La Amazonía brasileña suma 9.045 focos de incendio en octubre, un 62% más, pese al mínimo de deforestación

El INPE contabiliza los focos sobre una selva que lleva semanas bajo el humo en Manaus, con alerta severa a la población y más de 300 bomberos desplegados. La tala, en cambio, cae un 42% y firma el mejor registro desde 1988.

Los incendios en la Amazonía brasileña se disparan: el INPE contabiliza 9.045 focos de calor en la primera quincena de octubre, un 62% más que en 2025, mientras la deforestación anual toca su mínimo desde 1988.

La cifra sale del sistema de detección por satélite del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) y abarca solo quince días. El contraste es la noticia. La deforestación en Brasil ha caído a su nivel más bajo en casi cuatro décadas, pero la curva del fuego va en dirección contraria. La sequía agravada por El Niño convirtió la selva en material inflamable; el resto lo puso la mano del hombre.

9.045 focos en quince días: el dato que rompe el relato del éxito ambiental

Vamos a los datos. Septiembre cerró como el segundo mes con menos focos de calor desde que hay registro en el país. En la primera quincena de octubre, el INPE encendió las alarmas con 9.045 focos, un 62% más que en el mismo tramo de 2025. Dos semanas bastaron para deshacer la tendencia.

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El epicentro del humo es Manaus, capital del estado de Amazonas y hogar de más de dos millones de personas. La ciudad lleva semanas cubierta por una boina gris, con una calidad del aire entre las peores del mundo. La defensa civil envió el sábado una alerta severa a los teléfonos móviles para pedir a la población que se quedara en casa, y varios colegios suspendieron las clases.

En total, el despliegue federal suma más de 300 bomberos y 11 aeronaves de apoyo a los servicios estatales. El presidente del organismo medioambiental Ibama, Jair Schmitt, confirmó al diario Folha de S.Paulo que la policía y la agencia de inteligencia investigan si existe algo orquestado y estructurado detrás del repunte.

Un mínimo histórico de deforestación no apaga un incendio: sin control sobre el suelo, el bosque que se conserva sigue siendo combustible barato.

La mayoría de los focos se detectó en zonas abiertas para pasto. La directora científica del Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonía (IPAM), Ane Alencar, sostiene que la mayor parte de los incendios se prende a propósito para habilitar tierra para el ganado y que la sequía hizo el resto: la selva, dice, se convirtió en un polvorín.

La selva no distingue entre sequía y cálculo electoral: el mismo árbol se quema con la misma cerilla, sea por necesidad o por oportunidad.

Alencar añadió una hipótesis sobre el cambio de patrón tras la primera vuelta electoral del 4 de octubre: la expectativa de un cambio de gobierno y la sensación de que no habrá castigo. Es una hipótesis, no un hecho probado, y como tal debe leerse.

Deforestación en mínimo desde 1988: por qué el fuego sube cuando la motosierra baja

deforestación Brasil 2026

Entre agosto de 2025 y julio de 2026 se deforestaron 3.355 kilómetros cuadrados en la Amazonía legal, un 42% menos que en el periodo anterior y la cifra más baja desde 1988. Para dimensionarlo: en 2022, el último año completo del gobierno anterior, se talaron 11.600 kilómetros cuadrados. El Ejecutivo de Luiz Inácio Lula da Silva mantiene el objetivo de deforestación cero en 2030.

Ahí está la letra pequeña. La mejora del dato de tala no se traslada de forma automática al fuego, porque responde a otra lógica: la tala ilegal se combate con vigilancia e inteligencia satelital; el fuego de octubre se combate con medios de extinción y con la cadena de suministro.

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El Reglamento Europeo de Deforestación (EUDR) obliga desde finales de 2025 a los grandes operadores a demostrar que la carne, la soja, la madera y el cacao que entran en la Unión Europea no proceden de suelo deforestado. Ese hilo llega hasta el supermercado español: el pienso del cerdo y el envase del estante arrastran el rastro del pasto amazónico.

📊 Impacto ecológico en cifras

  • Focos de calor: 9.045 en la primera quincena de octubre, un 62% más que en el mismo periodo de 2025.
  • Superficie talada: 3.355 kilómetros cuadrados entre agosto de 2025 y julio de 2026, un 42% menos que el ciclo previo.
  • Medios desplegados: más de 300 bomberos y 11 aeronaves federales, además de los servicios estatales.
  • Equivalencia: la superficie deforestada equivale a 335.500 hectáreas, frente a 1,16 millones de hectáreas en 2022.

En el plano electoral, la campaña del opositor Flávio Bolsonaro, que disputa este domingo la segunda vuelta contra Lula, ha usado el humo para atacar el historial del gobierno. Su programa propone eliminar la deforestación ilegal en 2029 con inteligencia artificial y satélites. No respondió a la hipótesis de la investigadora.

Lo que este octubre enseña: el fuego no se mide en hectáreas, se mide en gobernanza

Hay precedente. La sequía de 2024 ya llevó al límite el sistema sanitario de Manaos y forzó a Brasil a llegar a la COP30 de Belém, en noviembre de 2025, con el bosque en el centro de la agenda. Un año después, el país presenta el mejor dato de tala de su historia reciente y, a la vez, un repunte de fuego que lo desmiente en la práctica. Esa brecha —buen indicador contra mala realidad— es exactamente el tipo de contradicción que la inversión ESG debe aprender a leer antes de firmar una etiqueta verde.

Para un fondo con mandato de sostenibilidad o para una empresa que presume de cadena de suministro libre de deforestación, este octubre es una prueba de esfuerzo. No basta con certificar el origen del grano: si el fuego entra en el balance de emisiones —y entra, porque la selva quemada emite—, la huella de carbono de la cadena sube sin que ninguna factura lo refleje. La métrica que de verdad importa no es la hectárea talada, sino la capacidad del Estado para hacer cumplir la ley donde no llega la cámara.

Un bosque en pie vale más que cualquier crédito de compensación, también a efectos de emisiones. Y a efectos de confianza, un objetivo a 2030 sin control efectivo del suelo es una promesa que se renueva cada octubre. La transición no se juega solo en los parques solares de Europa: se juega también en saber quién prende la cerilla.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: 3.355 kilómetros cuadrados de selva conservados este año, un 42% menos de tala que en el ciclo anterior y el mejor registro desde 1988.
  • Modelo que cambia: la vigilancia satelital y la trazabilidad que exige el reglamento europeo sustituyen la promesa voluntaria por la prueba documental en cada lote de carne o soja.
  • Para las próximas generaciones: mantener el bosque en pie es la forma más barata de capturar carbono; cada kilómetro cuadrado que no se quema evita emisiones que ninguna tecnología compensa al mismo coste.