EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? Vecinos, comerciantes y trabajadores de Ciutat Vella, el Eixample y el frente litoral, además de quienes se muevan por el centro de Barcelona la noche del sábado.
- ¿Cuándo ocurre? La nueva convocatoria circula para el sábado 31 de octubre, noche de Halloween. El balance de 130 detenidos corresponde al sábado 24.
- ÂżQuĂ© cambia hoy? El Departament d’Interior reclama a WhatsApp y Telegram el cierre de los chats que alientan la protesta y los Mossos mantienen abierta la investigaciĂłn sobre los promotores.
Los Mossos d’Esquadra elevan a 130 los detenidos por los disturbios del sábado en el centro de Barcelona. Setenta y seis de ellos son menores de edad.
La práctica totalidad de esos adolescentes pasĂł a disposiciĂłn de la FiscalĂa de Menores a lo largo del domingo. Una cuarentena de adultos arrestados durante el dispositivo lo hizo esta mañana ante el juez de guardia. Los juzgados avanzan más rápido que la polĂtica: la Generalitat ya tiene la mirada puesta en el sábado 31 de octubre, noche de Halloween.
Quién está detenido: 123 hombres y 76 menores
El desglose que manejan los investigadores dibuja un perfil muy concreto. De los 130 arrestos, 123 corresponden a varones y solo siete a mujeres. En el grupo masculino figuran 74 menores y 49 adultos; entre las mujeres constan cinco mayores de edad y dos menores.
Traducido a porcentajes, casi seis de cada diez detenidos no habĂan cumplido los 18 años y más de nueve de cada diez eran hombres. Los Mossos vinculan esa composiciĂłn con la forma en que se difundiĂł la convocatoria: grupos de mensajerĂa, cuentas anĂłnimas y reenvĂos en cadena. Nada nuevo en el mĂ©todo. Lo que cambia es la escala.
La protesta derivĂł en una treintena de comercios dañados, segĂşn el recuento de la policĂa catalana. Roturas de escaparates y saqueos en tiendas de telefonĂa, moda y grandes cadenas, perpetrados en los momentos de dispersiĂłn, cuando la masa se deshizo y algunos aprovecharon para forzar accesos y sustraer material. Fuentes de la investigaciĂłn policial insisten en que el caso no se cierra con los autores materiales: la pesquisa apunta tambiĂ©n a quienes promovieron la cita.
El chat que anticipa la prĂłxima cita del 31 de octubre

La Generalitat no quiere esperar al viernes. SegĂşn ha avanzado MetrĂłpoli Abierta, el Departament d’Interior ha reclamado a WhatsApp y Telegram el cierre de los chats que alientan una nueva protesta para el 31 de octubre, la convocatoria que circula bajo el nombre de Blocus. La consellera NĂşria Parlon sitĂşa el foco en los grupos que incitan a los alborotos y en la responsabilidad de las plataformas.
Barcelona ya sabe cĂłmo empieza esto: un mensaje reenviado, una tarde de escaparates rotos y un recuento de detenidos que siempre llega tarde.
La peticiĂłn tiene antecedentes y ninguno ha resultado del todo eficaz. Las plataformas remiten a sus condiciones de uso y a la vĂa judicial, y el cifrado de extremo a extremo limita lo que pueden revisar. Cerrar un grupo concreto es sencillo. Que no aparezca otro con distinto nombre, no tanto.
En paralelo, el despliegue se prepara para repetirse a mayor escala. Fuentes de la conselleria consultadas por este medio apuntan a un refuerzo de Mossos d’Esquadra y GuĂ rdia Urbana en Ciutat Vella, el Eixample y el frente litoral durante la noche del 31. El nĂşmero de efectivos no se ha hecho pĂşblico.
Halloween, menores y el lĂmite de la respuesta policial
La secuencia se repite cada otoño. La noche de Halloween se ha consolidado en Barcelona como la Ăşltima gran cita del calendario de botellones, con epicentro en el litoral y en el casco antiguo. Seguimos de cerca estas convocatorias desde hace años y el patrĂłn casi nunca varĂa: mensajes que prometen una fiesta, una masa que se concentra sin permiso y un grupo pequeño que convierte la dispersiĂłn en saqueo.
El problema de fondo es de herramientas. Para los adultos, la vĂa penal es lenta y acaba, en la mayorĂa de los casos, en sanciones que no llegan hasta meses despuĂ©s. Para los menores el circuito es distinto: medidas educativas y, solo en los supuestos más graves, internamiento. Ninguna de las dos vĂas desactiva un chat.
Analizamos esta cita del 31 de octubre como lo que es, una prueba de estrés para un modelo policial que depende de la anticipación. Los Mossos trabajan con la ventaja de conocer la fecha y con la desventaja de no saber cuántos responderán. El efecto llamada es el verdadero adversario: cada detenido, cada escaparate roto, se convierte también en argumento dentro de los grupos que preparan la siguiente.
Hay además un coste que no aparece en los balances. Los comerciantes de Ciutat Vella encadenan dos fines de semana con la persiana a medias, sin certeza sobre el tercero, y la presión vecinal en un barrio donde conviven turismo y ocio nocturno vuelve al primer plano cada vez que el centro se convierte en escenario.
Quedan cinco dĂas. La FiscalĂa de Menores tramita decenas de expedientes, los juzgados de guardia desfilan y la investigaciĂłn sobre los promotores sigue abierta. El sábado 31 es la fecha marcada en rojo. Los chats, de momento, siguen abiertos.

