Compromís escenificó este domingo en el Aplec del Puig su acuerdo con el PSOE para el Senado ante casi toda la izquierda valenciana.
La cita era la cuadragésima novena edición de un acto que Més Compromís —el antiguo Bloc— celebra cada darrer diumenge d’octubre y que está a punto de cumplir medio siglo. La novedad no estuvo en el formato, sino en la foto: el secretario de Organización del PSPV, Vicent Mascarell, sentado entre los suyos en virtud del pacto de progreso para la Cámara Alta. Y alrededor, representantes de todas las izquierdas.
El qué: el acuerdo del Senado se exhibe en El Puig
La Comunidad Valenciana es, junto a Canarias, la única autonomía donde la izquierda a la izquierda del PSOE ha logrado una papeleta única. Esa excepción se sostiene sobre una geometría frágil. Los socialistas comparten candidatura al Senado con Compromís y EU; Podemos evita competir con ellos en la Cámara Alta, aunque a nivel estatal discrepe abiertamente de la entente.
El síndic de la coalición en les Corts, Joan Baldoví, leyó el momento con la retranca de siempre. El PP está «muy nervioso», dijo, y le recomendó «una tacita de tila». Añadió que «hay partido y hay esperanza» de cara al 29 de noviembre.
Àgueda Micó agradeció el respaldo de la militancia para volver a encabezar la lista y trasladó la campaña al terreno de lo cotidiano: «Nos jugamos las cosas importantes de la vida: la educación, la sanidad, las pensiones y la dependencia». El Aplec, convertido en el primer gran acto de campaña de Compromís-Front Valencià, dejó de ser hace tiempo una romería para convertirse en una demostración de fuerza organizativa.
La foto de El Puig no es un brindis: es la constatación de que la unidad de la izquierda se negocia provincia a provincia, y casi nunca en Madrid.
El por qué interno: la unidad que se negocia fuera de Madrid
Por El Puig pasaron representantes de Iniciativa, Verds-Equo, EU y Podem —los socios de la coalición—, pero también de EH Bildu, la ChA, ERC, Unitat, Més per Mallorca, Andalucía por sí, Somos Asturias, y Más Madrid. La lista dibuja algo más que una foto de familia: es el mapa de una izquierda confederal que lleva años tejiendo red sin una dirección estatal que la ordene.

Ahí está la clave valenciana. Compromís ha construido su propia relación bilateral con el PSOE —primero en les Corts, ahora en el Senado— sin esperar a que se fije un marco común en Madrid. El resultado es un pragmatismo que funciona en casa e incomoda fuera, porque demuestra que la unidad se puede fabricar con otras manos. Y con otro calendario.
Hay una segunda capa, más incómoda si cabe. Podem forma parte de la coalición valenciana y no competirá con Compromís en el Senado, mientras en Madrid la dirección de Podemos mantiene un pulso abierto con Sumar. La disciplina territorial valenciana y la ruptura estatal conviven sin demasiado ruido. Nadie quiere explicar por qué.
La Dinámica de Coalición
Dentro del espacio de Sumar, el movimiento valenciano reordena algo más que una candidatura. Compromís llega al 29N con marca propia, con un acuerdo con el PSOE firmado en su nombre y con una red de aliados territoriales que no rinde cuentas a la dirección estatal. Para el resto de confluentes —Más Madrid, la Chunta Aragonesista, Galicia en Común, Catalunya en Comú— el precedente funciona como invitación.
Si Valencia negocia por su cuenta, el resto tiene argumentos para pedir lo mismo. La crónica del acto no recoge presencia de la dirección estatal de Sumar entre los asistentes. No hace falta dramatizarlo; basta con anotarlo.
La dimensión de coalición es igual de incómoda. El PSOE ha demostrado en Valencia que puede cerrar acuerdos con los socios de Sumar sin que Sumar esté necesariamente en la mesa, y ese precedente pesa más que cualquier discurso sobre la unidad. En el Congreso, el grupo parlamentario de Sumar afronta el final de la legislatura con la mirada puesta en una cita electoral que puede reordenar el espacio entero.
La proyección es clara. El 29 de noviembre no se decide solo quién gobierna: se decide qué modelo de coalición sobrevive. Si el modelo valenciano rinde, los confluentes tendrán un argumento difícil de rebatir; si no rinde, Sumar recuperará la centralidad que ahora se le escapa. Las cuentas no cuadran para todos. Ese es el debate real, y no ha hecho más que empezar.
Ficha del Caso
- El caso: Compromís convierte el 49º Aplec del Puig en el primer gran acto de campaña de Compromís-Front Valencià y exhibe el pacto con el PSPV para el Senado, con EU y Podem dentro de la coalición.
- Datos importantes: 49 ediciones del Aplec; única papeleta única a la izquierda del PSOE junto a Canarias; elecciones generales el 29 de noviembre de 2026; candidatura compartida al Senado entre PSOE, Compromís y EU; Podemos no compite en la Cámara Alta.
- Resumen: El precedente valenciano tensa el equilibrio interno del espacio de Sumar y demuestra al PSOE que puede pactar con los confluentes al margen de la dirección estatal.

