Un informe interno de la Xunta desaconseja reabrir la mina de cobre de Touro por su impacto en la ría de Arousa.
Un informe de Acuicultura advierte de un riesgo «no recomendable» para la ría
El documento lo firma la Subdirección Xeral de Acuicultura, dependiente de la Consellería do Mar (el departamento autonómico que gestiona la pesca, el marisqueo y la acuicultura en Galicia). Su conclusión es tajante: el proyecto compromete la producción de la ría. «Incluir actividades como la propuesta por San Rafael en O Pino-Touro, teniendo en cuenta el dimensionado tan grande del proyecto, que puedan desequilibrar la vida marina y acuícola, no sería lo recomendable», señala el análisis, difundido por la Plataforma para a Defensa da Ría de Arousa (PDRA), la Plataforma Ulloa Viva y la Plataforma Veciña Mina Touro-O Pino Non.
La mina de cobre de Touro-O Pino, en la provincia de A Coruña, lleva años encallada en los despachos. La Xunta de Galicia la declaró proyecto industrial estratégico en junio de 2024 y desde entonces aguarda el resultado de la evaluación de impacto ambiental. Dentro de esa tramitación se pidió al Servizo de Innovación Tecnolóxica da Acuicultura un informe sobre su incidencia en el sector. El texto que ahora circula es, precisamente, ese informe.
Las cifras que maneja no son menores. La ría de Arousa genera más de 106 millones de euros anuales procedentes de la acuicultura, más del 45% del total de Galicia. En sus aguas se concentran 2.385 de las 3.564 bateas autorizadas en la costa gallega, el 65% del conjunto; de ellas, el 97% son de mejillón y el resto se reparte entre ostras, almejas, berberecho y crustáceos como la centolla o el camarón.
El informe recuerda además que la normativa europea obliga a evitar cualquier deterioro adicional de las masas de agua y a recuperar su buen estado. La mina queda a 38 kilómetros en línea recta de la ría, pero, según el texto, la extensión del proyecto y el tamaño de sus instalaciones bastan para alterar las aguas: las emisiones, y residuos «tóxicos y peligrosos» acabarían precipitando en los sedimentos y pasando a los organismos vivos. El análisis también subraya el descenso de producción registrado en la zona desde 2019, sin una causa única identificada.
La ría de Arousa sostiene el 45% de la acuicultura gallega, y su futuro se dirime en un expediente marcado por la contradicción interna de la Xunta.
La Consellería do Mar y la empresa replican: un documento «sin valor»

La Consellería do Mar minimiza el documento. Fuentes del departamento sostienen que el texto no tiene «valor» en la tramitación ni en la evaluación de la Xunta, y subrayan que carece de firma y de fecha. Añaden que existe otro documento interno de trabajo que «no dice absolutamente nada de eso». El mismo informe que alerta del daño a la ría queda, para la Consellería, reducido a papel sin recorrido administrativo.
Cobre San Rafael, la empresa promotora, tampoco acepta el análisis. Lo califica de «claramente subjetivo y, en el mejor de los casos, de trámite, no final y no comunicado al promotor», y considera que quien lo redactó no analizó al completo la documentación del proyecto. La compañía afea que contenga «expresiones y valoraciones de carácter subjetivo que resultan impropias de un informe técnico riguroso».
Quien sí lo ha hecho suyo es el tejido vecinal y ecologista. Las tres plataformas que han difundido el texto reclaman que se rechace el proyecto porque, a su juicio, evidencia «riesgos irreversibles» sobre la ría. Defienden que el valor socioeconómico de sus recursos «es infinitamente superior a la actividad extractiva pretendida», que pondría en riesgo «un motor económico ya existente, rentable y estratégico».
El Laboratorio Gallego
El episodio traslada una pregunta incómoda al corazón del modelo de gestión del PPdeG, que gobierna Galicia con mayoría absoluta desde hace más de una década y que hoy preside Alfonso Rueda. La Xunta designó la mina como proyecto estratégico, una figura pensada para acelerar inversiones industriales; ahora, uno de sus propios servicios técnicos avisa de que esa misma inversión golpea al sector primario que la comunidad presume de proteger. La contradicción no la resuelve el discurso, sino el expediente ambiental que sigue abierto.
La lectura nacional está servida. Galicia lleva años funcionando como ensayo de las tensiones que después recorren España: el pulso entre la reindustrialización y la protección del territorio, entre los minerales críticos que Europa reclama para la transición energética y los sectores tradicionales que viven del mar. El cobre de Touro es codiciado por la electrificación, pero la ría de Arousa es la zona marisquera más productiva de Europa. Quien siga la política desde Santiago sabe que estos dilemas rara vez se quedan en Galicia.
Queda por ver quién termina imponiéndose en el expediente. La evaluación de impacto ambiental sigue pendiente y será la que fije el terreno. Mientras, el BNG y el PSdeG tienen margen para llevar el asunto al Parlamento de Galicia, donde toda contradicción interna del Gobierno autonómico se convierte en arma de la oposición. El precedente, eso sí, no es nuevo: la mina ya estuvo activa durante buena parte del siglo XX y su cierre dejó cicatrices en el territorio.
Ficha del Caso
- El caso: Un informe interno de la Subdirección Xeral de Acuicultura advierte de que reabrir la mina de cobre de Touro-O Pino dañaría la ría de Arousa. La Consellería do Mar lo rebaja a texto «sin valor».
- Datos importantes: Proyecto de Cobre San Rafael, declarado estratégico por la Xunta en junio de 2024. La acuicultura de Arousa aporta más de 106 millones de euros al año y concentra el 65% de las bateas de Galicia.
- Resumen: El pulso entre la reindustrialización minera y el sector marisquero ilustra el dilema gallego entre desarrollo industrial y protección del territorio, un patrón que después se replica en el conjunto de España.

