Las tarjetas sanitarias de los niños de 0 a 2 años y de las personas de 81 o más pesarán el triple en la Atención Primaria gallega. La Consellería de Sanidade —el departamento sanitario de la Xunta de Galicia, el gobierno autonómico con sede en Santiago de Compostela— ha trasladado a los sindicatos un nuevo modelo retributivo para los profesionales del Sergas, el Servizo Galego de Saúde.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Sanidade propone que una tarjeta sanitaria de 0 a 2 años o de 81 o más años pese tres veces más que una estándar.
- ¿Quién está detrás? La Xunta, a través del conselleiro Antonio Gómez Caamaño, y los sindicatos de la mesa sectorial del Sergas.
- ¿Qué impacto tiene? Cambia los salarios de medicina de familia, pediatría y enfermería según edad, dispersión y aislamiento.
Tarjetas que valen el triple y el doble
El conselleiro de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, ha explicado que la reforma avanza con nuevas categorías profesionales y nuevas retribuciones, «teniendo en cuenta un planteamiento más moderno de la sanidad». Augura que en la sectorial extraordinaria del miércoles las negociaciones queden «definitivamente» cerradas.
El nuevo modelo —según la información facilitada por la propia Consellería— atiende al volumen de población asignada, a la complejidad de los pacientes y a las condiciones en las que se presta la asistencia. La pieza central es la ponderación por edad: una tarjeta de 0 a 2 años o de 81 o más valdrá el triple que una estándar, y los tramos de 3 a 6 años y de 66 a 80 años valdrán el doble. El componente se extiende a todas las categorías de Primaria, adaptado a cada perfil profesional y a su población de referencia.
El borrador añade compensaciones económicas para quienes trabajan en municipios con una única plaza y un mínimo de tarjetas asignadas, una fórmula pensada para «proteger las prestaciones sanitarias en aquellas zonas con menor población». La dispersión geográfica también puntúa: no cobra lo mismo quien atiende varios centros del mismo municipio, que quien se desplaza entre municipios a lo largo de la jornada. A más kilómetros, más retribución.
Se incorporan además factores de aislamiento y de soledad. El aislamiento mide la distancia a los núcleos urbanos y a los hospitales, el tamaño de la población y las características de la zona. La soledad se reconoce cuando en el municipio no ejerce otro profesional de la misma categoría.
El valor de un paciente no se mide solo por su número: se mide por su edad, por la distancia al hospital y por los kilómetros que hace el médico cada mañana.
La reunión sirvió también para presentar la planificación de recursos humanos hasta 2030. Sanidade prevé crear 14 plazas de podología en 2027 y 28 en 2030; ampliar la psicología clínica hasta los 50 profesionales en 2030, según el Plan Estratégico de Salud Mental 2026-2030; y dotar 53 plazas de dietista-nutricionista, ocho más que las 45 actuales, con la ratio 1/50.000 que recomienda la OMS. Cada nueva plaza de medicina de familia o pediatría llevará aparejada otra de enfermería, con una ratio 1:1.
La CIG pide números y avisa de una negociación vacía

La negociación no es unánime. La CIG, la central más crítica con los borradores, denuncia que la Administración pretende discutir las ratios de personal «sin poner los datos encima de la mesa». Afea que no se concrete cuánto personal se incrementará en cada categoría ni cómo se distribuirá entre las áreas sanitarias.
Para el sindicato, los criterios se centran solo en la carga de trabajo y dejan fuera la población, el número de equipos profesionales y los factores demográficos. «Si hay una propuesta de ratios, tiene que haber números, distribución y planificación. De lo contrario, el Sergas está pidiendo un acto de fe», concluyen.
El conselleiro mantiene la puerta abierta a la mayoría sindical: «Con la mayoría de los sindicatos va a haber buena relación. Con otros sabemos que nunca vamos a llegar a un acuerdo», ha señalado, en referencia a la CIG.
El modelo responde a un problema estructural del mapa sanitario gallego: una población envejecida y muy dispersa, con cupos pequeños en el rural que cuesta cubrir. Galicia negocia sola.
El Laboratorio Gallego
El PPdeG —el Partido Popular de Galicia, gobernante con mayorías absolutas consecutivas desde 2009— afronta la reforma sin depender de ningún apoyo parlamentario. El BNG, primera fuerza de la oposición, y el PSdeG, la federación gallega del PSOE, tendrán ocasión de fiscalizarla cuando las nuevas plazas tengan que reflejarse en las cuentas de la comunidad y pasar por el Parlamento de Galicia, la cámara unicameral de 75 deputados.
La lectura nacional la puso el propio conselleiro, que contrapuso la «buena sintonía» con los sindicatos gallegos a la situación del Ejecutivo central: «A diferencia del Gobierno central», apostilló. Lo que en Galicia se negocia en una mesa sectorial se dirime en Madrid en el Consejo Interterritorial, y la Atención Primaria es hoy uno de los principales campos de disputa sanitaria entre comunidades y Ministerio. Si Sanidade cierra el modelo, el PP tendrá un caso práctico que exhibir en ese debate.
El calendario aprieta. La sectorial del miércoles debe cerrar el texto; después llegará su desarrollo y su publicación en el Diario Oficial de Galicia. Las primeras plazas de podología están fechadas en 2027 y la planificación llega hasta 2030, el año en que la legislatura agota su recorrido. Queda una incógnita: si el modelo atrae profesionales al rural o solo compensa a los que ya están.
Ficha del Caso
- El caso: La Xunta negocia con los sindicatos del Sergas un nuevo modelo retributivo que valora más las tarjetas de los tramos de edad con mayor carga asistencial.
- Datos importantes: Peso triple para 0-2 y 81 o más años; doble para 3-6 y 66-80. Catorce plazas de podología en 2027, 28 en 2030; 50 profesionales de psicología clínica y 53 de dietética en 2030.
- Resumen: El modelo busca fijar médicos en el rural gallego y se cierra, si no hay ruptura, en la sectorial del miércoles.
