Vox redirige su campaña del 29-N a jóvenes, mujeres y obreros: «Funcionamos mejor en Parla que en Pozuelo»

El último sondeo de Sigma Dos para El Mundo sitúa el apoyo a Vox entre los menores de 30 años en el 21% y en el nivel económico bajo en el 20,4%, por encima del 19,3% global. La dirección explota el trasvase del voto socialista, que ya alcanza el 4,3%.

Vox redirige su campaña del 29-N hacia jóvenes, mujeres y obreros. La dirección constata que su discurso funciona ya mejor en Parla que en Pozuelo y prepara un esfuerzo específico en los barrios trabajadores durante las tres semanas que restan hasta las elecciones generales del 29 de noviembre.

El retrato que mejor explica ese giro tiene nombre y apellidos: Lucía Morales, 23 años, dependienta en una sucursal de La Casa de las Carcasas. Estudió Marketing y Publicidad, cobra 1.050 euros al mes y redondea hasta 1.200 cuando las comisiones acompañan. Reside en el municipio de Parla, donde paga 600 euros por una habitación en un cuarto sin ascensor que comparte con su pareja, Hamza, de origen marroquí, mozo de almacén. Hace cinco años, ese perfil habría votado a la izquierda. El 29-N cogerá la papeleta de Vox.

Lucía encarna las tres capas de población sobre las que Vox quiere asentar su crecimiento: joven, mujer y obrera. El último sondeo de Sigma Dos para El Mundo, difundido esta semana, confirma la solidez de esa base. La intención de voto entre los menores de 30 años alcanza el 21% y en el nivel económico bajo el 20,4%, ambos por encima del 19,3% global del partido. Entre las mujeres la formación se queda en el 17,6%, pero la serie sube oleada tras oleada.

Publicidad

El diagnóstico de Vox: los perdedores de la globalización

‘Nuestro discurso ya funciona mejor en Parla que en Pozuelo’, resume un miembro del núcleo duro de Santiago Abascal citado por El Mundo. La explicación de ese dirigente marca el marco de toda la campaña: ‘Desde el principio nos hemos dirigido a los perdedores de la globalización. Llevamos años defendiendo lo mismo: prioridad nacional, desregulación, remigración. Lo que ha cambiado es cómo nos percibe este votante’.

Ahí está el núcleo del argumentario. El partido sostiene que el colapso de los servicios públicos, el precio de la vivienda y la percepción de inseguridad tienen un origen común: la inmigración descontrolada. De ahí su doble receta, la repatriación de inmigrantes irregulares y la prioridad nacional (que los españoles accedan antes que los extranjeros a ayudas y prestaciones), un principio que figura en su programa desde 2019. ‘El aplausómetro de los mítines deja claro que es lo que más llega’, añade otro íntimo de Abascal.

La traducción territorial de ese mensaje la pone Isabel Pérez Moñino, portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid y criada en Fuenlabrada, municipio del cinturón industrial de la capital. ‘Lo que está ocurriendo en los barrios obreros españoles ya lo hemos visto en otros países europeos’, defiende: cada vez más trabajadores dejan de confiar en una izquierda que, a su juicio, abandonó su realidad material. David Lerín, profesor de la Universidad Complutense, coincide en el diagnóstico: el discurso de sentido común que mezcla bolsillo, seguridad e identidad conecta con ese votante.

El trasvase no es retórica de mitin: el 4,3% del electorado socialista de 2023 ya sitúa a Vox como su opción, más de 350.000 papeletas en juego.

El trasvase socialista y el reto de retener ese voto

Los números sostienen la lectura. Hace un año, apenas el 0,5% de los votantes del PSOE de 2023 se había pasado a Vox; ahora esa cifra llega al 4,3%, algo más de 350.000 sufragios, según la misma encuesta. El trasvase desde Sumar se queda en el 2,1%. En Parla, donde el partido fue tercera fuerza en las generales de 2023 con el 16,82% de los votos, la dirección aspira a arañar apoyos a la vez al PP y al PSOE.

El movimiento incomoda especialmente al PP. Feijóo compite por el mismo elector con un discurso menos explícito en inmigración, y cada punto que Vox gana en los barrios obreros llega con la factura de una condición política: que el PP no gobierne con el PSOE. Ese es el marco que la dirección quiere instalar antes del 29-N, y el que explica su insistencia en presentar cualquier pacto alternativo como una repetición del bloqueo.

No todo encaja, eso sí, en ese electorado. Lucía discrepa del rechazo de Vox al aborto, del apoyo a la tauromaquia y de la defensa de la sanidad privada. Su cálculo es otro: quiere una formación fuerte el 29-N que arrastre al PP a medidas que hoy no tomaría por sí solo. ‘Si Vox no está fuerte, pactarán con el PSOE y todo seguirá igual’, argumenta.

Publicidad

La lectura estratégica: de la protesta al voto consolidado

Hay un precedente que la cúpula maneja con precisión. En 2023 y 2024, Vox rompió los gobiernos de coalición con el PP en varias comunidades autónomas cuando consideró que el acuerdo se vaciaba, y en la dirección se instaló la convicción de que aquella ruptura no le pasó factura entre los suyos. Ese aprendizaje se aplica ahora a la campaña: menos mesa de negociación, más calle. El elector que llega desde el PSOE no busca gestión compartida, busca confrontación útil.

El canal también ha cambiado. El mensaje a las votantes jóvenes no viaja por mítines ni por debates, sino por el algoritmo: TikTok, Instagram y creadores de contenido. ‘Estas mujeres ven pocos debates y muchos realities’, explica Luis Miller, sociólogo del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), que describe una penetración individualizada y bajo el radar.

Queda por ver si el trasvase resiste el escrutinio del 29-N con la solidez que muestra en la encuesta. La campaña que arranca esta semana tiene un destinatario claro y un territorio definido: los bloques de pisos de Parla, no los chalets de Pozuelo. Si esa mayoría de dependientas, mozos de almacén y autónomos apurados entra en las urnas con la papeleta de Vox, el mapa electoral habrá cambiado por un flanco que los sondeos generales aún miden con torpeza.

window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({ mode: 'thumbnails-a', container: 'taboola-below-article-thumbnails', placement: 'Below Article Thumbnails', target_type: 'mix' });
window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({ mode: 'organic-thumbnails-a', container: 'taboola-organic-below-article-thumbnails', placement: 'Organic Below Article Thumbnails', target_type: 'mix' });