Rusia lleva a cero las retenciones al trigo y el maíz: la presión que llega al campo español

La Resolución 1194 suspende el derecho móvil ruso hasta el 31 de diciembre, con efecto retroactivo desde el 1 de septiembre. El grano más barato presiona el precio de referencia que cobra el cerealista español y alivia el coste del pienso ganadero.

Rusia acaba de dejar en cero los derechos de exportación al trigo, la cebada y el maíz. La medida estará vigente hasta el 31 de diciembre y su onda llega, sin escalas, hasta el pienso que come el ganado español. Vamos por partes, porque bajo la apariencia de un ajuste técnico se esconde una jugada que Moscú lleva ensayando casi dos décadas.

Qué ha firmado Rusia y por qué lo hace ahora

La decisión quedó formalizada en la Resolución N.º 1194 del Gobierno ruso, firmada por el primer ministro Mijail Mishustin el 19 de septiembre y publicada dos días después. Entró en vigor el 21, pero con efecto retroactivo: alcanza las operaciones cerradas desde el 1 de septiembre. Traducido: hasta el 31 de diciembre, los envíos de trigo y meslin, cebada y maíz a países fuera de la Unión Económica Euroasiática pagan cero rublos por tonelada de derecho de exportación.

Conviene entender qué se ha suspendido. Desde 2021, Rusia no aplica una tasa fija sino un derecho móvil: un arancel que se recalcula cada semana según la diferencia entre el precio indicativo del mercado y un precio base fijado por el Ministerio de Agricultura. Para el trigo equivale al 70% de esa diferencia. En 2026 los precios base son de 18.000 rublos por tonelada en el trigo y 17.875 en cebada y maíz.

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Los registros oficiales muestran cuánto oscilaba la tasa: a comienzos de septiembre se publicaron 787,5 rublos por tonelada para el trigo y 406,5 para el maíz, con la cebada ya en cero; en algún momento del año, la cifra del trigo superó los 1.100 rublos. La resolución no elimina el mecanismo, solo lo deja en suspenso cuatro meses. La explicación oficial alude a la necesidad de reestructurar la logística de los embarques y a las dificultades para colocar la cosecha.

Alexander Belov, productor moscovita, lo contó así a la prensa argentina: en 2026 el trigo perdió un tercio de su valor en el mercado interno y el girasol más de un 40%. ‘Año muy difícil a pesar de una buena cosecha’, resumió. Su valoración de la retención cero es agridulce: ‘un poco de aire fresco, pero no mucho’. Añade otra presión que no sale en los titulares: la carga crediticia del sector, que muchos tendrán que renegociar para evitar quiebras en cadena.

Por qué la decisión rusa llega hasta el campo español

exportación de cereal

España es un país estructuralmente deficitario en cereales. Compra fuera buena parte del trigo que consume y prácticamente todo el maíz, y ese grano tiene un destino muy concreto: la alimentación animal. En un sector ganadero como el español, donde el pienso concentra la mayor parte del coste de producción —de forma muy señalada en el porcino, la gran industria exportadora del país—, cualquier movimiento del precio internacional se convierte en euros de margen. Un trigo más barato en el mar Negro es un pienso más barato en Lleida.

Cuando Moscú pone a cero la retención del trigo, el precio que cobrará el agricultor de Palencia se decide a miles de kilómetros de su finca.

La otra cara de la moneda la firma el cerealista español. Las zonas productoras de Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón y Andalucía venden su grano tomando como referencia las cotizaciones internacionales, y esas cotizaciones no suben cuando el mayor exportador del mundo se quita un impuesto. El agricultor español no cobra el trigo ruso, pero compite contra su precio. Con las siembras de la próxima campaña decidiéndose este otoño, el mensaje que llega al campo es incómodo.

El decreto no se queda en el cereal. También pone techo hasta final de año a los derechos de los derivados del girasol: el aceite pagará el importe de la fórmula vigente o un máximo de 7.748 rublos por tonelada, el que sea menor, y la harina o torta, 312 rublos. Según el cálculo de Belov, esos topes equivalen a unos 90 dólares por tonelada para el aceite y 3,70 para la harina. España es uno de los grandes consumidores europeos de aceite de girasol, de modo que el suelo ruso acaba marcando también las compras de la industria alimentaria.

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El precedente que explica la jugada y lo que conviene vigilar

Moscú no improvisa. Los primeros experimentos con derechos de exportación al grano datan de 2007, cuando el Gobierno ruso fijó un arancel temporal del 10% al trigo y el meslin y del 30% a la cebada; a comienzos de 2008 el tipo del trigo llegó al 40% y se retiró a finales de junio de ese año. El sistema actual nace con la Resolución N.º 117, del 6 de febrero de 2021, y se aplica desde el 2 de junio de ese ejercicio, justo cuando arrancaba el auge exportador del trigo ruso. Casi dos décadas después, el arancel móvil es una herramienta de política exterior.

En Europa ya se ha visto algo parecido, aunque desde el otro lado del mostrador. En 2023 Bruselas aprobó medidas de salvaguardia temporales sobre el grano ucraniano después de las protestas de los agricultores de Polonia, Hungría, Eslovaquia, Rumanía y Bulgaria, un episodio que mostró hasta qué punto el precio del cereal condiciona la política comunitaria. Conviene recordar, además, que los derechos de exportación están permitidos por las reglas de la Organización Mundial del Comercio, a diferencia de los aranceles de importación. Ahí está la razón de que Moscú use esta palanca y no otra.

Lo que viene se decide en dos frentes. El primero es el calendario: el 31 de diciembre caduca la excepción y, si no se prorroga, en enero volverán a publicarse las tasas semanales del derecho móvil. El segundo es el ritmo de los embarques rusos durante estos tres meses, porque cada tonelada que salga con retención cero presionará un poco más el precio de referencia que termina llegando al campo español. El mercado de grano se mueve por expectativas, y una suspensión con fecha de caducidad ya ha lanzado la señal que Moscú quería lanzar.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: El Gobierno ruso deja en cero los derechos de exportación de trigo, cebada y maíz fuera de la Unión Económica Euroasiática entre el 1 de septiembre y el 31 de diciembre de 2026.
  • Datos importantes: Resolución N.º 1194, firmada por Mijail Mishustin el 19 de septiembre, con efecto retroactivo. La tasa del trigo llegó a superar los 1.100 rublos por tonelada.
  • Resumen: Un grano ruso más barato presiona a la baja el precio que sostiene la renta del cerealista español y alivia el coste del pienso del ganado.