Ryanair endurece el control del equipaje de mano en puerta: estas son las nuevas medidas y multas

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La comprobación en puerta: qué hacen ahora los agentes antes de dejar embarcar

En las puertas de embarque, el control ya no se limita a una mirada rápida: el personal pide al pasajero que introduzca su bulto en el medidor metálico (sizer) que hay instalado en todas las puertas. Desde el 4 de septiembre, Ryanair ha adaptado esos medidores en los 235 aeropuertos europeos donde opera para dar cabida a la bolsa personal gratuita de 40 x 30 x 20 centímetros, un 33% más grande que el estándar comunitario de 40 x 30 x 15. La compañía insiste en que los medidores son más generosos que las medidas contratadas, pero el requisito es estricto: la pieza debe encajar completa, sin asas ni correas sobresaliendo, y quedar después bajo el asiento delantero. Ryanair justifica la medición en puerta diciendo que las cabinas solo admiten unos 100 bultos.

Si el bulto no entra en el medidor, el agente lo etiqueta y lo envía a la bodega, y el pasajero debe abonar en ese momento la tarifa de equipaje de puerta, que puede llegar a los 75 euros (unos 65 en libras). Para quien intenta facturar en puerta una maleta de 10 kilos sin haber contratado prioridad, el recargo se mueve entre 46 y 60 euros. Un detalle que provoca más de un problema: todas las puertas de Ryanair funcionan sin efectivo, de modo que el cargo solo se puede pagar con tarjeta. Quien no disponga de ella y no abone la tasa no podrá embarcar con la pieza.

Detrás de esa vigilancia hay un incentivo económico para la plantilla. Ryanair reconoce que abona unos 2,50 euros por cada maleta sobredimensionada que el personal identifica en el control de embarque, una cifra que ya subió desde los 1,50 euros en noviembre de 2025 y que el consejero delegado, Michael O’Leary, ha planteado elevar hasta unos 3,50 euros, además de suprimir el antiguo tope mensual de 80 euros en comisiones. O’Leary sostiene que este sistema ha reducido los casos irregulares y calcula que cerca de 200.000 pasajeros al año acaban pagando por facturar su equipaje de cabina. Conviene precisar que esa bonificación solo afecta a empleados propios de la aerolínea: en aeropuertos donde el servicio está subcontratado, como ocurre habitualmente en España, los agentes dependen de otras empresas y no perciben ese extra.

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