Trump abre la puerta a unas elecciones en Venezuela y las petroleras, con Repsol a la cabeza, se juegan miles de millones.
Donald Trump lo confirmĂł en una entrevista con la revista Time publicada este jueves, 1 de octubre. Venezuela ‘podrĂa celebrar elecciones’, dijo el presidente de Estados Unidos, antes de añadir el matiz que lo cambia todo: el paĂs está todavĂa ‘demasiado verde’. ‘Habrá elecciones’, insistiĂł, sin ofrecer ninguna fecha.
QuĂ© hay detrás del ‘demasiado pronto’ de la Casa Blanca
El calendario ayuda a entender el momento. El 22 de septiembre, durante la Asamblea General de la ONU en Nueva York, Trump se reuniĂł con Delcy RodrĂguez, presidenta interina de Venezuela. Era el primer cara a cara entre ambos despuĂ©s de la captura de Nicolás Maduro en una operaciĂłn militar estadounidense el 3 de enero. El asunto electoral, segĂşn EFE, forma ya parte de la agenda bilateral.
Y debajo de todo eso está el petrĂłleo. Trump asegurĂł que Estados Unidos extrae ya una ‘enorme cantidad de petrĂłleo’ venezolano y que pronto podrá llenar sus reservas estratĂ©gicas. ‘Estamos ganando mucho dinero, pero Venezuela tambiĂ©n está ganando mucho dinero’, resumiĂł. El detalle que casi nadie subraya: Washington mantiene el control de esas operaciones.
Por qué Repsol mira cada palabra con lupa
Porque el paĂs guarda las mayores reservas probadas de crudo del planeta, segĂşn los datos de la OPEP, y entre las compañĂas extranjeras que resistieron el tirĂłn hay firmas españolas. Repsol lleva dĂ©cadas en Venezuela: es socio de PDVSA en la sociedad mixta Petroquiriquia y participa al 50 % con Eni en el proyecto gasĂfero CardĂłn IV, clave para el consumo interno del paĂs.

La clave está en quiĂ©n firma los permisos. Desde las sanciones de 2019 contra la petrolera estatal venezolana, cualquier compañĂa que quiera operar y cobrar en el paĂs necesita una licencia de la OFAC, la oficina del Tesoro estadounidense que administra las sanciones. Sin ese papel, el negocio se apaga. Con Ă©l, se sostiene a cuentagotas.
El crudo venezolano vuelve a moverse, pero el permiso que lo autoriza se sigue firmando en Washington.
Por eso las palabras de Trump valen tanto. Unas elecciones creĂbles abrirĂan la puerta a un alivio progresivo de las sanciones y a la normalizaciĂłn de contratos, cobros y proyectos hoy congelados. AhĂ Repsol se juega mucho más que un titular: activos, deuda pendiente y una posiciĂłn que puede consolidarse o diluirse segĂşn quiĂ©n llegue primero.
El reverso de la moneda es igual de claro. Trump no hablĂł de ceder el control de esas operaciones: hablĂł de conservarlo. Si la transiciĂłn venezolana se construye sobre ese equilibrio, las compañĂas europeas competirán en desventaja frente a las estadounidenses, que ya tienen el pie dentro.
Hay además un interĂ©s energĂ©tico que toca de lleno a la industria española. Si la producciĂłn venezolana se estabiliza, entrarán más barriles en un mercado tensionado y los precios que paga nuestro tejido productivo podrĂan aliviarse. Para un paĂs que importa casi todo su crudo, no es un asunto lejano.
El precedente que conviene recordar: 2019 y el pulso por el crudo
España ya viviĂł un episodio parecido. En 2019, cuando Washington sancionĂł a PDVSA y respaldĂł a un Gobierno alternativo en Caracas, las compañĂas españolas tuvieron que reordenar su presencia, negociar licencias y aceptar cobros en crudo para no perderlo todo. La lecciĂłn fue incĂłmoda: en Venezuela el negocio no lo decide el mercado, lo decide la geopolĂtica.
El precedente inmediato son las autorizaciones estadounidenses. CompañĂas como Chevron han operado en el paĂs con licencias especĂficas, mientras las europeas avanzaban con permisos más estrechos y revisados cada pocos meses. Esa asimetrĂa explica por quĂ© Bruselas mira con atenciĂłn cada movimiento de la Casa Blanca.
Conviene mirar más atrás todavĂa. El vĂnculo entre España y Venezuela no naciĂł con el petrĂłleo: es una relaciĂłn histĂłrica, empresarial y humana, reforzada por los cientos de miles de venezolanos que se han instalado en nuestro paĂs en la Ăşltima dĂ©cada. Ese trasfondo explica por quĂ© lo que pasa en Caracas se sigue con atenciĂłn en Madrid y por quĂ© las decisiones de Washington acaban moviendo la cuenta de resultados de una compañĂa española.
Lo que viene no depende de una rueda de prensa. Depende de si la Casa Blanca pone fecha a los comicios, de si Bruselas revisa sus propias sanciones y de si las empresas europeas obtienen el mismo trato que las estadounidenses. Repsol tiene la experiencia, las instalaciones y la paciencia. Lo que no tiene es el lápiz con el que se firman los permisos.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: Trump afirma en Time que Venezuela celebrará elecciones aunque aĂşn es pronto, despuĂ©s de reunirse en Nueva York con Delcy RodrĂguez el 22 de septiembre.
- Datos importantes: Maduro fue capturado el 3 de enero en una operaciĂłn militar estadounidense; desde 2019 las compañĂas necesitan licencias de la OFAC para operar en Venezuela.
- Resumen: España tiene intereses directos en juego: Repsol lleva dĂ©cadas en el paĂs y cualquier cambio en el rĂ©gimen de sanciones afecta a sus activos y a sus cuentas.

