La Guardia Civil ha detenido a un empresario por una estafa de 1,7 millones a productores de aceituna de Sevilla y Huelva.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Instituto Armado ha detenido a un empresario del sector de la aceituna de mesa como presunto autor de una estafa de 1.765.220 euros a 258 agricultores y productores.
- ¿Dónde y quién? La investigación la ha dirigido el Equipo ROCA de la Guardia Civil de Sanlúcar la Mayor (Sevilla), con dos registros en Olivares y Albaida del Aljarafe.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? Hay 1.220.650 kilos de aceituna manzanilla intervenidos y depositados a disposición judicial, y la operación sigue abierta.
Una trama de pagarés sin fondos y cosechas revendidas
El Instituto Armado (la Guardia Civil) sitúa al detenido como presunto autor de un delito de estafa y otros posibles delitos conexos contra el patrimonio y el orden socioeconómico. Hasta el momento se han formalizado denuncias de 258 agricultores y productores por unas pérdidas que ascienden a 1.765.220 euros, todas ellas en kilogramos de aceituna entregados, comercializados y cobrados sin que el dinero llegara nunca a quienes los cultivaron.
Según los agentes, el detenido habría obtenido las cosechas de los denunciantes proyectando ante ellos una apariencia de solvencia y comprometiéndose a abonarlas tras su comercialización, aunque los kilogramos acabaron revendidos y cobrados por terceras empresas de distribución. El dinero entraba, pero no bajaba hasta el agricultor.
La demora se sostenía con promesas de pago, anuncios de financiación, abonos inminentes, reconocimientos de deuda y pagarés, documentos mercantiles que obligan a pagar una cantidad en una fecha concreta y que, presentados al cobro, resultaron impagados por falta de fondos. La investigación arrancó durante la campaña agrícola de 2025 en el Equipo ROCA de Sanlúcar la Mayor, la unidad de la Guardia Civil especializada en la delincuencia en el medio rural. Durante meses, los agentes han analizado contratos, facturas, albaranes, documentos de entrega y pesaje, justificantes bancarios, comunicaciones y pagarés devueltos.
Dos registros, trece relojes de lujo y 1,2 millones de kilos intervenidos
Dos entradas y registros autorizados judicialmente se practicaron en Olivares y Albaida del Aljarafe, sobre las que ya se había centrado la investigación. En el dispositivo participaron componentes del Equipo ROCA, unidades de Seguridad Ciudadana y el Servicio Cinológico de la Comandancia provincial. Como resultado se intervinieron dos vehículos de alta gama, trece relojes de lujo, piezas y lingotes de oro y plata, teléfonos móviles, dispositivos electrónicos, ordenadores y abundante documentación mercantil, contable y bancaria.
El campo andaluz funciona con la palabra dada: 258 productores de Sevilla y Huelva la dieron, y ahora reclaman 1,7 millones de euros que nunca cobraron.
En paralelo, la Guardia Civil ha intervenido y ha paralizado la distribución de 1.220.650 kilogramos de aceituna de mesa de la variedad manzanilla, que quedan depositados a disposición de la autoridad judicial. La operación continúa abierta: el Instituto Armado no descarta la investigación de otras personas o empresas relacionadas con los hechos ni la localización de nuevos bienes o activos vinculados a la operativa.

La Lectura Andaluza
Lo ocurrido en los olivares sevillanos toca uno de los nervios económicos de Andalucía. La comunidad concentra la mayor parte de la producción española de aceituna de mesa, con Sevilla y Huelva como provincias de referencia en variedades como la manzanilla y la gordal, y España se mantiene como primer exportador mundial del producto. El Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA) mide cada campaña un sector que sostiene a miles de familias entre el Aljarafe y la campiña onubense. Cuando falla el pago en el eslabón más débil, falla toda la cadena.
Para el agricultor de a pie, el calendario aprieta. La recolección de la manzanilla en las campiñas de Sevilla y Huelva suele arrancar entre finales de septiembre y primeros de octubre, y quien haya vendido a un comprador que no paga se queda sin cosecha, sin liquidez y con la campaña siguiente hipotecada. En un sector donde facturar a 30, 60 o 90 días es la norma, la morosidad no es una molestia administrativa: es la diferencia entre aguantar un año más o dejar el olivar.
No es la primera vez que el campo andaluz paga las consecuencias de un eslabón comercial opaco. La aceituna de mesa se ha convertido en un negocio de márgenes estrechos donde el productor asume el coste de la incertidumbre: riego, mano de obra, recolección y transporte antes de ver un solo euro. Cuando el comprador falla, el golpe no se reparte: se concentra.
La Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía, competente en materia agraria, mantiene abiertos sus canales de apoyo al sector mientras la causa sigue su curso en sede judicial. Por delante quedan meses de instrucción, la posible ampliación de la causa a más empresas y la prueba pericial de un rastro documental que los agentes llevan ordenando papel a papel desde 2025. El destino de los 1.220.650 kilos de manzanilla intervenidos dependerá de lo que decida el juzgado.
Para los 258 denunciantes, el calendario real no lo marcan los juzgados, sino la próxima campaña. Y esa empieza ahora.
