Juanfran Pérez Llorca y Jorge Azcón han escenificado este martes en Teruel su frente común por la doble vía electrificada Sagunt-Teruel.
La puesta en escena ha tenido lugar en la capital turolense, en el foro La hora del corredor, con dos invitados de peso: el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, y el consejero de Fomento de Cantabria, Roberto Media. Al cierre firmaron la Declaración de Teruel, con la que quieren enviar un mensaje «firme, unitario y constructivo»: el futuro ferroviario de sus territorios debe construirse, sostienen, «con ambición, visión a largo plazo y compromiso con el equilibrio territorial».
El estudio informativo que descarta la doble vía por 4.000 millones
El origen del pulso está en una decisión del pasado julio. Tras años encadenando retrasos, el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible renunció a la doble vía electrificada de altas prestaciones entre Sagunt (Sagunto) y Teruel —137 kilómetros— alegando su alto coste, de de unos 4.000 millones de euros, y una demanda calculada con datos de 2017. En su lugar, apuesta por una vía única electrificada de 720 millones y velocidades de 75 a 100 kilómetros por hora.
La diferencia entre una cifra y otra explica el enfado. La doble vía daría continuidad a tramos contiguos como el Teruel-Zaragoza, donde ya se proyecta doble vía para 200 y 250 kilómetros por hora. Las cifras no cierran.
Para Pérez Llorca, la decisión deja en el aire inversiones ya ejecutadas. El president de la Generalitat (el jefe del ejecutivo autonómico valenciano) recuerda que el parque industrial de Sagunt y su gigafactoría se planificaron dando por hecha una conexión de altas prestaciones con los puertos del País Vasco y Cantabria, y con la planta de Volkswagen en Navarra. «Este paso atrás deja sin sentido infraestructuras que han costado mucho dinero», ha advertido, antes de sentenciar: «no tiene sentido cambiar a mitad de partido las reglas del juego».
Azcón ha puesto el foco en los datos. Sostiene que el escenario ha cambiado desde que se diseñó el corredor, entre otras razones por la llegada de sendas gigafactorías a Figueruelas y Sagunt, y niega que el asunto afecte solo a dos comunidades: «O se tiene una visión global o no tiene sentido», ha dicho. Exige al Ministerio que escuche las alegaciones de comunidades y patronales, argumentos «técnicos y económicos, no políticos», y habla de «el error de planificación de infraestructuras más importante que se ha cometido en los últimos tiempos».
Cuatro comunidades y dos patronales frente al mismo ministerio: la vía única no es un ahorro, es una hipoteca que se paga durante décadas.
El cuello de botella que amenaza la gigafactoría de Sagunt

El rechazo institucional tiene su espejo empresarial. El presidente de los empresarios valencianos, Vicente Lafuente, lo ha resumido en una frase: «No es un error, es un horror». Denuncia una inseguridad jurídica «tremenda» para las inversiones comprometidas y avisa del golpe a la competitividad de la automoción, la logística, la defensa, o el turismo. Su homólogo aragonés, Benito Tesier, ha cargado contra el método: «¿Quién en su sano juicio empieza a valorar inversiones futuras con datos del pasado?», se ha preguntado.
Fernández Mañueco, por su parte, ha cargado contra un Gobierno central sin «visión global» ni «una idea de España» para tejer una red ferroviaria mallada. La foto de Teruel no es aislada: el tramo Sagunt-Teruel es una pieza del eje Cantábrico-Mediterráneo y del Corredor Mediterráneo, dos corredores que acumulan años de retrasos.
El Escenario Valenciano
El frente común con Aragón tiene una lectura valenciana evidente. Permite a Pérez Llorca colocar la agenda de la Comunitat en Madrid desde un terreno menos bronco que el de la reconstrucción posterior a la DANA, donde cada comparecencia se mira también desde el Gobierno central. Y las infraestructuras son uno de los pocos asuntos con consenso amplio en el territorio: gobiernos y oposición llevan años reclamando los tramos pendientes del Corredor Mediterráneo sin convertirlo en arma partidista.
En clave nacional, la foto es un pulso entre cuatro ejecutivos del PP —Aragón, Comunitat Valenciana, Castilla y León y Cantabria— y un Ministerio que depende del Gobierno de coalición de Pedro Sánchez. La coordinación de cuatro autonomías en un mismo documento convierte un expediente técnico en asunto de agenda nacional, con las patronales de ambos territorios como altavoz. El precedente comparable está al lado: el Teruel-Zaragoza, con doble vía proyectada, demuestra que la alta velocidad no es una utopía técnica, sino una decisión presupuestaria.
El próximo hito es la respuesta del Ministerio a las alegaciones. Si mantiene la vía única, los 137 kilómetros entre Sagunt y Teruel quedarán anclados sin las prestaciones que ya se dan por descontadas en los corredores ferroviarios europeos. El frente común sigue abierto. La pelota está en Madrid.
Ficha del Caso
- El caso: Los gobiernos de Aragón, la Comunitat Valenciana, Castilla y León y Cantabria reclaman al Ministerio de Transportes que recule y mantenga la doble vía electrificada entre Sagunt y Teruel.
- Datos importantes: El estudio informativo descarta la doble vía (137 kilómetros, unos 4.000 millones) por su coste y una demanda calculada con datos de 2017, y propone vía única electrificada de 720 millones para 75-100 km/h.
- Resumen: La Declaración de Teruel convierte un expediente ferroviario en un pulso entre cuatro autonomías del PP y el Gobierno central, con la gigafactoría de Sagunt y el eje Cantábrico-Mediterráneo como telón de fondo.

