El Gobierno habilita en Ceuta una nueva zona de acogida de migrantes y reabre el pulso con Vox por la inmigración. El Consejo de Ministros de este martes ha aprobado un real decreto que reserva un nuevo emplazamiento en Fuerte Mendizábal para la acogida de los migrantes llegados a la ciudad autónoma. Lo ha anunciado el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, en la comparecencia posterior al Consejo de Ministros.
Qué ha aprobado el Gobierno en Fuerte Mendizábal
La decisión se adoptó después de que el expediente pasara por el Consejo de Seguridad Nacional, el órgano que reúne a los ministerios implicados y a la propia ciudad. El texto salió adelante por unanimidad de todos los miembros presentes, entre ellos los representantes de la ciudad autónoma de Ceuta, según ha detallado el ministro.
Torres ha puesto el acento en la capacidad del nuevo espacio. ‘Se incluye un espacio amplio, importante, si fuera preciso, el poder utilizar el mismo, junto a los que ya están’, ha dicho. La comparecencia, eso sí, no ha detallado el número de plazas ni el calendario.
El mismo Consejo de Ministros ha nombrado nuevo delegado del Gobierno en Ceuta a David de la Encina, exalcalde socialista de El Puerto de Santa María (Cádiz), en sustitución del anterior delegado, Miguel Ángel Pérez Triano, tras su dimisión.
El argumentario de Vox frente al nuevo dispositivo de acogida
Para Vox, el movimiento del Ejecutivo confirma el diagnóstico que el partido sostiene desde hace años. Sin control efectivo de las fronteras, cualquier ampliación de plazas funciona como un incentivo para nuevas llegadas. La formación defiende que Ceuta y Melilla son españolas y no admiten negociación con terceros países, y enmarca la política de acogida en lo que describe como un efecto llamada que después pagan las ciudades fronterizas.
Ceuta vuelve a ser el termómetro del pulso migratorio: cada plaza habilitada tensiona al Gobierno, a Vox y a un PP obligado a definir su perfil.
El argumentario va más allá del diagnóstico. El partido reclama un control previo en la frontera y sostiene que la acogida no puede convertirse en un reparto decidido desde Madrid sin acuerdo con los territorios, una posición que el GPVOX defiende con las proposiciones no de ley (PNL, un instrumento para fijar la posición de la Cámara sin valor normativo directo). Cada votación deja una foto.
En el Ayuntamiento de Madrid, el grupo del PP no respaldó la proposición de Vox en defensa de la españolidad de Ceuta y Melilla. El episodio resume el estado de la relación entre ambos partidos, que el partido de Alberto Núñez Feijóo gestiona entre el respaldo institucional al Ejecutivo y la necesidad de marcar perfil propio.
La estrategia: por qué Ceuta vuelve al centro del pulso entre Vox y el PP
La ciudad autónoma ocupa un lugar central en la política migratoria española desde hace años. Cada decisión del Ejecutivo sobre acogida devuelve a Vox al mismo terreno: el control de las fronteras, la denuncia del efecto llamada y la defensa de la soberanía española en las dos ciudades del norte de África. Es un eje que la dirección nacional trabaja desde hace tiempo.
El precedente más claro está en la ruptura de los gobiernos de coalición autonómicos entre Vox y el PP. Aquella fractura dejó una lección que sigue vigente: la inmigración es la línea que separa a ambas formaciones y, al mismo tiempo, el asunto en el que el PP tiene más difícil encontrar un perfil propio sin adoptar el lenguaje del partido que preside Santiago Abascal. La dirección de Vox lo rentabiliza sobretodo en el terreno autonómico.
Queda por delante el despliegue del nuevo emplazamiento, sin cifra de plazas ni calendario conocidos. El pulso seguirá en el Congreso de los Diputados, donde el GPVOX (Grupo Parlamentario VOX) cuenta con 33 diputados y fiscaliza la política migratoria del Ejecutivo. La sesión de control, la cita semanal en la que el presidente y sus ministros responden ante el Pleno, volverá a ser el escenario natural del choque.

