Cómo funciona PISA se apoya en una infraestructura tecnológica que en 2025 ha superado las 900.000 sesiones de evaluación en 91 países.
El PISA (Programme for International Student Assessment, el estudio trienal de la OCDE que mide lectura, matemáticas y ciencias en alumnos de 15 años) es una de las evaluaciones educativas más ambiciosas del mundo. Para que sus resultados sean comparables, cada país participante debe aplicar las pruebas en condiciones homogéneas, algo que la vía digital ha intentado resolver.
La maquinaria tecnológica de PISA 2025
En PISA 2025, la plataforma TAO —desarrollada por Open Assessment Technologies (OAT) como software de código abierto— ha formado parte de la infraestructura de aplicación. Según los datos difundidos por la propia plataforma, el despliegue se ha traducido en más de 900.000 sesiones de evaluación, 91 países y economías y 54 idiomas.
La aplicación se realizó en modalidad en línea y sin conexión. El objetivo, explican desde la organización, era ofrecer una experiencia homogénea al alumnado con independencia de la conectividad disponible en cada centro.
TAO trabajó en colaboración con el Australian Council for Educational Research (ACER) y el resto del consorcio. Este despliegue recibió el premio Best International Implementation en los International e-Assessment Awards 2026, celebrados en Londres.
Más allá de la plataforma, el éxito de una evaluación digital requiere planificación, pruebas previas y soporte durante la campaña. Ese esquema progresivo permite detectar problemas de conectividad, compatibilidad o acceso antes de extender la prueba al conjunto de los centros.
Más de 900.000 sesiones, 91 países y 54 idiomas: la edición 2025 de PISA traslada al entorno digital una de las evaluaciones educativas más grandes del mundo.
De PISA a la evaluación digital en España
Los retos de una prueba internacional se reproducen, a menor escala, en los procesos de digitalización de las evaluaciones educativas autonómicas. Según la información facilitada por TAO, la plataforma ya se utiliza en proyectos de la Generalitat Valenciana, la Xunta de Galicia, la Junta de Castilla-La Mancha, el Principado de Asturias y el Gobierno de Cantabria.
El despliegue más amplio citado se sitúa en la Comunitat Valenciana: más de 360.000 pruebas digitales administradas a 107.000 estudiantes de 1.703 centros educativos. El proceso incluyó pilotos, formación y ajustes antes de extender la evaluación, un esquema que ayuda a docentes, responsables de centro y personal técnico a familiarizarse con el sistema.
Para las administraciones que valoren el salto del papel a la pantalla, la propia plataforma difunde una Guía Operativa del Piloto de Evaluación Digital, que explica cómo definir el alcance, preparar la infraestructura y comprobar el funcionamiento del sistema. También está previsto un seminario web para analizar los resultados de PISA 2025.
El Marco Educativo
PISA no es una norma estatal: es una evaluación muestral internacional coordinada por la OCDE. En España, las evaluaciones de diagnóstico y los currículos se enmarcan en la LOMLOE y en sus desarrollos autonómicos, pero la aplicación de PISA corresponde al Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE) como coordinador estatal. Las competencias en educación están repartidas entre el Estado y las comunidades autónomas, por lo que la digitalización de las pruebas avanza en varios territorios de forma coordinada, pero no idéntica.
Entre las partes implicadas están las administraciones educativas, los equipos directivos, los docentes y el personal técnico de los centros. Las administraciones autonómicas citadas han optado por plataformas digitales para sus propias evaluaciones, mientras el Ministerio mantiene la coordinación de las pruebas internacionales. La proyección de este proceso apunta a una consolidación de la evaluación digital, a la espera de los resultados de PISA 2025 y de futuras convocatorias internacionales.
Claves de la Noticia
- Qué importa: PISA 2025 ha utilizado la plataforma TAO para administrar más de 900.000 sesiones de evaluación en 91 países y 54 idiomas.
- Por qué importa: La digitalización permite homogeneizar las condiciones de aplicación de las pruebas internacionales, un requisito para comparar resultados entre sistemas educativos.
- A quién le importa: A administraciones educativas, equipos directivos y responsables de evaluación que preparan el salto del papel a la pantalla, incluidos los 107.000 estudiantes del caso valenciano citado.

