EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Desde el uno de julio, la UE aplica una tasa fija de 3 euros a los paquetes de bajo valor, los inferiores a 150 euros, y las entradas han caído casi a la mitad en los Países Bajos y Bélgica.
- ¿Quién está detrás? La Comisión Europea y el Parlamento Europeo impulsan la reforma aduanera; las aduanas neerlandesa y belga han aportado los primeros datos de desplome del tráfico.
- ¿Qué impacto tiene? Las compras a plataformas chinas se encarecen para los consumidores españoles y parte del comercio se desplaza al almacenamiento dentro de la UE; la nueva autoridad aduanera de Lille no llegará hasta 2028.
La tasa fija de tres euros a los paquetes de plataformas chinas ha reducido a la mitad las entradas en la UE. La medida está en vigor desde el uno de julio y los primeros datos aduaneros de los Países Bajos y Bélgica muestran un desplome del tráfico de envíos de bajo valor, los inferiores a 150 euros.
El peaje de 3 euros y la caída del tráfico en las aduanas del norte
En Bélgica, el número de pequeños paquetes ha disminuido un 53% respecto al año anterior, según las autoridades belgas. Las aduanas neerlandesas constatan una caída del 46% en los paquetes de comercio electrónico, especialmente en los procedentes de China. Ambos países agrupan casi el 50% del total de paquetes de bajo valor que llegan desde fuera de la UE.
La Comisión Europea contabilizó 4.600 millones de artículos de bajo valor importados en 2024, una media de 12 millones de paquetes al día. Son el doble que los 2.300 millones de 2023 y más del triple que los 1.400 millones de 2022. Ese volumen, sumado a la fragmentación de las aduanas nacionales, complica los controles sanitarios y de seguridad.
El gravamen no es un arancel clásico, sino una tasa temporal administrativa. La Comisión Europea lo presentó como una herramienta antifraude y de control sanitario, no como una barrera proteccionista. La diferencia es clave para el pulso con Pekín: Bruselas busca frenar la entrada masiva sin abrir una guerra arancelaria en toda regla.
La toxicidad es el otro frente. Un estudio de laboratorio revisado por pares en 2025, publicado en la revista Contact Dermatitis, analizó 111 prendas de vestir en Italia y en otras partes de la UE y concluyó que el 63% contenía sustancias químicas carcinógenas, disruptoras endocrinas o sensibilizantes. Resultados similares han sido difundidos por Greenpeace y por la Organización Europea de Consumidores.
Bruselas prepara una reforma aduanera que aspira a ir más allá del gravamen temporal. El eurodiputado neerlandés Dirk Gotink, ponente de la reforma en el Parlamento Europeo, reconoció a Euronews que el derecho de importación de 3 euros ya ha reducido de forma significativa el flujo de paquetes, pero advirtió de que todavía no es suficiente. Con la nueva ley, dijo, la UE dispondrá de una plataforma central de datos, controles basados en riesgo y una autoridad aduanera europea con sede en Lille.
La caída del 50% no es una victoria aduanera completa: parte del flujo se ha desplazado al almacenamiento en suelo europeo y seguirá exigiendo controles.
Lo que cambia para los consumidores españoles y para las plataformas chinas

Para los consumidores españoles, la tasa fija de 3 euros por paquete transforma el cálculo de las compras pequeñas. Un pedido de seis euros soporta un recargo del 50%, mientras que una importación de 100 euros apenas sufre un incremento del 3%. La incidencia es claramente regresiva en los productos de bajo valor, los que dominan el catálogo de las plataformas chinas de moda rápida y accesorios.
La tasa también tendrá un efecto administrativo en España. Las empresas de mensajería y Correos deberán liquidar el recargo en el despacho aduanero de cada envío, lo que puede retrasar entregas y encarecer la logística. Bruselas confía en que la futura plataforma europea de datos simplifique ese proceso, pero esa promesa no llegará antes de 2028.
Las aduanas neerlandesas apuntan a un cambio de método: cada vez más empresas importan en grandes volúmenes y almacenan dentro de la UE para revender a consumidores locales. Ese traslado reduce el número de paquetes declarados, pero no elimina el riesgo de productos no conformes. España, con una elevada dependencia del comercio electrónico transfronterizo, tendrá que decidir si refuerza el control en sus centros logísticos y si adapta sus sistemas a la futura autoridad única de Lille.
El Eje del Poder Europeo
La decisión de Bruselas es un pulso comercial con China, pero también una disputa interna sobre el modelo de control aduanero. Los Países Bajos y Bélgica han funcionado como puertas de entrada masivas y ahora presionan para que la futura autoridad europea asuma los costes y la inteligencia de riesgo. Alemania y Francia observan la reforma con la lógica industrial de proteger a sus minoristas y evitar que el canal chino erosione la base impositiva común. Los países del sur, España entre ellos, se mueven entre el beneficio fiscal del control y el temor a que el encarecimiento de los envíos perjudique a los consumidores con menor poder adquisitivo.
El arancel de 3 euros recuerda a la vieja batalla de Bruselas contra las importaciones textiles chinas tras la liberalización de 2005: la UE responde tarde y con instrumentos de frontera, mientras el comercio electrónico se reorganiza por dentro. El riesgo inmediato es que la caída registrada en Bélgica y los Países Bajos sea en parte una victoria estadística: menos paquetes sueltos no equivale a menos mercancía china en el mercado único. La próxima ventana crítica será 2028, cuando la nueva autoridad aduanera de Lille deba demostrar que centralizar datos sirve para algo más que contar cajas.

