilidad que reclama es, sobre todo, doméstica.
La desclasificación llega en un momento en el que el partido de Santiago Abascal endurece su discurso migratorio y condiciona la relación con el PP a un giro real en la política de fronteras. La crisis de Ceuta de 2024, resuelta con un despliegue especializado que el CNI calificó de exitoso, sirve de precedente para exigir que el Gobierno explique por qué no activó antes los mecanismos de contención.
La estrategia de Vox: ensanchar el frente migratorio
La dirección de Vox trabaja con un eje de presión doble: exigir la dimisión de Marlaska y forzar al PP a retratarse en el Congreso sobre la política migratoria del Gobierno. La desclasificación de los informes facilita nuevas iniciativas parlamentarias y multiplica los argumentos de cara a la sesión de control. Es un material especialmente útil para desmontar la tesis de que la magnitud de la crisis resultó imprevisible.
Un precedente refuerza esa posición. En septiembre de 2024, el control de la frontera se restableció con un despliegue de unidades especializadas que el propio CNI calificó de exitoso. La comparación deja una pregunta incómoda para Interior: si en 2024 hubo capacidad de respuesta coordinada, por qué en 2026 se produjo el mayor cruce de la serie con avisos previos sobre la mesa. Vox no cree que la respuesta esté en la fatalidad.
La ofensiva de Vox no se detiene en el debate parlamentario. El partido busca convertir la crisis de Ceuta en un argumento estratégico frente al Gobierno y frente a una derecha que, a su juicio, llega tarde al debate migratorio. La desclasificación le aporta, por primera vez, una base documental directa para sostener que el 30 de julio no fue una sorpresa. Y ese es el punto de partida.

