EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El exfiscal especial Jack Smith ha comparecido este martes ante el Comité Judicial del Senado y ha ratificado su decisión de imputar a Donald Trump en 2024 por tratar de revertir el resultado de las elecciones de 2020.
- ¿Quién está detrás? Smith, que dirigió la investigación del Departamento de Justicia; el presidente del comité, Chuck Grassley, y el senador John Kennedy, que le han interrogado con dureza; y el propio Trump, a quien Smith acusa de haberle amenazado con la cárcel.
- ¿Qué impacto tiene? La sesión llega cinco semanas antes de las legislativas de noviembre y consolida el pulso institucional en Washington; para España, suma volatilidad política al mercado en el que operan algunas de las mayores empresas del Ibex.
Jack Smith ha ratificado este martes ante el Senado su imputación de 2024 contra Donald Trump por intentar revertir las elecciones. «Me mantengo en mis decisiones», ha dicho el exfiscal especial.
Qué ha dicho Smith: de la imputación de 2024 a la amenaza de cárcel
El exfiscal especial ha comparecido ante el Comité Judicial del Senado en una sesión maratoniana que llega cinco semanas antes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre. No ha venido a matizar ni a rebajar el tono. Ha venido a ratificar cada paso que dio.
En su declaración inicial, Smith ha asegurado que habría actuado igual contra cualquier político, al margen de su sigla. «Tomé esas decisiones sin tener en cuenta la asociación política del presidente Trump, sus actividades, sus creencias o su candidatura en las elecciones presidenciales de 2024», ha declarado.
Después ha ido un paso más allá. Ha sostenido que Trump cometió «delitos graves» contra Estados Unidos y que trató de dar la vuelta al resultado de los comicios de 2020. La figura del fiscal especial —regulada por el Departamento de Justicia para investigar asuntos de especial sensibilidad política— existe justamente para eso: para que la decisión de imputar no dependa de quién ocupa el poder.
Smith también ha aludido a las presiones que dice haber sufrido desde enero de 2025. «He visto cómo se descalificaba a los agentes, fiscales,, y personal que trabajaron en mi equipo, solo por su entrega al Estado de derecho», ha relatado. «Yo mismo he sido amenazado con la cárcel por el presidente de los Estados Unidos».
El Senado no juzga aquí unos hechos: juzga la legitimidad del fiscal que los persiguió, y ese veredicto lo deciden las urnas de noviembre.
Grassley y Kennedy marcan el tono: el Senado como tribunal político
La acogida no ha sido tibia. El presidente del comité, Chuck Grassley, ha abierto la sesión sugiriendo que los demócratas intentaron acelerar el proceso cuando el caso llegó al Capitolio, según el relato de la comparecencia que recoge la prensa especializada. El senador John Kennedy ha interrogado a Smith con dureza.
El pulso tiene lectura política inmediata. El Partido Republicano sostiene que la investigación fue una herramienta contra un candidato y después contra un presidente electo; el Partido Demócrata responde que la mayoría usa el Senado para revisar los pasos de un fiscal que ya no ocupa el cargo. Ninguna de las dos versiones se resuelve en esta sala. Se resuelve en noviembre.
La Lógica de Washington
La lógica que explica esta cita no es judicial, sino política. El Congreso ejerce su función de supervisión (oversight) sobre el Departamento de Justicia, y lo hace en un asunto que el Partido Republicano lleva años presentando como un abuso: la convicción de que una investigación federal se usó para frenar a un candidato y, más tarde, para desgastar a un presidente. Smith encarna lo contrario: la tesis de que nadie está por encima de la ley. Las dos lecturas caben en la misma sala, y por eso el interrogatorio es tan duro. Aquí no se discuten pruebas nuevas; se discute la legitimidad de quien las buscó.
Hay precedente. La figura del fiscal independiente nació de la ley de 1978, aprobada tras el Watergate para blindar las investigaciones sensibles de la presión política, y de ahí deriva el fiscal especial que hoy se sienta ante una comisión del Capitolio. Casi todos los grandes casos han terminado igual: con su responsable declarando ante los senadores. Volvió a ocurrir en 2019, con Robert Mueller y la trama rusa. Washington repite el guion porque el guion le sirve para escenificar la disputa.
Para España, la lectura es de segundo orden, pero real. La primera economía del mundo ha convertido la política judicial en un frente permanente, y esa volatilidad institucional es un factor que los inversores españoles con intereses en Estados Unidos —Santander, Iberdrola, Ferrovial, Inditex— siguen con atención, igual que Bruselas, que observa cómo la turbulencia interna americana condiciona la agenda transatlántica. Queda por delante la cita electoral del 3 de noviembre: si el Capitolio cambia de manos, el asunto volverá a activarse en clave legislativa. Y si no cambia, esta sesión se habrá convertido en el primer acto de la próxima temporada.
Ficha del Caso
- El caso: El exfiscal especial Jack Smith comparece ante el Comité Judicial del Senado y ratifica la imputación de 2024 contra Donald Trump por intentar revertir las elecciones de 2020.
- Datos clave: Comparecencia del 29 de septiembre de 2026; imputación presentada en 2024; presiones denunciadas desde enero de 2025; elecciones legislativas el 3 de noviembre de 2026.
- Para España: Sin impacto económico directo, la sesión refuerza la percepción de volatilidad institucional en uno de los principales socios comerciales de España fuera de la UE, un factor que siguen los inversores con intereses en Estados Unidos.

