1La franja que casi siempre funciona: los primeros 90 minutos tras la apertura
El argumento que sostiene esta franja es puramente logístico. Mercadona abre de lunes a sábado a las 9:00 y, según el relato de un reponedor de la cadena en Cartagena, las cuadrillas entran a trabajar entre las cinco y las seis de la madrugada con un objetivo explícito: que a las nueve todo esté listo para recibir al público. La colocación se rige por el MOT (Método de Organización de Trabajo) y arranca por los frescos —pan y pescado— junto al seco y el congelado que llegan en palés. Buena parte de ese trabajo se concentra entre las 4 y las 7 de la mañana, con lácteos, embutidos, fruta y verdura entre lo primero en subir al lineal. Si a eso se añade que las novedades más demandadas y los productos que se viralizan suelen reponerse a primera hora, el resultado es que en la primera hora y media tras la apertura el surtido está en su punto máximo, antes de que el goteo de clientes empiece a dejar huecos.
Ese margen importa porque Mercadona trabaja con un surtido ajustado y sin promociones: al no haber ofertas ni 3×2 que ayuden a recolocar excedentes, cuando una novedad de temporada engancha el hueco tarda en cubrirse. Los episodios recientes se repiten con regularidad: cereales que se agotan en días, licores virales con roturas frecuentes de stock o colonias de bajo precio que vacían lineales. La pauta práctica es siempre la misma: entrar entre las 9:00 y las 10:30 multiplica las opciones de dar con la referencia estacional antes de que desaparezca. Conviene precisar que la compañía no publica horarios oficiales de reposición y que esta ventana se deduce de su logística y de testimonios de plantilla. Por la tarde, entre las 15:00 y las 18:00, llega una segunda ola de reposición, pero se centra en bebidas y snacks, no en las novedades de temporada, que son justamente las que vuelan primero.
