OpenAI levanta 11.000 millones y dispara su valoración a 1,25 billones de dólares

La compañía estudia ampliar la captación hasta 20.000 millones, aunque llegó a aspirar a 30.000 millones con una valoración de 1,4 billones. La corrección bursátil del sector tecnológico cambió el guion de la operación.

La valoración de OpenAI se dispara a 1,25 billones de dólares tras cerrar una ronda de 11.000 millones. La cifra supera en casi un 47% los 852.000 millones que el mercado le asignaba en marzo y coloca a la compañía en el reducido grupo de tecnológicas que superan el billón.

Claves de la operación

  • Once mil millones nuevos y un salto del 47%. La ronda lleva la valoración de OpenAI de 852.000 millones a 1,25 billones de dólares en ocho meses. Bloomberg adelantó las cifras y The Verge las ha recogido.
  • La captación sigue abierta hasta los 20.000 millones. La compañía negocia aportaciones adicionales, aunque su objetivo inicial era muy superior: 30.000 millones a una valoración de 1,4 billones.
  • El contexto cambió el guion. La corrección de las tecnológicas y el resultado de las legislativas estadounidenses enfriaron las conversaciones antes del primer cierre.

Ocho meses y un 47% más: la ronda que reordena el ranking

Bloomberg fue el primero en cifrar la operación y The Verge ha detallado los términos. OpenAI ha cerrado 11.000 millones de dólares adicionales, una inyección que llega apenas ocho meses después de la ronda anterior. En marzo, la compañía ya había captado capital con una valoración de 852.000 millones. Ahora el mercado le pone 1,25 billones.

El salto tiene pocos precedentes en la tecnología reciente. La valoración crece un 47% en ocho meses sin que el mercado haya visto un cambio equivalente en las cifras públicas de negocio de la compañía. OpenAI no ha detallado los términos en su página oficial, y lo que se conoce procede de fuentes citadas por la agencia y por la prensa estadounidense. El inversor está comprando una expectativa de ingresos, no un resultado auditado.

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La pugna por el capital es hoy tan decisiva como la pugna por el modelo. Anthropic, Google y xAI compiten por los mismos fondos y por la misma capacidad de cómputo, y cada ronda se lee como un marcador frente al resto. En ese contexto, la operación no solo valora a OpenAI: fija la referencia contra la que se negociarán las próximas ampliaciones del sector.

Los 30.000 millones que se quedaron por el camino

OpenAI ronda

La intrahistoria es menos triunfal que el titular. Según las mismas fuentes, OpenAI aspiraba a levantar hasta 30.000 millones con una valoración de 1,4 billones de dólares. El descenso de las acciones tecnológicas y el resultado de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos cambiaron el escenario. La operación se cierra por debajo de lo buscado y con una valoración inferior a la negociada en primera instancia.

Eso no convierte el proceso en un fracaso. Once mil millones siguen siendo una cifra de primer orden para cualquier compañía privada del planeta. Pero la secuencia importa: primero se habló de 30.000 millones y 1,4 billones, después de 20.000 millones, y el primer tramo se ha firmado en 11.000. El mercado sigue pagando la inteligencia artificial, aunque ya no al precio que la inteligencia artificial pedía.

Una valoración que sube un 47% y una captación que se queda lejos del objetivo no se contradicen: describen al mismo mercado.

La compañía negocia ahora aportaciones adicionales para engordar el tramo hasta los 20.000 millones. Cuánto de ese margen se convierte en dinero comprometido y a qué precio se firma es el dato que conviene seguir en las próximas semanas. El capital pendiente es el que dirá cuál es la valoración real de la operación.

Lo que los 1,25 billones de OpenAI dicen del IBEX 35

En España no existe un comparable. Indra, el valor del IBEX 35 que con más insistencia ha convertido la inteligencia artificial y la defensa en su relato de inversión, capitaliza una fracción mínima de esos 1,25 billones. Las tecnológicas del selectivo no cotizan por lo que la IA promete, sino por los márgenes que ya entregan. La brecha entre una y otra valoración mide la distancia entre un mercado y un relato.

La referencia histórica más útil sigue siendo Terra Networks. La filial de internet de Telefónica debutó en bolsa en el año 2000 con una valoración de dos dígitos de miles de millones de euros y acabó integrada en la matriz cinco años después, muy lejos de los máximos. Entonces no había ingresos detrás; ahora sí, aunque nadie sabe cuántos. En los dos casos, el precio lo fijó la narrativa antes que la cuenta de resultados.

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Los riesgos son concretos. OpenAI depende de Microsoft para el cómputo, arrastra una gobernanza que ya provocó una crisis interna en 2023 y opera bajo un marco regulatorio europeo que la obliga a publicar información sobre los datos con los que entrena sus modelos. Ninguno de esos frentes se resuelve con una ronda. La facturación tendrá que crecer a un ritmo que ningún negocio de software ha sostenido para justificar el billón largo.

Observamos la operación como lo que es: una señal de precio para todo el sector. Si la ampliación hasta 20.000 millones se cierra antes de que termine el año, el mercado habrá validado la valoración. Si se queda en 11.000, la ronda hablará más de la prudencia de los inversores que de la ambición de la compañía. El primer examen serio llegará con los resultados de Microsoft, previstos para finales de enero, y con el cierre definitivo de la captación. Hasta entonces, el billón es una cifra sobre el papel.

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