Mujeres Caballas ha convocado este domingo en Madrid una marcha para exigir el refuerzo de la frontera de Ceuta.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha ocurrido? La organización Mujeres Caballas ha convocado una manifestación en Madrid para exigir refuerzo fronterizo en Ceuta, devoluciones de migrantes y una reforma de la Ley de Extranjería.
- ¿Dónde y cuándo? De la glorieta de Atocha a la Plaza de las Cortes, este domingo 25 de octubre a partir de las 11:00 horas.
- ¿Qué resultado? Lectura de un manifiesto que fija un plazo de treinta días y una decena de autobuses completos fletados desde la ciudad autónoma.
La convocante es una agrupación de cabezas de familia de Ceuta, sin estructura de partido, que reclama para la Guardia Civil más medios humanos, materiales y tecnológicos en el perímetro fronterizo. La marcha arrancará en la glorieta de Atocha y concluirá ante el Congreso de los Diputados, en la Plaza de las Cortes, con la lectura de un manifiesto.
A partir de las 11:00 horas, las familias ceutíes recorrerán ese trayecto para escuchar un texto que fija en treinta días el plazo para que se materialicen los cambios. La protesta llega casi tres meses después de la entrada masiva registrada el 30 de julio, la fecha que la organización sitúa en el origen del conflicto.
La logística corre a cargo de la propia ciudad. Hay una decena de autobuses completos y transporte fletado desde Alicante, Granada, Sevilla, Málaga y Talavera de la Reina (Toledo), financiado por empresarios ceutíes para que las familias puedan desplazarse. Los convocantes piden acudir con camisetas blancas o negras, los colores de la bandera de Ceuta, y está prevista la asistencia del presidente de la ciudad, Juan Jesús Vivas.
“Es incontable, en todos los sitios donde han podido saldrá un autobús”, resume Elisabeth Muñoz, enfermera y secretaria general del sindicato Satse en la ciudad autónoma.
La vigilancia de la frontera de Ceuta corresponde a la Guardia Civil, un despliegue permanente sobre el único perímetro terrestre de la Unión Europea en África.
Frontera, devoluciones y Ley de Extranjería: las tres exigencias
“No hemos visto ninguna solución en estos tres meses. Ceuta necesita un retorno inmediato de los inmigrantes y un refuerzo de las fronteras con más medios humanos, materiales y tecnológicos”, defiende Maxi Lacasa, policía local en la ciudad autónoma y miembro de Mujeres Caballas.
La organización exige además un decreto ley con medidas específicas para la ciudad y una modificación urgente de la Ley de Extranjería que “se adecúe a la situación de Ceuta y Melilla”. “¿Por qué no hay la misma urgencia que con la vivienda?”, plantea la portavoz. La exigencia no cuestiona el trabajo de los agentes destinados en la ciudad —Lacasa es policía local—, sino la dotación con la que cuentan para hacerlo.
El colectivo nació de forma espontánea entre “cabezas de familia” de sectores muy distintos. “Somos abogadas, policías, sanitarias, maestras… Que en la puerta de los colegios, en las conversaciones del día a día fuimos las primeras en dar un paso adelante para reclamar que Ceuta tiene que volver a la normalidad”, explica Lacasa. A la marcha se suman ciudadanos de otras provincias: “Para nosotros la presencia de personas de distintos puntos es un abrazo a nuestra causa”.
El argumento de seguridad vertebra la protesta. La portavoz describe “reyertas diarias que precisan asistencia sanitaria” y asegura que se han registrado más de 400 agresiones sexuales, un dato que la organización ofrece sin precisar la fuente estadística de la que procede y que, según su relato, afecta especialmente a las propias mujeres migrantes. De ahí la reclamación de puntos violeta para ellas: “Son seres humanos”.
En el plano sanitario, Muñoz califica la situación de “dantesca”. “No se ha reforzado apenas nada. Estamos abandonados a nuestra suerte”, denuncia la también secretaria general de Satse, que critica que la presión asistencial, sobretodo en urgencias, no se haya reconocido en ningún momento: “El Ministerio de Sanidad da datos estadísticos que son ajenos a la realidad que vivimos”.
El contexto institucional
Ceuta y Melilla forman el único perímetro terrestre de la Unión Europea en África, y su vigilancia corresponde a la Guardia Civil por mandato de la Ley Orgánica 2/1986 de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Esa competencia explica que las demandas de las convocantes se dirijan al cuerpo que ya presta el servicio en el paso de El Tarajal y en el litoral: el debate no es quién vigila, sino con cuántos efectivos y con qué herramientas se hace. La Guardia Civil es, además, la institución con mayor despliegue territorial del Estado.
El marco de amenaza que describe la organización combina presión migratoria, reyertas y violencia sexual. La entrada masiva que las convocantes cifran en 80.000 personas el pasado 30 de julio es el punto de referencia, y el Ministerio del Interior es el destinatario último de las peticiones de refuerzo. En la ciudad operan la Comandancia de la Guardia Civil, la comisaría de la Policía Nacional y la Policía Local, tres despliegues que sostienen el servicio diario de una ciudad de en torno a 83.000 habitantes.
El plazo de treinta días traslada ahora la presión al calendario político. Cualquier reforma de la Ley de Extranjería y cualquier decreto ley para Ceuta y Melilla exigen tramitación parlamentaria, de modo que el manifiesto funciona más como recordatorio de una demanda pendiente que como ultimátum con respuesta inmediata. El perímetro forma parte de la frontera exterior europea, lo que sitúa la vigilancia en el marco de coordinación con agencias como Frontex. Lo que la organización sí tiene cerrado es el mapa de la protesta: una decena de autobuses, familias llegadas de media España y camisetas con los colores de la bandera ceutí.

