El déficit fiscal de Colombia podría rozar el 9,4% del PIB y su ajuste marcará el futuro de las empresas españolas.
Los números de un desajuste que roza el 9,4% del PIB
La escena se repite en Bogotá cada vez que un panel convoca a los grandes empresarios del país. En la segunda sesión de la iniciativa ‘Líderes y empresas que construyen país’ 2026, promovida por El Tiempo Casa Editorial, la economista Marcela Meléndez, directora ejecutiva de Fedesarrollo, puso cifras al problema: entre 2015 y 2025 la economía colombiana creció un promedio del 1,1% del PIB, un ritmo incapaz de mover la aguja de la pobreza y la desigualdad.
Y aquí está la clave: el motor de la inversión se apagó. La tasa de inversión cayó del 23,4% en 2015 al 15,9% en 2026, con un último cuatrienio especialmente duro. La deuda del Gobierno central ronda ya el 60% del PIB, por encima del ancla del 55% que fija la regla fiscal, la norma que limita por ley el endeudamiento público del país.
El déficit primario —el saldo en rojo entre ingresos y gastos sin contar los intereses de la deuda— pasaría del 3,3% del PIB de 2025 al 4,5% en 2026, y arrastraría el déficit total hasta el 9,4%, según las proyecciones de Fedesarrollo. Traducido: Colombia se financia cada vez más caro y una deuda cara deja menos dinero para carreteras, hospitales y seguridad.
Por qué el déficit fiscal de Colombia golpea a las empresas españolas

España figura desde hace décadas entre los principales inversores extranjeros de Colombia, por detrás de Estados Unidos. Bancos como BBVA y Santander, la teleco Telefónica —con la marca Movistar—, energéticas como Repsol, concesionarias como Sacyr y tecnológicas como Indra mantienen allí filiales, contratos y plantilla. Su cuenta de resultados depende de tres variables que el desajuste mueve a la vez: el tipo de cambio, el coste de la financiación y el gasto público.
Una regla fiscal quebrada encarece la deuda pública, y una deuda cara acaba siempre pagándose con menos inversión privada.
Conviene recordar que un peso débil reduce en euros los beneficios repatriados: la misma facturación vale menos al convertirla en las cuentas de la matriz. A eso se suman el encarecimiento de la deuda soberana, que contagia el precio del crédito corporativo, y un recorte del gasto que enfría la licitación de obra pública.
El nuevo Gobierno colombiano se ha fijado recortar el déficit primario en 2,2 puntos del PIB en un solo año mediante una ‘ley de rescate económico’ centrada en el gasto, un objetivo que Fedesarrollo considera ambicioso y difícil de cumplir en ese plazo.
El margen, además, es estrecho. Alrededor del 55% del gasto público es intocable a corto plazo sin reformas legales en pensiones, salud y transferencias territoriales, y solo un 35% admite recortes rápidos. Entre 2022 y 2025 se sumaron 52,4 billones de pesos de gasto estructural, y el terremoto de agosto añadirá una factura próxima a los 30 billones.
En el foro se habló de las obras por impuestos, el mecanismo por el que una empresa paga tributos ejecutando infraestructura. Fedesarrollo lo ve como un empujón útil para proyectos hoy atascados, aunque avisa de que mantenerlo en el tiempo sería muy costoso para el Estado. Para las concesionarias españolas, ese grifo abierto o cerrado vale varios contratos.
Entre los participantes, José Fernando Quintero, directivo de Indra Group para Colombia, Ecuador, Centroamérica y el Caribe, defendió la modernización tecnológica del Estado para combatir la evasión y elevar la productividad. Es la única empresa española en la nómina del panel, y el resto de voces insistió en lo mismo: sin seguridad jurídica no hay inversión.
Lo que enseña el precedente y qué conviene vigilar
El precedente español más cercano es 2012, cuando el préstamo europeo de hasta 100.000 millones para sanear la banca llegó acompañado de un ajuste que se prolongó durante años. Aquel dinero evitó el colapso, pero dejó una lección que las empresas españolas conocen bien: el auxilio exterior viene siempre con condiciones y letra pequeña. Colombia negocia ahora un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, y Fedesarrollo lo lee como una señal positiva: disciplina fiscal, tipo de cambio más estable y crédito más barato.
El otro aprendizaje está en la letra pequeña. Fedesarrollo calcula que aunque se ejecute el 75% del ajuste, el déficit total seguiría en el 6,3% del PIB y la deuda rondaría el 66% en 2030.
Tres frentes marcarán el calendario: la reforma del Sistema General de Participaciones, que subiría las transferencias a las regiones del 26% al 39%; el IVA, cuyas exenciones cuestan un 5,8% del PIB en recaudo perdido; y el derrumbe de la aportación del petróleo, del 19,6% al 3,7% entre 2013 y 2025.
Para las empresas españolas, el reloj corre en dos direcciones: cada punto de déficit que no se recorta encarece su financiación, y cada mes sin cierre del acuerdo con el FMI congela una decisión de inversión. La hoja de ruta está sobre la mesa. Lo que falta, como recordó Meléndez, es claridad en la estrategia.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: Un panel de líderes y empresas reunido en Bogotá analiza cómo corregir un déficit fiscal que amenaza con rozar el 9,4% del PIB y que condiciona la inversión extranjera en Colombia.
- Datos importantes: La deuda del Gobierno central ronda el 60% del PIB, por encima del ancla del 55%, y la inversión cayó del 23,4% al 15,9% entre 2015 y 2026, según Fedesarrollo.
- Resumen: El rumbo fiscal colombiano decide la financiación, la facturación y los proyectos pendientes de las empresas españolas asentadas en el país.

