Milei admite el frenazo de la reactivación económica y el riesgo país amenaza a las empresas españolas

El presidente argentino reconoce que los indicadores no evolucionan como esperaba y su Gabinete estudia medidas de reactivación. El riesgo país en 710 puntos encarece la financiación de las filiales españolas.

Milei admite que la reactivación económica no llega y el riesgo país argentino ya marca 710 puntos. La cifra no es un detalle lejano: hay miles de millones de euros de empresas españolas instaladas en el país.

La frase exacta la pronunció Javier Milei en una entrevista con Radio Rivadavia: ‘Los indicadores no están evolucionando tan positivamente como esperábamos en un primer momento’. Es la primera vez que el presidente argentino lo reconoce con esas palabras, después de tres años de gobierno en los que esquivó cada tropiezo con más retórica que datos.

Vamos por partes, porque el asunto tiene miga. España es uno de los principales inversores extranjeros en Argentina, y no solo por las grandes compañías. Santander, BBVA, Telefónica, Repsol, Mapfre o ACS mantienen filiales, participaciones o contratos allí. Cuando el coste de la financiación se dispara, esas filiales lo notan mucho antes que los titulares de los periódicos.

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Qué ha admitido Milei y qué dicen los números

El reconocimiento no llegó solo. Según La Nación, el ministro de Economía, Luis Caputo, contó a la mesa política, a su vuelta de las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional en Tailandia, una situación global ‘no muy venturosa’. Su diagnóstico: un shock externo que golpea a los emergentes y deja a la Argentina creciendo por debajo de lo previsto.

El mercado lo tradujo a su manera. El riesgo país tocó los 710 puntos, su máximo en mucho tiempo, justo en el arranque de la campaña hacia 2027. En la Casa Rosada lo admiten sin ambages: ‘Esto impacta en las variables en el momento en que uno no quiere’.

Un riesgo país de 710 puntos encarece cada crédito que una filial española negocia en Buenos Aires y estrecha el margen de su matriz.

El riesgo país mide el sobrecoste que exige el inversor por comprar deuda argentina en lugar de bonos de Estados Unidos. Traducido: cada punto encarece la financiación del Estado y, por arrastre, la de cualquier empresa que opere en el país. Las cifras de actividad y empleo que publica el INDEC llevan meses sin la sonrisa que prometía el plan.

Por qué el frenazo argentino golpea a las empresas españolas

El primer canal de contagio es financiero. Las filiales pagan más por su deuda y retrasan inversiones que ya tenían aprobadas en Madrid. Para Santander y BBVA, Argentina es una porción pequeña de sus cuentas, pero visible cuando la región entera se tensa.

riesgo país Argentina

El segundo canal es el energético. Repsol participa en el desarrollo de Vaca Muerta, la formación que sostiene buena parte de las esperanzas exportadoras argentinas. Cualquier revisión a la baja del crecimiento retrasa decisiones de inversión que en España se siguen con lupa por su efecto en las cuentas del grupo.

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Y luego está el tercer canal, el más silencioso: las pymes exportadoras y las empresas de servicios que trabajan con socios argentinos. En el Gabinete se estudia un RIGI para pymes, es decir, una versión reducida del régimen de incentivos a la gran inversión, además de créditos con fondos del FGS. Son medidas que, según fuentes del propio Gobierno, todavía no están claras.

Conviene recordar que Milei no es un socio cómodo para España. Su reciente paso por Madrid no tranquilizó ni a su propio entorno, y el Ejecutivo español sigue con atención cada declaración del presidente argentino. La relación bilateral arrastra un roce diplomático que no se ha cerrado.

Tres precedentes que explican por qué España mira con lupa este frenazo

La historia argentina ya ha dado lecciones caras a las empresas españolas. En 2008, el Estado expropió Aerolíneas Argentinas al grupo Marsans. Cuatro años después, en 2012, la expropiación del 51% de YPF forzó a Repsol a negociar una compensación que tardó años en cobrar. Y el corralito de 2001 dejó atrapados depósitos y filiales durante temporadas enteras.

Ninguno de esos episodios se repite hoy, y conviene decirlo con rigor: Argentina no tiene ahora un tipo de cambio fijo a punto de estallar. El problema es otro. Un país que se financia a 710 puntos sobre el bono estadounidense no puede prometer a la vez buenos datos y nuevas inversiones. Esa contradicción es la que aterriza en los balances de las filiales españolas.

Los próximos hitos están claros. La revisión del programa con el Fondo Monetario Internacional, la letra pequeña del RIGI para pymes, la negociación con los gobernadores para las PASO y la evolución diaria del riesgo país marcarán el semestre. Si el Gobierno flexibiliza parte del ajuste sin romper el rumbo, las empresas españolas ganan aire. Si no, la factura llegará por la vía del coste financiero y de la inversión aplazada.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: Milei reconoce por primera vez que los indicadores económicos no evolucionan como esperaba y su Gabinete debate medidas de reactivación sin cambiar el rumbo del programa.
  • Datos importantes: El riesgo país argentino alcanzó los 710 puntos, su máximo en mucho tiempo, en el arranque de la campaña electoral hacia 2027. Caputo atribuye el frenazo a un shock externo tras las reuniones del FMI.
  • Resumen: El encarecimiento de la financiación argentina golpea directamente a las filiales de Santander, BBVA, Telefónica, Repsol, Mapfre y ACS, con un precedente histórico de expropiaciones que obliga a vigilar cada paso.