Vance y Trump diseñan una maniobra en el Senado para aprobar la SAVE America Act

El vicepresidente detalla que ambos han 'jugado' todos los escenarios, incluido el cese del parlamentario del Senado, y concluye que cuatro o cinco republicanos bastan para bloquear la ley. La vía elegida son las legislativas del 3 de noviembre.

JD Vance admite que él y Donald Trump han planificado tomar el pleno del Senado para aprobar la SAVE America Act.

El plan de Vance: presidir el Senado y cesar al parlamentario

El vicepresidente de Estados Unidos lo ha contado sin rodeos en una entrevista de media hora con Vince Coglianese, director editorial del Daily Caller, emitida este martes. Vance asegura que él y el presidente han analizado ‘de forma obsesiva’ la ley que exige prueba documental de ciudadanía para votar en elecciones federales y el modo de acabar con el filibusterismo, el mecanismo que obliga a reunir 60 votos en el Senado para cerrar el debate de una ley.

Su plan es de manual del Capitolio. El vicepresidente preside por mandato constitucional la Cámara alta: se sienta en la silla, cesa al parlamentario —el funcionario no electo que asesora sobre la compatibilidad de los textos con el reglamento del Senado— y deja abierta la puerta a aprobar con 51 votos lo que hoy exige 60.

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Después llega la aritmética, y ahí el guion se rompe. Con 53 escaños republicanos, a los demócratas les bastan cuatro disidentes para llegar a 51; con tres, el empate a 50 lo deshace el propio Vance. El vicepresidente pone nombres: Mitch McConnell, John Cornyn, Thom Tillis y Lisa Murkowski. ‘Tienes una pequeña batalla ceremonial que pierdes’, resume. ‘Estamos interesados en ganar la batalla, lo que significa sustituir senadores republicanos mediocres por buenos senadores republicanos’.

La conclusión es que el combate no se libra en el hemiciclo sino en las urnas. ‘El problema no es quién ocupa la silla’, insiste, sino que hay cuatro o cinco republicanos que votan más con los demócratas, que con su propio partido. Lo que en Washington llaman wargaming ha terminado, por ahora, en una hoja de ruta electoral.

No es un plan fallido: es la constatación de que ninguno de los dos partidos puede cambiar las reglas del Senado sin cambiar antes su composición.

La aritmética del filibusterismo: cuatro republicanos de margen

La SAVE America Act lleva meses atascada en el Senado. En junio, Trump subió al Capitolio para un almuerzo tenso con los senadores republicanos que, según una fuente citada por el Daily Caller, no hizo más que enredar el asunto. Fuentes conocedoras del proceso señalan a esa misma publicación que la ley probablemente nunca tendrá los votos.

‘Nuestros cinco tránsfugas republicanos —Lisa Murkowski, Susan Collins, Thom Tillis, Bill Cassidy y Mitch McConnell— deben votar para SALVAR NUESTRO PAÍS’, escribió el presidente en Truth Social en junio. ‘No hay más excusas’. El Partido Republicano tiene 53 escaños: con cuatro bajas, la mayoría desaparece.

Un funcionario de la Casa Blanca aseguró al Daily Caller que la administración explora todas las vías porque, para este presidente, sigue siendo una prioridad. Esa frase, leída con la aritmética delante, apunta en una sola dirección: el 3 de noviembre.

Senado EE. UU.

La Lógica de Washington

En Washington no se discute si el filibusterismo es bueno o malo. Se discute quién puede gobernar con él. La regla de los 60 votos no está en la Constitución: nació en 1917, se rebajó a su umbral actual en 1975 y desde entonces funciona como un pacto de no agresión entre los dos partidos. Nadie quiere ser el primero en romperlo del todo, porque nadie sabe cuándo volverá a estar en minoría.

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El precedente más cercano está dentro del Senado. En 2013, los demócratas de Harry Reid suprimieron el umbral para los nombramientos judiciales y de agencia, salvo el Tribunal Supremo. En 2017, Mitch McConnell hizo lo mismo con los magistrados del Supremo para confirmar a Neil Gorsuch. En ambos casos la regla se cambió porque los votos estaban garantizados.

Aquí ocurre lo contrario: el obstáculo no es solo el reglamento, es que la mayoría de 53 escaños no se sostiene en la votación decisiva. Por eso la coalición que respalda la ley ha invertido el orden —primero las elecciones, después las reglas— y mira de reojo a la memoria del Senado. El senador Mike Lee ha explicado en la misma publicación cómo Lyndon B. Johnson rompió aquel bloqueo en 1964.

La lectura desde Madrid es indirecta, pero real. Una ley de verificación electoral no mueve un solo euro de comercio bilateral; la parálisis del Senado, en cambio, retrasa todo lo demás. Los aranceles, el gasto en defensa y el sostén a Ucrania pasan por la misma Cámara que hoy no logra abrir un debate. Quien gane el Senado en noviembre no heredará solo escaños: heredará la decisión sobre las reglas que los limitan.

Qué se juega España: exportaciones, filiales y aranceles

Estados Unidos es el primer destino de las exportaciones españolas fuera de la Unión Europea: cada año cruzan el Atlántico más de 15.000 millones de euros en vehículos, componentes, maquinaria, química, aceite de oliva, vino y conservas. La política arancelaria que salga del Capitolio en los próximos dos años dependerá de quién controle el Senado y con qué margen.

Del lado empresarial, la exposición es notable. Iberdrola opera en el país a través de Avangrid y Ferrovial gestiona concesiones y autopistas.

En otra liga juegan Santander, con negocio de consumo y banca mayorista, e Inditex, que ha hecho de Estados Unidos uno de sus motores de crecimiento. Ninguna decide pensando en el Senado, pero todas miran el calendario electoral de Washington.

Hay un plano menos tangible. La exigencia de prueba documental de ciudadanía afecta sobre todo a los votantes naturalizados, y la comunidad española en Estados Unidos es una de las más antiguas del continente. El calendario, en todo caso, es fijo: las legislativas se celebran el 3 de noviembre y el nuevo Senado se constituye el 3 de enero de 2027.

Ficha del Caso

  • El caso: El vicepresidente JD Vance confirma que él y Trump han diseñado cómo ocupar la presidencia del Senado y cesar al parlamentario para sacar adelante la SAVE America Act, la ley que exige prueba de ciudadanía para votar.
  • Datos clave: 53 escaños republicanos frente a 47 demócratas; cuatro disidentes bastan para tumbar la maniobra. La ley lleva meses atascada y, según fuentes citadas por el Daily Caller, no reúne los votos.
  • Para España: La norma no toca el comercio bilateral, pero el bloqueo del Senado retrasa la agenda arancelaria y de defensa que afecta a más de 15.000 millones de euros anuales de exportaciones españolas a EE. UU.