3De dónde sale el 20 %: el cálculo del IDAE y cuánto gas se juega la calefacción en España
El 20 % no es una cifra que aparezca literalmente en la norma, sino el techo de un cálculo. El IDAE, organismo adscrito al Ministerio para la Transición Ecológica, sostiene que cada grado que se baja la consigna del termostato recorta en torno al 7 % el consumo de calefacción. El Real Decreto-ley 14/2022, aprobado el 1 de agosto de 2022, asumió esa proporción como justificación de su plan de choque y fijó en 19 ºC la temperatura máxima de calefacción —y en 27 ºC la mínima de refrigeración— en edificios administrativos, comerciales, culturales, de restauración y de transporte, entre otros. Estuvo vigente del 9 de agosto de 2022 al 1 de noviembre de 2023. La cuenta que lleva a ese 20 % es sencilla: si la referencia de confort estaba en 21 ºC, bajar hasta los 19 ºC exigidos son dos grados menos y, con el 7 % del IDAE, un ahorro del 14 %. La cifra sube hasta el 20 % cuando se toma el extremo alto de la horquilla que manejan organizaciones de consumidores como la OCU, que sitúan la reducción entre el 7 % y el 10 % por grado. Con dos grados, el ahorro quedaría por tanto entre el 14 % y el 20 %: no es un dato exacto, sino el máximo estimado para el gesto de bajar el termostato.
Lo que hay en juego es la partida energética más pesada del hogar. Según el IDAE, la calefacción concentra alrededor del 47 % del consumo energético anual de una vivienda española, por delante del agua caliente sanitaria. En las casas con caldera de gas individual, la calefacción se lleva cerca del 57 % de todo el gas consumido, y el gas natural sigue siendo la fuente mayoritaria para calentarse: la emplean aproximadamente la mitad de los hogares que encienden la calefacción en invierno, un 72,3 % del total, según los datos más recientes sobre conductas de consumo. El consumo de gas del segmento doméstico-comercial se situó en unos 47.900 GWh en 2024, con un descenso del 1,4 % respecto a 2023. Una vivienda media con calefacción de gas gasta del orden de 7.900 kWh al año, y el grueso de ese consumo —cerca de dos tercios— se reparte entre diciembre y marzo. Es ahí, en los meses de frío, donde una diferencia de dos grados en el termostato deja de ser un detalle para convertirse en una cifra apreciable en la factura.

