Izquierda Unida ha abierto este domingo sus primarias a la Presidencia mientras negocia con Sumar un frente amplio de izquierda. El movimiento no es un gesto aislado: es la primera pieza de un tablero que aún no tiene todas las casillas colocadas.
El encargado de activar el proceso fue Antonio Maíllo, coordinador federal de IU, durante la apertura de la reunión de la Coordinadora Federal, el máximo órgano de dirección y debate entre asambleas. Sobre la mesa queda el reglamento que regulará tanto la elección del candidato a la Presidencia del Gobierno como la de las candidaturas por circunscripciones. IU no elige solo una cara: elige la estructura con la que quiere negociar.
Maíllo fue explícito sobre el encuadre. «Es necesario y democrático en cada organización una elección a través de primarias», subrayó, antes de añadir que su partido afronta esta etapa «sin nostalgia ni melancolía, sin perder ni un minuto en disputas internas». La frase tiene destinatario interno. Y no es difícil adivinarlo.
Y es que el líder de IU ya se había descartado a sí mismo como posible candidato de la coalición. Eso despeja un nombre, pero no despeja el problema de fondo: quién encabeza un espacio que todavía no existe formalmente y que aspira a integrar a Movimiento Sumar, Más Madrid y los Comuns.
La fórmula que repitió en su intervención es la de un «frente amplio de izquierda» con voluntad «no solo de frenar a la derecha y a la extrema derecha sino también construir una alternativa». Añadió que ese proyecto debe acometerse «con responsabilidad histórica y altura de miras». Son palabras dichas en voz alta para que las escuchen los socios.
IU pone candidato antes de tener coalición, y ofrece ese nombre a un espacio que aún discute su propia arquitectura.
El contexto lo puso el propio Maíllo al mencionar «la crisis de Ceuta». «Cuando el momento es crítico, como la crisis de Ceuta, es cuando toca demostrar si una organización o no está a la altura del momento histórico», dijo. Coloca así a IU como actor que reclama peso propio en la respuesta institucional.
El reglamento que IU pone sobre la mesa
El proceso no es simbólico. La Coordinadora Federal debate estos días el reglamento de las primarias, que fija el método para elegir al candidato presidencial, y también el de las candidaturas por circunscripción. La primera decisión define la foto de la próxima campaña; la segunda, el reparto de puestos en las listas. Y en la segunda suelen romperse las negociaciones entre partidos que se quieren mucho en el escenario y bastante menos en el papeleo. Eso lo saben todos dentro.
La secuencia que plantea IU es clara: elegir primero, ofrecer después. El nombre que salga de las bases se ofrecerá a la coalición que el partido pretende formar junto a Movimiento Sumar, Más Madrid y los Comuns. Así se cumple con los estatutos, y de paso el partido llega a la mesa con un activo que no depende de la buena voluntad de nadie.
Cabe recordar un precedente incómodo. En las generales de julio de 2023, Sumar concurrió como plataforma con Izquierda Unida integrada en sus listas, mientras Podemos lo hacía por separado y obtenía cinco diputados. Aquella fórmula dejó una lección que IU no ha olvidado: la unidad se negocia mejor cuando cada parte llega con algo propio bajo el brazo.
Por qué IU se mueve ahora
El gesto tiene una lógica interna sencilla: quien abre primarias primero fija el reloj de los demás. Si IU espera a que Sumar, Más Madrid y los Comuns consensúen una candidatura estatal unificada, entra en la negociación como un socio que solo puede adherirse o romper. Si llega con un candidato ya elegido por sus bases, entra como un socio que aporta.
Maíllo se ha descartado como candidato, y eso refuerza su posición de árbitro. No compite por el puesto que su partido va a ofrecer. Es una jugada poco habitual en la izquierda española, donde las primarias han servido a menudo para resolver duelos personales más que para ordenar una oferta política.

La Dinámica de Coalición
Dentro de Sumar, el movimiento de IU se leerá de dos maneras. Para el sector que defiende una confederación de partidos con peso propio, la decisión de Maíllo era previsible: cada cual elige a los suyos y luego se pacta. Para el sector que teme la fragmentación de la marca, abrir primarias por separado recuerda que la arquitectura de Sumar sigue sin resolverse. El equilibrio interno depende de quién gane y de qué perfil tenga.
La dimensión de coalición es más delicada de lo que parece. El PSOE no es interlocutor directo en este proceso, pero observa. Un frente amplio que llegue ordenado a las próximas generales es un socio más previsible para Pedro Sánchez, según cómo evolucione la legislatura. En paralelo, la relación con Podemos sigue sin canal de encuentro: el partido de Ione Belarra no aparece en la lista de socios que IU menciona.
La proyección es clara. El calendario de primarias de IU y el reglamento que salga de la Coordinadora marcarán el ritmo de la negociación con Sumar, Más Madrid y los Comuns. Si el proceso se alarga, la candidatura estatal unificada llegará tarde. Si se resuelve rápido, IU habrá ganado la primera mano de una partida que aún no ha empezado a jugarse.
Ficha del Caso
- El caso: Izquierda Unida abre el proceso de primarias para elegir candidato a la Presidencia del Gobierno mientras negocia con Sumar, Más Madrid y Comuns una candidatura estatal unificada de la izquierda alternativa.
- Datos importantes: El reglamento de las primarias, presidenciales y por circunscripciones, se debate estos días en la Coordinadora Federal. Maíllo ya se ha descartado como candidato. Precedente: en las generales de julio de 2023 Podemos concurrió por separado mientras IU iba integrada en Sumar.
- Resumen: La operación refuerza a IU en la mesa de negociación del frente amplio, pero añade una incógnita al equilibrio interno del espacio de Sumar y a su relación con Podemos.
