Que el PIB de Argentina se haya contraído un 0,6% en el segundo trimestre no es solo un problema electoral para Javier Milei. La crisis económica Argentina vuelve a tensar la cuenta de resultados de BBVA y Santander, los dos bancos españoles con mayor presencia en el país.
El dato, difundido por el instituto estadístico argentino, marca la primera contracción en dos años y llega justo cuando el presidente libertario encara su año decisivo. Vamos por partes, porque aquí se cruzan la política argentina y los intereses españoles.
Un PIB que cae un 0,6% y rompe dos años de recuperación
La producción argentina retrocedió un 0,6% entre abril y junio respecto a los tres meses anteriores. En términos interanuales, en cambio, creció un 2%, impulsada por las exportaciones de energía y de productos agrícolas. El ministro de Economía, Luis Caputo, presumió en X de que 13 de los 16 sectores avanzaron en el primer semestre.
El matiz está en cuáles. Comercio, construcción y manufactura pierden empleo, y el consumo privado se contrajo un 2,4% por el estancamiento de los salarios y el cierre del grifo del crédito. Traducido a la vida diaria: los sectores que la gente nota en su bolsillo van justo en dirección contraria a los titulares oficiales.
Esos sectores castigados concentran cerca de la mitad del empleo privado registrado, mientras que las industrias que tiran de la exportación apenas reúnen una quinta parte. Desde la llegada de Milei se han destruido unos 246.300 empleos formales y más de 30.000 empresas, según los registros oficiales. La inflación, eso sí, cayó al 34% anual desde el más del 200% heredado, aunque los precios al consumidor acumulan un 21% hasta agosto.
Qué se juega España con la banca instalada en Buenos Aires
Aquí entra España. Argentina es uno de los mercados históricos de BBVA y Santander, presentes desde mediados de los noventa y dueños de dos de las mayores entidades privadas del país. En términos de balance el peso es reducido. En la cuenta de resultados, mucho mayor de lo que sugiere ese tamaño.
El mecanismo es sencillo de explicar. Cuando el consumo se hunde y la morosidad repunta, las filiales ganan menos y el grupo consolida ese deterioro en euros. Los ajustes del tipo de cambio y del riesgo país —el sobrecoste que exigen los inversores por prestar a Argentina— se trasladan al beneficio consolidado con un trimestre de retraso, justo cuando los mercados ya descuentan escenarios.
Argentina ha dejado de ser la promesa eterna de la banca española y es ya un riesgo recurrente que se revisa cada trimestre.

La oposición argentina ha convertido el desempleo en su bandera. El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, principal rival de Milei, calificó la estrategia oficial de ‘política criminal y suicida de desindustrialización’. En el Congreso se ha forzado una sesión sobre el endeudamiento de las familias y la morosidad, aunque ninguna propuesta de alivio ha prosperado.
Los sondeos de AtlasIntel dibujan el resto del cuadro: 38% de aprobación y 58% de desaprobación, con un 70% de argentinos que describe el mercado laboral como malo. Corrupción y paro han desbancado a la inflación entre las preocupaciones ciudadanas. Es una mala señal para quien construyó su capital político sobre la victoria contra los precios.
Del corralito a la expropiación de YPF: lo que enseña el precedente
Conviene recordar que España ya ha pagado dos veces el precio de confiar en Argentina. El corralito de 2001 —el límite a la retirada de depósitos— y la posterior pesificación —conversión forzosa de los ahorros en dólares a pesos— golpearon con dureza las filiales de BBVA y Santander, obligadas a asumir pérdidas multimillonarias.
Una década después, en 2012, la expropiación del 51% de YPF a Repsol, con acuerdo y compensación en bonos posterior, recordó que en Argentina el marco de reglas se puede cambiar por decreto. Aquel episodio dejó una lección que el sector financiero español no ha olvidado.
Nada apunta a que Milei vaya por ese camino: su programa es de liberalización, equilibrio fiscal y respeto a la propiedad privada. El riesgo es otro, y es más silencioso. Si el apoyo político se debilita en las elecciones de octubre de 2027, la reversibilidad de las reformas pasa a ser el escenario base que descuentan los inversores en deuda argentina.
Los números tampoco ayudan. El Ejecutivo ya recortó su previsión de crecimiento para 2026 del 5% al 3%, y los economistas del banco central apuntan a un 2%. Hay analistas que anticipan un segundo trimestre negativo consecutivo, lo que situaría técnicamente al país en recesión. Y la tolerancia social, tras años de crisis encadenadas, es más corta de lo que suele suponerse.
Para la banca española, el escenario obliga a vigilar tres cosas: la morosidad del crédito al consumo, la evolución del tipo de cambio y el calendario electoral. Ninguna entidad española está en riesgo por Argentina. Pero el país vuelve a demostrar que en la cuenta de resultados del IBEX hay una casilla que depende de la política de otros. Eso en Madrid lo saben bien.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: El PIB argentino cayó un 0,6% en el segundo trimestre, la primera contracción en dos años, en pleno desgaste de la presidencia de Javier Milei.
- Datos importantes: Consumo privado -2,4%; inflación anual del 34%; 246.300 empleos formales destruidos desde la llegada de Milei; aprobación presidencial del 38%.
- Resumen: La crisis económica Argentina golpea la cuenta de resultados de BBVA y Santander, expuestos a un mercado histórico y sumamente volátil.
